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El ladrón confeso del ‘Códice’ sale a la calle con el acceso a la Catedral vetado

La Audiencia no aprecia riesgo de fuga ni de atentado contra bienes o testigos

El exelectricista de la Catedral de Santiago que confesó haber robado el Códice Calixtino, Manuel Fernández Castiñeira, pisó en la tarde de ayer la calle por primera vez desde que fue detenido en julio pasado. El extrabajador del templo compostelano salió de la prisión de Teixeiro, en el municipio coruñés de Curtis, acompañado de su esposa, su hijo y su abogada, Carmen Ventoso, en silencio, sin acceder a hacer declaraciones. Su puesta en libertad se conoció solo unas horas antes, después de que la Audiencia Provincial de A Coruña emitiese un auto en el que acepta los argumentos de su defensa y revoca la decisión del juez que investiga el caso, José Antonio Vázquez Taín, que pretendía mantener al imputado entre rejas.

 

Los magistrados de la Audiencia aceptan el recurso presentado por la defensa de Fernández Castiñeira el pasado noviembre y respaldan que el electricista espere en libertad a que se fije fecha para el juicio por el robo del valioso libro. Consideran que ya no existe riesgo de destrucción de pruebas ni de fuga, ni siquiera de atentado contra testigos del caso —en alusión al exdeán José María Díaz— hacia los que, según Vázquez Taín, el acusado siente “animadversión e inquina”.

El auto de la Audiencia coruñesa obliga a Fernández Castiñeira a comparecer todos los lunes por la mañana en el juzgado de instrucción número 2 de Santiago o en el juzgado de guardia de la capital gallega. Los magistrados ordenan además que se le retire el pasaporte y le imponen la prohibición de entrar en la Catedral de Santiago “o en cualquiera de sus edificios y dependencias anejos”. La Audiencia esgrime que este alejamiento es suficiente para preservar el patrimonio de la Iglesia católica en Santiago tras los continuados robos destapados supuestamente por la instrucción del caso, ya que los magistrados “dan por hecho” que las autoridades eclesiásticas han tomado las “medidas de seguridad y control” para evitar el acceso del imputado u otras personas a “objetos o bienes de valor”. “Sería aberrante otra posibilidad”, añade el auto. La Audiencia tampoco ve fundado el temor del juez Taín de que el imputado pueda atacar a testigos del sumario porque no tiene antecedentes y los delitos que se investigan son “exclusivamente económicos”, perpetrados presuntamente sin “desplegar violencia”.

La decisión de si Fernández Castiñeira debía permanecer o no en prisión estaba pendiente desde hace un mes, después de que la defensa del autor confeso de la sustracción del manuscrito pidiera su puesta en libertad. La abogada del autor confeso del robo del Códice Calixtino se quejó ayer de que esta es la primera resolución que recibe de las múltiples peticiones enviadas al juzgado de Taín y que, según ella, no han sido siquiera cursadas a la Audiencia. Entre estas solicitudes está la anulación de la declaración que realizó Manuel Fernández Castiñeira ante el instructor.

El auto de la Audiencia se hace público después de que el juez encargado de la investigación haya anunciado la conclusión de la instrucción del procedimiento abierto por el robo del Códice Calixtino de la Catedral de Santiago en julio de 2011. Acusación y defensa pueden ya presentar sus escritos para después fijar la fecha del juicio.

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