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la economía de los recintos militares

Las caras ‘A’ y ‘B’ de las bases

Los alcaldes cercanos al recinto militar de Morón cuestionan los beneficios que les aporta frente a las expectativas de los regidores gaditanos con la llegada del escudo antimisiles a Rota

Dos militares, en la puerta del cine de la base naval de Rota. Ampliar foto
Dos militares, en la puerta del cine de la base naval de Rota.

Son las contraprestaciones por el riesgo que supone tener una base militar en sus alrededores: crear empleo y fomentar la actividad económica en la zona. El problema surge cuando esa balanza se desequilibra, cuando los beneficios no compensan los peligros que acarrea. Este desajuste fue el que denunciaron, hace un par de semanas, los alcaldes de los municipios cercanos a la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla), después de que la empresa encargada de los servicios de mantenimiento de la instalación militar anunciara 70 despidos (finalmente ha afectado a 66 trabajadores), que se suman a los 119 que salieron tras el ERE de 2010. “Si no da trabajo, si tener una base cercana es un peligro y si, además, no genera riqueza en el territorio, nuestra pregunta es: ¿para qué queremos una base norteamericana aquí?”, planteó el alcalde de Alcalá de Guadaíra, Antonio Gutiérrez Limones (PSOE), en la reunión mantenida con estos ediles.

Tras más de 60 años de funcionamiento, la base de Morón es uno de los grandes motores económicos de una “deprimida” campiña que se sustenta, principalmente, en la industria y en la agricultura. “Podríamos decir que es la principal empresa de nuestros municipios”, apunta el alcalde de Morón, Juan Manuel Rodríguez (PSOE). En estos años, según UGT, la base ha llegado a dar empleo a 800 trabajadores, entre fijos y eventuales. Y ha sido fuente de ingreso para las pequeñas empresas de la zona, sea cual fuese su actividad (transporte, logística, restauración y limpieza, entre otros). “Primero, desaparecen los contratos eventuales al disminuir las maniobras. Ahora, despiden a trabajadores y los sustituyen por militares estadounidenses. Ante esta situación, no nos compensa que aviones que transportan bombas sobrevuelen nuestras cabezas”, señala Rodríguez. “Ni la llegada del escudo antimisiles a la base de Rota y la consiguiente carga de trabajo para la de Morón parecen dar luz al final del túnel”, señala Gutiérrez Limones.

Un acuerdo que se remonta a 1988

  • La presencia de tropas norteamericanas en las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) está regulada por el convenio de cooperación para la defensa rubricado en 1988 por España y EE UU. Su vigencia se prorrogó por ocho años en 2002, cuando se enmendó por primera vez. En julio de 2012, ambos países también llegaron a un “principio de acuerdo” para prorrogar el convenio otros ocho años, hasta 2021.
  • En este texto también se regula el despliegue, el próximo año, en Rota de cuatro destructores de la clase Arleigh Burke, 1.100 militares y 100 civiles que forman parte del componente naval del escudo antimisiles de la OTAN. Según el calendario establecido, los dos primeros destructores, el Ross y el Donald Cook, llegarán a Rota en torno a marzo de 2014; y los otros dos, el Porter y el Carney, a lo largo de 2015. La adecuación de la base costará 1,9 millones de euros y será sufragada por EE UU.
  • En abril de este año, el Consejo de Ministros autorizó el despliegue de hasta 500 marines y ocho aviones de transporte estadounidenses en la base de Morón durante un año. Su misión es reforzar la protección de las embajadas e instalaciones de EE UU y facilitar la eventual evacuación de sus ciudadanos en el norte de África y el Sahel.

Y es precisamente la llegada del escudo de la OTAN lo que equilibra la balanza para los alcaldes de los municipios cercanos a la base naval gaditana, El Puerto de Santa María y Rota (ambos gobernados por el PP). Al igual que el Gobierno central, antes con José Luis Rodríguez Zapatero —quien anunció el acuerdo en 2011— y ahora con Mariano Rajoy, están convencidos de los beneficios económicos que traerá el incremento de efectivos desplazados a la base, donde viven y trabajan más de 20.000 personas, un 10% militares. Según el cálculo realizado en la etapa socialista, se estimó en 51 millones de euros anuales este beneficio extra, sin contar el consumo que estas 3.000 personas nuevas, entre militares y familiares, van a hacer en negocios de la zona. Se espera, aunque todavía no se ha confirmado, que los astilleros de Cádiz reparen los cuatro buques que llegarán en los próximos cinco años, un jugoso contrato de más de ocho millones de euros al año.

No tan optimistas se muestran los trabajadores de la base gaditana. “Cuando Zapatero hizo el anuncio éramos 1.030 en la base, ahora somos 960. Se han perdido 70 puestos de trabajo”, alerta el presidente del comité, José Sabido. No ha habido ningún expediente de regulación de empleo. “A los jubilados, los incapacitados o los muertos nadie los ha sustituido”, explica Sabido. Zapatero llegó a hablar de la creación de 1.000 nuevos puestos de trabajo en Rota. Poco después su ya vicepresidente tercero, Manuel Chaves, corrigió que serían 60 empleos fijos, 100 temporales y 770 indirectos. “Todo fue un engaño. Aquí no se está generando empleo ni se va a generar. Si todo sigue así, en 2018 cuando esté a pleno rendimiento el escudo antimisiles no solo no se habrán creado puestos de trabajo sino que calculamos que se habrán destruido 200”, lamenta el presidente del comité.

Las consecuencias que un ERE, como el ejecutado en Morón, puede tener sobre la economía de estos municipios son analizadas con lupas diferentes por alcaldes, sindicatos y empresarios. “Los despidos van a acarrear una importante caída en el consumo de las familias. En el ERE, hay incluso algún matrimonio”, precisa Rodríguez. “No solo por los despidos sino también porque, cada vez más, la empresa importa productos que antes compraba a las establecimientos locales”, explica el responsable de la federación del Metal, Construcción y Afines de UGT Andalucía, Manuel Jiménez. Para el presidente de los empresarios de Morón, Rafael Sánchez, los despidos son “un mal menor”. “No va afectar de manera sustancial a la actividad económica que genera la base en la comarca. Lamentablemente, afectará al consumo privado, pero como cualquier despido colectivo en otro municipio”, apunta.

Nos preocupa que continúen los despidos y que deje de trabajar con empresas locales

Antonio Gutiérrez Limones

Los alcaldes de estas localidades sevillanas critican que la empresa de la base de Morón ha cambiado su política de gestión, encaminada ahora a “americanizar” la base. “Y esto es lo que verdaderamente nos preocupa. Que continúen los despidos, que dejen de trabajar con empresas locales, mientras que el Gobierno central mira hacia otro lado”, explica el regidor de Alcalá. “PSOE y PP deben abandonar la guerra política y tomar cartas en el asunto ante una situación que nos parece bochornosa”, explica la delegada de Unión Sindical Obrera (USO), Nora Portz.

En cuanto a los otros beneficios que este tipo de bases puede generar en estos municipios, el alcalde de Arahal —localidad en la que se asienta la base de Morón— se muestra muy crítico. El izquierdista Miguel Ángel Vázquez recuerda que el espacio militar ocupa un 10% de la superficie del municipio y que se encuentra en una de las zonas más productivas. “Ya estamos perdiendo al no poder explotar esas parcelas”, explica. “Despiden a nuestros vecinos, no pagan el IBI y ya no recibimos la compensación que antaño pagaba el Estado”, enumera el alcalde, quien puntualiza que lo “único” que recibe el Ayuntamiento de Arahal son los 30.000 euros que el Ministerio de Defensa paga en concepto de impuesto de vehículos, tasa que el Consistorio de Rota ha recuperado este año (unos 400.000 euros anuales).

Pero no solo la economía puede desequilibrar la balanza. El escudo antimisiles ha incrementado la intensidad de las voces críticas de ecologistas y pacifistas contra el mantenimiento de la base en Cádiz. Alertan de los riesgos de la presencia de los nuevos buques en Rota. “Por ideología, soy contrario a estos espacios y, más, presenciando cómo los norteamericanos se apoderan y hacen lo que quieren”, apunta el alcalde del municipio sevillano de Arahal. “Hay que equilibrar la balanza”, agrega.

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