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El juez acorrala al exgerente de Emarsa al interrogarlo por sobornos

Cuatro proveedores de la depuradora entregaron 180.000 euros a su hermano

Cuesta dice que fue por cortar árboles, cuidar caballos y hacer trabajos agrícolas

Esteban Cuesta, exgerente de Emarsa, al llegar a declarar ante el juez en 2011.
Esteban Cuesta, exgerente de Emarsa, al llegar a declarar ante el juez en 2011.

Esteban Cuesta, enfermero en ejercicio, excargo del PP en la ciudad de Valencia, a quien sin ninguna formación económica se le puso al frente de Emarsa, la sociedad que gestionaba la depuradora de Valencia y manejó cerca de 100 millones de euros entre 2004 y 2010, cuando fue liquidada con un agujero de 17 millones, lleva tiempo imputado por varios delitos: administración desleal, estafa, malversación de fondos públicos, delitos contra la Hacienda pública y falsedad en documento mercantil. El juez instructor del caso Emarsa, Vicente Ríos, lo imputó además en octubre por aceptar sobornos. El magistrado lo sometió este jueves a un nuevo interrogatorio al respecto, en el que Cuesta ofreció respuestas más bien chocantes.

El juez sospecha que tres empresas que facturaron varios millones de euros a Emarsa, Proemisa, Prodaemi e Ivem, pagaron comisiones al entonces gerente a través de una sociedad que habían constituido sus hermanos. Las empresas proveedoras pagaron 150.000 euros a Exae, creada por José Ramón y Luisa Cuesta en su pueblo de Albacete, Casas Ibáñez. El magistrado cree que esas operaciones fueron ficticias, entre otras cosas porque la empresa de los familiares de Cuesta solo tenían un empleado y era uno de los hermanos.

El instructor preguntó ayer al exgerente si sabía cómo se puso en contacto Proemisa, que en esos años facturó 12 millones de euros a Emarsa, con la empresa de su hermano. “[El dueño de la empresa] me dijo que necesitaba un agricultor con maquinaria propia y yo le di el número de teléfono de mi hermano y ya no sé nada más”, respondió Cuesta. El juez le hizo ver que en los datos de vida labora de su hermano no consta que haya sido nunca agricultor, pero sí empleado de Feria Valencia. El exgerente insistió en que su hermano siempre ha trabajado en el campo, incluso en el periodo en que, además, lo hacía en la feria. Proemisa pagó 40.117 euros a la sociedad de los Cuesta.

El magistrado le interrogó a continuación sobre cómo se había puesto en contacto Prodaemi con la empresa de su hermano. “[Su dueño] me preguntó si sabía de alguien que cortaba árboles y realizaba tareas de desbrozar y yo también le di el teléfono de mi hermano y no sé más, y no he hecho ningún seguimiento”, respondió el exgerente. Prodaemi pagó a la sociedad de los Cuesta 89.886 euros.

El exresponsable de la depuradora no supo explicar, en cambio, cómo el tercer proveedor de Emarsa sospechoso de pagarle sobornos, Ivem, llegó a ponerse en contacto con la sociedad de sus familiares, a la que pagó 20.000 euros. Pero sí admitió que su hermano le hizo “algún comentario general” sobre que tenía negocios con Proemisa y Prodaemi.

Las sorprendentes respuestas de Cuesta continuaron al preguntarle el juez explicaciones sobre otro supuesto delito de cohecho: las mordidas que habría recibido de Sebastián García Martínez, conocido como Chanín, un personaje único del caso Emarsa. García Martínez fue durante años simultáneamente responsable de Emarsa (área de informática) y proveedor de la misma. Tras parecer atrapado por los inverosímiles suministros y servicios que teóricamente había prestado a la depuradora, confesó al juez el sistema corrupto que imperaba en la planta y aseguró haberle pagado a Cuesta sobornos por 1,8 millones de euros a lo largo de los años entre efectivo, obras en su casa, y regalos de muebles y electrodomésticos.

El juez le preguntó este jueves al exgerente si podía explicar por qué Chanín hizo ingresos 29 ingresos de 1.000 euros en la cuenta bancaria de su hermano. Cuesta respondió que Chanín tenía en Casas Ibáñez dos caballos que cuidaba su hermano, y que también tenía a su disposición una habitación en la que guardaba la ropa de montar.