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Un antiguo buque anticontaminación

El barco fue contratado por Fomento en 2009 para intentar evitar otra catástrofe como la del Prestige. Es propiedad del grupo Ibaizabal

El barco con el que Cepsa pretende hacer el servicio de gasolinera flotante en Ferrol se llama Monte Arucas y tiene el casco pintado de negro pero hasta unos meses se llamaba Urania Mella, lucía un rojo intenso y era la más reciente joya con que Salvamento Marítimo garantizaba la seguridad de la costa ante eventuales vertidos de hidrocarburos. Hasta que se acabó el dinero.

Presentado en 2009 por el entonces ministro de Fomento, José Blanco, el Urania Mella fue portada de la revista trimestral de la Marina Civil en el que Blanco se explayaba sobre cuánto necesitaba Galicia un buque capaz de aspirar 3.100 metros cúbicos de fuel de la superficie del mar, para cubrirse ante la amenaza de un nuevo Prestige. Construido en un astillero vigués siguiendo las directrices de Fomento, el Urania Mella —bautizado en honor a la militante antifascista viguesa represaliada por la dictadura— era y es propiedad de Sertosa Norte, armador con base en A Coruña integrado en el grupo Ibaizábal, que lo fletó a Salvamento por unos 80.000 euros mensuales. Así se mantuvo durante tres años, por un montante aproximado de 2,88 millones. Al término del contrato, Fomento podía adquirirlo en propiedad por una cantidad que rondaba los 9,5 millones, pero los recortes lo impidieron y Sertosa recuperó el buque.

Tanto Salvamento como el armador entienden que la costa no está más desprotegida, porque aun con su nuevo nombre y función, el buque sigue disponible contra la contaminación. Ibaizábal lo presentó el año pasado a un concurso de la Agencia Europa de Seguridad Marítima para la recogida de hidrocarburos entre A Coruña y Brest, en Bretaña, cuando se le requiera, un contrato que ganó y que permite que se destine a otros fines en tanto no haya una alerta de vertido. La empresa instaló mejoras en el sistema de recogida de residuos y buscó una “salida comercial” que se tradujo en el acuerdo con la petrolera. Empresa y Administración aseguran que la lucha contra la contaminación es la función prioritaria y la compañía precisa que en caso de que se le requiera, el barco puede descargar en Ferrol y ponerse en servicio en no más de cuatro horas.