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economía

Modelo alemán para la siderurgia

El pasado septiembre, el sector siderúrgico dio un paso importante. El Gobierno decidió aplicar una exención del impuesto especial de la electricidad del 85% a varios sectores industriales como el cemento, el aluminio y la metalurgia. El Gobierno central no inventó nada, se limitó a aplicar lo que esos sectores y los gobiernos autónómicos más comprometidos, le demandaron porque ya lo venían haciendo sus competidores en la UE.

En Alemania, transitoriamente, se establecieron una serie de políticas energéticas concretadas en exenciones fiscales y reducciones significativas de gravamen para los grandes consumidores industriales, como consecuencia de la fuerte preocupación que el impacto que los altos precios de la energía podrían tener sobre la competitividad internacional de las industrias alemanas. En España está pasando ahora. El incremento de los costes energéticos regulados iba a suponer la pérdida de competitividad de un sector que basa fundamentalmente su actividad en una cartera de pedidos a nivel internacional, en competencia con empresas del resto del mundo. Si hasta ahora el coste de la energía era superior en un 30% al de las empresas, por ejemplo alemanas, ahora se disparaba. Los nuevos beneficios en forma de reducciones y exenciones se recogen en la Reforma Fiscal del Medio Ambiente, en la Ley de Energía Renovable, en la de Producción combinada de calor y en la Ley de Energía.

Estarán exentos del pago del 85% del impuesto de la electricidad la que se destine a la reducción química, al aluminio; los procesos mineralógicos y los metalúrgicos, y el vidrio, la cerámica, el cemento y los aceros y las ferroaleaciones.