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DEBATE SOBRE LAS NUEVAS VÍAS DE FINANCIACIÓN PÚBLICA

Confebask quiere el dinero de las EPSV

El Gobierno estudia si activar esos fondos como una salida propia a la crisis La propuesta genera duras críticas del PP, PSE, Bildu y todos los sindicatos

Pedro Gorospe
El presidente de Confebask, Miguel Ángel Lujua, se dirige a una representación de los todos los partidos y sindicatos.
El presidente de Confebask, Miguel Ángel Lujua, se dirige a una representación de los todos los partidos y sindicatos.LUIS ALBERTO GARCÍA

¿Hay que utilizar el ahorro de los trabajadores vascos para mejorar la financiación de las pequeñas y medianas empresas? Confebask, que ha solicitado detraer entre 1.000 y 2.000 millones de la hucha de las Entidades de Previsión Social vascas —el equivalente a los fondos de pensiones— para invertir en Euskadi, sobre todo en la liquidez de las pymes, no tiene ninguna duda de que sí. El PNV tiene algunas, pero el Gobierno que apoya lo está estudiando e intercambiando información con los gestores de esas entidades para ver si se pueden activar parcialmente sus fondos e inyectarlos en el tejido industrial, como una alternativa novedosa para salir de la crisis.

A partir de ahí, ni siquiera el PP, que sintoniza en materia económico financiera con el PNV como lo ratifica su acuerdo en Kutxabank, la minirreforma fiscal y ahora el pacto presupuestario en Álava y Bizkaia, lo ve claro. “Ojo, que son los ahorros de los trabajadores, de los funcionarios”, avisa el secretario primero de la Mesa del Parlamento, Anton Damborenea. El resto de partidos de la oposición y de los sindicatos van más allá y sus posiciones oscilan entre la desconfianza y la indignación. No entienden qué puede aportar el ahorro de los trabajadores a un mercado de la financiación con instrumentos que en Euskadi disponen de medios.

"Si no fluye más crédito

Elkargi, la Sociedad de Garantía Recíproca, con capacidad y especialistas para ir más allá en el riesgo, formalizó hasta septiembre del pasado año 251,2 millones de euros en avales para un total de 1.263 empresas, el 28,6% más que hasta ese periodo de 2011, pese a que en mayo había suscrito con el Gobierno vasco un acuerdo de 550 millones que le hubiera permitido un apalancamiento de hasta 1.000 millones. “Si no fluye más crédito de este tipo es porque las empresas están ya muy endeudadas y se superan los niveles asumibles de riesgo incluso para Elkargi. Entonces ¿para qué se necesita el dinero de las EPSV? ¿para asumir todavía más riesgos con los ahorros de los trabajadores?”, se pregunta el PSE. En EH Bildu se hacen prácticamente las mismas preguntas. “Es cierto que el crédito no fluye como debiera, y que está caro, pero, ¿por qué los trabajadores tienen que asumir ese riesgo extra con inversiones dudosas?”, se preguntan. “Estamos radicalmente en contra”, declararon fuentes del grupo parlamentario.

Las EPSV gestionan en Euskadi más de 19.000 millones de euros hasta el tercer trimestre de 2012, más del 30% del PIB, que sus gestores invierten, obligados por directivas europeas y legislaciones coherentes nacionales y autonómicas, de forma segura para garantizar el reintegro de sus socios cuando les llegue el momento. Este patrimonio está muy por encima de los sistemas similares del resto de España que se queda en el 7,8% del PIB, y es algo más que la media de la UE-15 (26%), aunque está lejos todavía de los países más desarrollados, que alcanzan ratios que van del 44% al 124% del PIB, así como de la media de la OCDE, que es del 67,6%.

Los empresarios
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Los empresarios han propuesto al Gobierno que la legislación fije un coeficiente —del 10% de los fondos, unos 2.000 millones— que defina la obligación de sus gestores para invertir en Euskadi. “Así, el ahorro vasco se quedaría aquí”, explicó su presidente Miguel Angel Lujua. Para impulsar este fondo creen que las diputaciones deberían otorgar ventajas fiscales a los inversores, similares a las facilitadas en casos de mecenazgo. Lujua fue más allá y explicitó que con unos 600 millones se podrían impulsar inversiones que permitirían reducir la caída del PIB al -0,1%, del -1,3 previsto para 2013 y evitar 11.000 despidos de los entre 19.000 y 21.000 que prevén los informes de coyuntura oficiales para este año. Está claro que las empresas necesitan nuevas vías de financiación, habida cuenta de que los flujos financieros hacia las pymes se han reducido de forma drástica debido al aumento a la aversión al riesgo y a que el crecimiento del coste financiero se dispara como consecuencia de las todavía elevadas primas de riesgo.

"¿Quien garantiza la

Todo ello, en un contexto de enorme endeudamiento privado y con creciente endeudamiento público. “¿Por qué no proponen unos coeficientes obligatorios sobre los depósitos bancarios, los fondos de inversión inmobiliaria o los seguros de ahorro que son diez veces más importantes aquí?”, pregunta una experta de la UPV, tras asegurar que retocar las EPSV para ese fin “las desprestigiaría”. Hasta el momento, las preguntas en las que coinciden más o menos todos los agentes políticos y sociales superan a las certezas sobre esa propuesta. “¿Quién pagaría la rentabilidad de los fondos de las EPSV en caso de que la inversión no sea rentable?, ¿quién garantiza la liquidez?, ¿va a haber un instrumento, empresa o asociación, que canalice las inversiones?, ¿cómo se concilia eso con la obligación legal de garantizar la seguridad de las inversiones?”.

El Gobierno vasco todavía no ha tomado ninguna decisión. Lo está estudiando. Sabe que la propuesta de Confebask sólo tendría sentido de resultar más competitiva que la de bancos y Elkargi. Y sabe que, para eso, la única opción pasa porque alguien asuma más riesgos. El problema es que, en este caso, sólo hay dos candidatos, en realidad uno: los ciudadanos con sus ahorros, o el Gobierno con el dinero de los ciudadanos.

Sobre la firma

Pedro Gorospe
Corresponsal en el País Vasco cubre la actualidad política, social y económica. Licenciado en Ciencias de la Información por la UPV-EHU, perteneció a las redacciones de la nueva Gaceta del Norte, Deia, Gaur Express y como productor la televisión pública vasca EITB antes de llegar a EL PAÍS. Es autor del libro El inconformismo de Koldo Saratxaga.

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