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la reforma de las sociedades públicas

2.000 millones de deuda en el asfalto

Las sociedades públicas de las tres diputaciones forales creadas para explotar las autopistas están lastrando seriamente la capacidad financiera de los ejecutivos

Nudo de carreteras en Gipuzkoa en plena operación salida
Nudo de carreteras en Gipuzkoa en plena operación salida

Las sociedades públicas que crearon a comienzos de la pasada década las tres diputaciones para la explotación de las autopistas acumulan una deuda total de 1.958 millones de euros, una cifra que se acerca peligrosamente al presupuesto operativo que manejan este año las tres instituciones forales. El pasivo de Bidegi, el gestor de las vías de alta capacidad de Gipuzkoa, alcanza ya los 895,8 millones de euros; Interbiak, su semejante en Bizkaia, tiene contraídos créditos por 942,5 millones, y el endeudamiento de Arabat-Vías de Álava llega a los 120 millones. Las diputaciones han acabado cautivas de estas empresas que constituyeron precisamente con la finalidad de asumir y agilizar la gestión de las principales infraestructuras viarias de cada territorio, que hasta entonces se había realizado con los fondos y los recursos humanos de los departamentos forales. En su nacimiento, Bidegi, Interbiak y Arabat —las dos primeras se constituyeron a mediados de 2002 y la última en 2003— iban a encargarse de la gestión directa de las autopistas y a financiar las inversiones previstas en la red viaria de alta capacidad con los ingresos obtenidos de la explotación de las vias pago, las autopistas.

Los 1.958 millones de

deuda total suponen

898 euros por habitante

La andadura de estas sociedades públicas, cuyos únicos accionistas eran las respectivas diputaciones, arrancó cuando expiró la concesión privada de la AP-8 y esta revirtió a la titularidad foral en 2003. El volumen de obras -la construcción de la AP-1 (Eibar-Vitoria) o la Supersur, entre otras- que han asumido durante este tiempo, con costes muy por encima de los presupuestos que tenían asignados estas empresas tuteladas por la administración foral, ha provocado que se encuentren en la actualidad al límite de su capacidad de endeudamiento. Los 1.958 millones de deuda total suponen 898 euros por habitante. La Diputación de Gipuzkoa se ha encargado de levantar la voz de alarma cuando la diputada de Infraestructuras Viarias, Larraitz Ugarte, aseguró que los casi 900 millones de deuda de Bidegi, adquiridos durante anteriores legislaturas, le sitúan “al borde de la quiebra técnica”. Esta sociedad dependiente del mencionado departamento tiene un presupuesto para este ejercicio de 157,2 millones de euros y su capacidad de generar recursos propios es de 105 millones (94 millones por el cobro de peajes en la AP-8 y AP-1, y 11 millones por el canon a las gasolineras).

Bidegi tenía 808 millones de deuda a finales de  2012

Bidegi ha realizado inversiones en la Bilbao-Behobia (AP-8) por 698,5 millones, además de 462,7 millones en la Eibar-Vitoria (AP-1). También prevé construir un tramo del corredor Beasain-Durango (Gi-632) por 142,5 millones. Bidegi, que este año invertirá 23 millones, aplica una política de descuentos en sus autopistas que le suponen devolver una media del 11,8% de lo que ingresa de los usuarios habituales, y además ha establecido desde este año un precio máximo mensual de 25,64 euros a los conductores de Gipuzkoa. En abril de 2011, en el tramo final del pasado mandato presidido por el PNV y Hamaikabat, Bidegi firmó un crédito sindicado de 395,8 millones con 10 entidades financieras, con lo que el endeudamiento al cierre de 2012 ascendió a 808 millones, aunque prevé cerrar este ejercicio con “un máximo de 895,8 millones”, según la memoria presupuestaria de la Diputación guipuzcoana. La deuda de Bidegi —tiene una plantilla de 17 trabajadores y un gasto de personal de un millón de euros anuales— es siete veces superior al presupuesto operativo del Departamento foral de Infraestructuras Viarias (117,7 millones) y supera con creces al que este año gestiona la propia Diputación guipuzcoana (661,1 millones).

La deuda de Interbiak

asciende a más de

900 millones

Arabat-Vías de Álava tampoco atraviesa un momento boyante. Con una deuda de 120 millones, según la información facilitada por la Diputación alavesa, tiene que hacer frente a sus cometidos en las carreteras de la provincia con los 5,7 millones que ingresa por la explotación de su negocio. Básicamente, se encarga de la conservación y gestión de la AP-1, que en Álava consta de 14,2 kilómetros, de cuyas obras de construcción se hizo cargo por un total de 182,8 millones de euros, con un sobrecoste final de unos sesenta. El caso de Interbiak tiene muchas similitudes con Bidegi. El pasivo que soporta esta sociedad pública que administra las principales carreteras de Bizkaia es de 942,5 millones, luego triplica el presupuesto de Obras Públicas y Transportes (304 millones), aunque es inferior al global de la institución foral vizcaína (1.435 millones).

Interbiak y Bidegi llegan al límite

La situación financiera de Interbiak es tan delicada o más que la de Gipuzkoa. Tiene un presupuesto similar (157,1 millones), aunque su capacidad para generar ingresos, su cifra de negocio, apenas alcanza los 46 millones, que provienen del cobro de los peajes en sus autopistas, según las cuentas de la entidad vizcaína para 2013. Interbiak tiene en su nómina a 34 empleados y destina todos los años 1,7 millones a gastos de personal. Interbiak tiene la encomienda foral de gestionar y explotar la AP-8 (36,1 kilómetros entre Basauri y Ermua), una tarea que tiene adjudicada a la empresa Autopistas de Bizkaia SA, además de la construcción de los terceros carriles de la mencionada autopista, la ejecución de la variante sur metropolitana (conocida como Supersur), de 17,8 kilómetros de longitud, o las obras de los nuevos accesos a Bilbao por San Mamés, entre otras vías. Todas estas inversiones han obligado a concertar a lo largo de los últimos años préstamos bancarios que suman 942,5 millones, según la memoria presupuestaria de Bizkaia, de los que 622 millones corresponden al Banco Europeo de Inversiones y el resto con varias entidades. La carga financiera de las tres sociedades en los presupuestos de gastos ha crecido, además, de manera excepcional en los últimos años, complicando su situación.