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“Si no apostamos por el conocimiento seremos el geriátrico de Europa”

El presidente de la Fundación Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud de Granada cree en la innovación como salida a la crisis

Jesús Quero, en Granada. Ampliar foto
Jesús Quero, en Granada.

Jesús Quero (Granada, 1955) lleva una década al mando del Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud (PTS). Fue alcalde socialista de la capital granadina entre 1991 y 1995 y asegura que el futuro de la provincia pasa “sí o sí” por este proyecto. Cree en la apuesta por el conocimiento y la innovación como única salida a la crisis. Lo demás es un “suicidio” como país.

Pregunta. ¿Se va a poder sobreponer el PTS a esta crisis?

Respuesta. El PTS está empezando a notar ahora los efectos de la crisis. Algunos proyectos se han ralentizado, pero afortunadamente ninguno se nos ha caído. Como país solo saldremos si apostamos por iniciativas como ésta, basadas en lo más importante que tenemos, que es el conocimiento. Hay que aportar valor añadido a lo que produzcamos. Si no, habremos palmado como país. Nos quedará el sol y podremos ser el geriátrico de Europa, pero olvidémonos de todo lo demás.

P. ¿Cuál ha sido el peor momento de este proyecto?

Un espacio de excelencia

  • El Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud cuenta ya con una inversión de 566 millones de euros. Aunque el espacio aún es un poco caótico, la mitad de sus edificios ya están funcionando (12 de 24). Le falta, eso sí, la gran referencia de asistencia sanitaria, el hospital, que abrirá en verano de 2014. En un par de años estará a pleno rendimiento. Como se ideó un campus y después se transformó en un parque tecnológico especializado, su espacio (626.000 metros cuadrados) se quedó pequeño. La fundación que lo dirige lleva tres años planeando su ampliación. Hay unas 1.600 personas trabajando, el 50% de puestos son de nueva creación. Investigación, docencia, desarrollo empresarial y asistencia sanitaria forman un clusterque cuenta con un centenar de empresas e instituciones y que aspira a convertirse en un referente nacional.

R. El arranque. En cualquier espacio tecnológico es tremendo ya que la normativa urbanística en este país es descabellada. Desde que aquí se puso el dedo en el mapa y se dijo ahí va a ir hasta que se aprobó el proyecto de urbanización pasaron ocho años y medio. Eso es una locura.

P. ¿Hubo error en la planificación?

R. Es que ha cambiado. Se gestó como un campus y luego se incorporó el desarrollo empresarial. Hoy vemos que fue una idea acertada, pero no siempre fue así. Y hubo que reutilizar un espacio pensado para otra cosa, estaba claro que no iba a ser suficiente.

P. ¿Pasa el futuro de Granada obligatoriamente por aquí?

R. Al turismo le hemos sacado casi todo lo que se puede, ahora hay que mantenerlo. Industria no tenemos. La gran empresa de Granada es la Universidad… El futuro pasa por aquí sí o sí.

P. ¿Lidera el PTS ese cambio productivo en Andalucía?

R. Creo que en Andalucía hay muchos proyectos más. El de Granada tiene la singularidad de estar especializado sectorialmente.

P. ¿Cuál es su objetivo?

R. Generar riqueza y puestos de trabajo. Este es un proyecto de desarrollo económico basado en la transferencia del conocimiento. El parámetro por el que se mide el éxito no serán las patentes ni los descubrimientos. Para mí el parámetro ahora mismo son las 1.600 personas que trabajan aquí, de las que 850 son puestos de trabajo neto. Vivimos en una provincia que en la última EPA estaba en 37% de desempleo. Eso es insostenible.

P. ¿Cree que ha avanzando a buen ritmo?

R. Todo el mundo quiere ir más deprisa. Yo, el primero. Pero me doy por satisfecho.

P. En cuanto a puestos de trabajo, habla de nueva creación y cualificados. Pero la crisis y los recortes afectan, ¿no?

R. Aquí hemos cerrado el año con casi un 10% más de empleo que en 2011. El parque está vinculado a grandes marcas (Pfizer, Abbott, MSD…), pero para mí es más importante, por ejemplo, Neuron Bio porque es una empresa que nace en Granada hace cinco años, en un laboratorio modesto con cuatro o cinco personas. Hoy cotiza en el mercado alternativo bursátil, emplea a unas 60 personas, está terminando un edificio y acaba de subdividirse en dos empresas. Nuestro objetivo es intentar servir de colchón para ayudar a saltar todas las vallas que el emprendedor del ámbito universitario tiene que afrontar.

P. ¿Afectan los recortes también al parque?

R. Llevamos dos años que sí. En investigación estamos funcionando con la inercia que alcanzamos en siete años sostenidos de la apuesta por la I+D+i, pero si el parón se mantiene vamos a necesitar 10 para remontar. Cuando se intenta recuperar un recorte en un proyecto de investigación hay otro que ya ha avanzado en esa línea y, por lo tanto, es imposible, se ha tirado el dinero. No somos conscientes de lo suicida que es esta política.

P. ¿Cuál es el principal logro del PTS?

R. Generar un cluster en el que van encajando distintas piezas: investigación, desarrollo empresarial y docencia, pero falta la asistencial… Este espacio va a ser un referente en el ámbito nacional en muy corto plazo de tiempo.

P. ¿Y los errores?

R. Ha sido muy complejo. Lo lógico sería que se hubiera planificado, ejecutado y después estuviera funcionando. Pero aquí tenemos ahora mismo edificios en funcionamiento, grúas, otros con estudio de detalle… es decir, es un poco caótico. ¿Es un defecto? Sí, sin duda. Pero seguramente generar un volumen de negocio tan grande como el que hemos conseguido (566 millones de inversión) habría sido imposible de otro modo.

P. ¿Se construyó demasiado?

R. No, hay 12 edificios funcionando. El único que puede tener algún espacio ocioso es el Genyo. Ahora mismo me preocupa el macrocentro de empresas que estamos construyendo, 12.000 metros cuadrados. Se proyectó en 2007 y las circunstancias han cambiado. Y hay que llenarlo.

P. ¿Teme que a Granada le pase con la salud lo mismo que le ha ocurrido con la cultura? Que ha perdido relevancia…

R. Hemos retrocedido décadas en nuestro protagonismo cultural. Granada masticaba cultura y esa pérdida no se está reflejando en los medios. Pensar que pudiera pasar eso con la salud sería una tragedia. Aún recuerdo cuando Málaga hizo una apuesta estratégica por convertirse en ciudad cultural, lo leí en los periódicos y me sonreí… Pues no veas ahora. Y lo digo con envidia sana.

P. ¿Las Administraciones están empujando en la misma dirección?

R. Sí. Esto tiene dos grandes locomotoras que son la Junta y la Universidad de Granada (UGR). No tengo ninguna queja del Ayuntamiento de Granada, en este tema es un leal colaborador. El de Armilla, en el año y medio gobernado por el PP, creo que por desconocimiento, puso algún palo en la rueda, pero en los últimos tiempos va mejor. Quizá la fórmula de fundación presidida por la UGR ha servido para eliminar choques institucionales. Todo se ha aprobado por unanimidad.

P. ¿Es optimista?

R. Sí. Lo soy por definición, pero no soy ingenuo.