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La gestión de la Ciudad de las Artes se privatiza para “no costar dinero”

Todos los espacios menos el Palau de les Arts saldrán a concurso

La oposición critica la falta de definición y el despilfarro

Máximo Buch, durante su comparecencia en la comisión de INdustria de la Cortes.
Máximo Buch, durante su comparecencia en la comisión de INdustria de la Cortes.

No es ideología, sino eficiencia; no es privatización, sino “ externacionalización, colaboración público-privada o concesión” de la gestión de los espacios que integran la Ciudad de las Artes y las Ciencias, SA (CACSA), a excepción del Palau de les Arts y de L’Umbracle, que ya tiene una concesión privada hasta el 2019. El objetivo es que el complejo, que seguirá bajo titularidad pública, “no nos cueste dinero y que cumpla con la misión de atraer turistas y de servir de foco y eje cultural”, afirmó este lunes Máximo Buch en su comparecencia en la comisión de Turismo de las Cortes valencianas.

Por ello, el consejero de Economía, Industria, Turismo y Empleo anunció que el pliego de condiciones del concurso se hará público “en el mes de julio”, según sus previsiones. La concesión será para “10 o 15 años”, aún no está claro, al igual que tampoco se ha definido el modelo de gestión: si será conjunta o “a trozos”; es decir, si el Museu de les Ciències, L’Hemisfèric y L’Oceanogràfic (cuya actual concesión acaba a finales de este año) formarán un lote completo o bien se ofertarán como unidades de negocio individuales.

Aún no está claro si se adjudicarán por unidades o todos en un mismo lote

Si todavía no se ha fijado esta cuestión nuclear, al menos públicamente, es por su gran “complejidad”, respondió Buch a la perplejidad mostrada por la oposición. Lo ideal sería que un mismo operador se encargara de todo para obtener sinergias y facilitar “la promoción homogénea” del complejo, sostuvo el consejero. “El inconveniente es que hay menos operadores capaces de hacerse cargo de un museo, un oceanográfico...”, apostilló. Si se saca por partes, la ventaja es que hay más empresas que pueden concurrir, pero “se pueden generar conflictos de interés difíciles de solucionar”. El consejero incidió en que no se optará por el operador que “ofrezca más dinero”, sino por aquel que presente “un plan más atractivo para atraer turistas”.

Buch contestó a los diputados Ignacio Blanco (EU) y Eva Martínez (PSPV) que “en principio” no se prevén más Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) en CACSA y que la continuidad del director del Museu de les Ciències, Manuel Toharia —con un salario de “135.000 euros al año”, señaló Martínez— dependerá del futuro adjudicatario. El operador asumirá las plantillas. A Enric Morera (Compromís), que aventuró que CACSA se licitará a los “amigos del PP”, le respondió que “no hay amigos que sepan cuidar peces” y que los amigos son los “50 millones de visitantes”, según insistió, del complejo desde su apertura.

La oposición critica el despilfarro y el saqueo de la la gestión del PP

La oposición fue muy crítica con la decisión de privatizar la gestión, incidiendo en que el problema es la gestión que ha hecho hasta ahora el PP, que ha acumulado 800 millones de deuda. Y subrayó los lazos de CACSA con tramas de corrupción como Nóos (Valencia Summit) y Gürtel (visita del Papa).

Blanco pidió toda la información sobre cómo funciona la gestión privada de L’Oceanogràfic antes generalizar el modelo de gestión. Buch no le dio detalles y le emplazó a una futura reunión, pero que funcionaba bien.

Tampoco obtuvo respuesta Martínez cuando se interesó por el coste de una campaña de Mercedes en el Ágora. Sí le dijo el consejero que las parcelas donde se proyectaron las torres de Calatrava que no serán cedidas ni vendidas por el momento.

“No tienen crédito”, le espetó Morera, quien abundó en el derroche y el “el saqueo de fondos públicos” para el que también se ha empleado a CACSA.