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Un imputado refuerza la participación de un excargo del Consell en el ‘caso Emarsa’

Arnal declara que Morenilla buscó a las empresas que triplicaron el precio real de tratar los lodos

El exjefe financiero asegura que Roca, en busca y captura, fue solo un "hombre de paja"

Enrique Arnal, exjefe financiero de Emarsa, ha vuelto a declarar este lunes como imputado por el saqueo que sufrió la sociedad pública que depuraba el agua de Valencia, y ha incidido en el papel central que tuvo en el fraude José Juan Morenilla, que fue gerente de la entidad de la Generalitat dedicada al saneamiento de aguas (Epsar) hasta que la implicación de este organismo en el caso le llevó a dimitir meses antes de ser imputado. Arnal aseguró que Emarsa contrató con la empresa Adobs Orgànics, una de las empresas investigadas, debido a la relación "especial" que Morenilla tenía con sus responsables.

Arnal ha afirmado que el exgerente de Emarsa y también imputado, Esteban Cuesta, le contó que la elección de Adobs provino de Morenilla. Este era, por su cargo en el ente de la Generalitat, el encargado de fijar el precio que la depuradora debía pagar por el tratamiento de lodos. Pero en vez de establecer un precio dentro de los límites habituales del mercado (unos 18 euros por tonelada), se fijó otro muy superior (42 euros). Según Arnal, Cuesta le contó que se propuso a Adobs que facturara con el sobreprecio mencionado, pero que después de pensárselo sus responsables optaron por buscar a una tercera persona, el prófugo de la justicia Jorge Ignacio Roca, cuyas empresas actuaron como subcontratas, para inflar el precio.

La versión de Arnal coincide con algunos de los elementos que ya ha acreditado la investigación. En concreto, que la entidad de la Generalitat fijó precios desorbitados para el tratamiento de lodos de Emarsa, que la empresa que tenía el acuerdo con la depuradora (Adobs) cobró por ello 18 euros por tonelada, y que las empresas de Roca encarecieron los costes hasta los mencionados 42 euros por tonelada pese a no desarrollar ningún trabajo. Tres imputados han declarado, además, que ese formidable sobrecoste estimado en varios millones de euros, fue en parte reconvertido en comisiones distribuidas por Roca entre los principales responsables del saneamiento de aguas: Cuesta, Morenilla, Ignacio Bernácer (jefe de explotación de la entidad de saneamiento de la Generalitat) y Enrique Crespo, expresidente de Emarsa, exalcalde de Manises y exvicepresidente de la Diputación de Valencia, que se habrían repartido hasta 180.000 euros al mes.

Arnal ha asegurado que Roca no tenía ningún conocimiento del tratamiento de lodos y que actuó como un "hombre de paja" para encubrir la multiplicación ficticia de los costes. Según el exjefe financiero de Emarsa, Roca ya se dedicaba a confeccionar "facturas falsas a terceros a cambio de recibir el IVA" antes de entrar en contacto con la depuradora de Valencia. Y habría sido por ese perfil profesional por el que lo habrían buscado los responsables de Adobs.

Esta sociedad estaba dirigida, entre otros, por Jorge Hernández Blanch y Joan Borrás. Este último, según Arnal, era el encargado de "llevar directamente" la relación con Roca. Hernández Blanch era, al mismo tiempo, amigo íntimo de Morenilla. Y un cúmulo de pequeños detalles, que arrancan a principios de los noventa, demuestran que Hernández Blanch, Morenilla y el fugado Roca coincidieron reiteradamente en Igualada y Barcelona antes de que cada uno de los personajes llegara a Valencia para jugar su papel en el caso Emarsa.

Arnal, que fue teniente de alcalde de Moncada con Unión Valenciana, asegura sufrir problemas psiquiátricos por la tensión vivida en el último año de vida de Emarsa, liquidada en 2010 tras ser exprimida hasta la quiebra. Cuando los supere, ha afirmado hoy ante el juez, pedirá volver a comparecer para ayudar a esclarecer los hechos.