Botella deja solo a Villalonga y no respalda sus comentarios sexistas

El exconcejal de Las Artes descalificó la labor de O’Shea por ser “esposa de Botín”

Ana Botella, tras la junta de gobierno de ayer.
Ana Botella, tras la junta de gobierno de ayer.ÁLVARO GARCÍA

Apenas unas horas ha tardado la alcaldesa de Madrid, Ana Botella (Partido Popular), en desmarcarse de las graves acusaciones vertidas por uno de sus hombres fuertes, Fernando Villalonga, hasta abril responsable cultural del Ayuntamiento y ahora presidente de tres empresas municipales. Primero ante el pleno y posteriormente por carta, Villalonga sembró dudas sobre la legalidad y rectitud del Instituto de Música de Cámara, una de las principales instituciones musicales de Madrid, y llegó incluso a verter descalificaciones sexistas contra su presidenta, la filántropa Paloma O'Shea, cuya labor redujo a ser “la esposa de Emilio Botín”.

Fuentes municipales explicaron ayer a EL PAÍS que el fin de las subvenciones a esta institución se debe a motivos presupuestarios, y que “el resto de valoraciones realizadas por Villalonga son comentarios personales, hechos en el fragor de un debate, que el Ayuntamiento no respalda”.

El Instituto de Música de Cámara fue creado en 2007 por el Ministerio de Cultura (entonces gobernado por el PSOE), la Comunidad y el Ayuntamiento (en manos entonces y ahora del PP), y la Fundación Albéniz (que preside O'Shea), que decidieron aportar 240.000 euros al año cada uno. El Ayuntamiento comprometió solo 90.000 euros, pero cedió una parcela en la plaza de Ramales, junto al Teatro Real, para albergar ese espacio de enseñanza musical. El edificio fue pagado por la fundación (22 millones de euros de inversión), pero pasará a manos municipales dentro de 50 años.

IU: “No toleraremos el menosprecio a una mujer que lucha por la cultura”

Pese a que el instituto ha obtenido numerosos reconocimientos internacionales y se ha convertido en uno de los más prestigiosos centros de enseñanza musical de posgrado de España, el Ayuntamiento decidió este año cortar la subvención (28.000 euros, sobre un presupuesto municipal total de 4.300 millones) y salirse del patronato. Y ello pese a que O'Shea invitó al Ayuntamiento a seguir participando en la institución, aunque no pusiera dinero. Pero Villalonga declinó hacerlo.

El Ayuntamiento lo achacó en un primer momento a sus estrecheces presupuestarias. Sin embargo, Villalonga aseguró en marzo que se había “visto obligado” a cortar las subvenciones a esta y otras instituciones culturales porque respondían a una “mala práctica” marcada por la “falta de transparencia” y “de criterio”.

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El exdelegado de Las Artes, que tuvo que dejar su cargo en mayo por sentencia del Tribunal Constitucional, pero fue recolocado por Botella al frente de tres empresas municipales, espetó a la oposición que se “escandalizarían” si revisaran las cuentas de la institución cultural. Y concluyó: “¿Ustedes defienden que la esposa de don Emilio Botín haga filantropía con dinero público?”.

De todo esto se desmarcó ayer la alcaldesa, después de que el propio Villalonga comunicara al PSOE y a IU su correspondencia con O'Shea tras el pleno. “Dolida” por el “ataque mendaz” a su persona e “indignada por la falta de verdad” de esas acusaciones, O'Shea escribió a Villalonga el 20 de mayo para afearle, entre otras cosas, “las formas declaradamente sexistas” de su intervención; Villalonga no se refirió a ella por su nombre o cargo, sino “en condición de esposa de su marido”, “una ofensa” “propia de un pensamiento finisecular que parecía superado”.

Villalonga respondió el 9 de julio, en calidad de presidente de tres empresas municipales y con sello del Ayuntamiento y de la candidatura olímpica madrileña, afeando “la pobre redacción y tono grosero” de la carta de O'Shea. Recalcaba sarcásticamente: “Sobre el supuesto sexismo de mi intervención, me alegro mucho de saber que la obtención de fondos públicos o privados por parte de sus fundaciones e institutos se deba exclusivamente a su nombre, doña Paloma”. Concluyó su carta alabándola “su pretensión de seguir obteniendo fondos de todos los ciudadanos, como hasta ahora, para llevar adelante su encomiable y meritoria filantropía”.

Ayer, la edil Milagros Hernández (IU) reiteró que “no tolerará el menosprecio a una mujer”, y reiteró su respeto, “más allá de ideologías”, a una persona que “lucha por la cultura como O'Shea”.

Lissavetzky: “No es cuestión de dinero, no se puede abandonar a la cultura”

El Ayuntamiento recortó el año pasado un 20% sus ayudas a instituciones culturales madrileñas; antes del ajuste, por ejemplo, la Residencia de Estudiantes recibía 50.000 euros; el Ateneo, 30.000; el Teatro Real, 900.000, el Círculo de Bellas Artes, 80.000; y el Instituto de Música de Cámara, 35.000. En total, sumaban 2,2 millones, que en 2013 se quedaron en 859.000: solo mantuvieron su subvención la Fundación Abc (125.000 euros), el Teatro Real (659.000) y la Fábrica de Tapices (75.000).

Tanto el Ministerio de Cultura como la Comunidad de Madrid redujeron también sus subvenciones, pero solo el Ayuntamiento decidió eliminar la mayoría de ellas. El exdelegado de Las Artes, Fernando Villalonga, achacó este recorte a que las ayudas no se ajustaban a “los principios de transparencia, eficacia y eficiencia y moralidad en la prestación de servicios públicos tal y como se establece en la ley”.

Pese a ello, el Ayuntamiento ha mantenido representantes en algunas de estas instituciones, como la Residencia de Estudiantes y el Círculo de Bellas Artes, aunque no sin un intenso debate interno. En el Instituto de Música de Cámara, sin embargo, Villalonga decidió por su cuenta y riesgo salirse del patronato, y así lo aprobó el pleno municipal con la mayoría absoluta del PP.

“No tenía usted ninguna obligación de irse, de hecho faltó usted a la verdad cuando en el curso del pleno dijo que no le permitimos quedarse como patrono sin aportación económica. Nadie le dijo que se fuera. Todo lo contrario: creo que sería muy conveniente para todos que el Ayuntamiento continuara, pudiendo o no contribuir al sostén de sus actividades”, le escribió en mayo la presidenta, Paloma O’Shea.

El líder municipal socialista, Jaime Lissavetzky, recalca que “no se trata de una cuestión de dinero”. “El Ayuntamiento no se puede permitir abandonar instituciones culturales de referencia como la Residencia de Estudiantes, el Ateneo, el Instituto de Música de Cámara, etcétera. El Gobierno del Partido Popular se está convirtiendo en un Atila para la cultura madrileña. No aportan ideas, no tienen proyecto y sólo se dedican a retirar el apoyo y el reconocimiento a las instituciones y colectivos que sí que los tienen”, concluye el líder municipal socialista.

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