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OPINIÓN

Una consulta polisémica

Convertir el debate en un frontón argumental dice muy poco a favor de la política

Ni el término consulta ni la expresión reforma constitucional tienen lecturas unívocas. Y los participantes en el debate del Congreso de los Diputados para ceder a la Generalitat de Cataluña la potestad de realizar una consulta no han clarificado demasiadas cosas. Dentro del bloque soberanista catalán se ha percibido la variedad polisémica del término consulta. Mientras para Marta Rovira, de Esquerra Republicana, se trata de un primer peldaño hacia la independencia, para Jordi Turull y Josep Antoni Duran Lleida, de CiU, es una simple consulta y para Joan Herrera y Joan Coscubiela, de Iniciativa-Esquerra Unida, es un paso para establecer una nueva relación entre Cataluña y el resto de España. El hecho de que para la mayoría de los ciudadanos soberanistas catalanes, que se movilizan siguiendo las directrices de la Asamblea Nacional Catalana, sea el inicio del camino hacia la independencia debería hacer reflexionar. La portavoz de UPyD, Rosa Díez, que ha dibujado un panorama dantesco sobre persecuciones políticas en Cataluña, ha acertado al poner de relieve la polisemia de una consulta que como ha subrayado el jefe de filas del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, aunque se presente como jurídicamente consultiva, resulta políticamente vinculante.

En los partidos mayoritarios también se ha percibido esa riqueza de contenidos con el término reforma constitucional. Mientras un PSOE propositivo ha insistido en la necesidad de avanzar hacia la España federal sin consulta, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha sugerido que para cambiar el encaje de Cataluña hay que reformar la Constitución y punto. Rajoy, sin embargo, no ha propuesto ninguna vía y el PP no ha movido ni un ápice su posición al respecto.

Ha apuntado el presidente del Gobierno que la democracia debe atenerse a las normas, pero a ello hay que añadir que en situaciones de confrontación como la actual es preciso, tal y como señala el Tribunal Constitucional en su sentencia sobre la declaración del Parlament, que haya diálogo y cooperación. Y eso solo se logra de forma proactiva y ofreciendo salidas. Decir, como ha hecho Rajoy, que los catalanes serían más pobres con la independencia sirve de poco porque también lo serían el resto de los españoles. Convertir el debate en un frontón argumental dice muy poco a favor de la política.

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