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Encierros indefinidos en tres hospitales de Cataluña

Las acampadas del Sant Pau, Clínic y Parc Taulí protagonizan una jornada de protestas en una decena de centros por los recortes

Trabajadores del hospital barcelonés del Vall d'Hebron durante una protesta por los recortes en la sanidad catalana.
Trabajadores del hospital barcelonés del Vall d'Hebron durante una protesta por los recortes en la sanidad catalana.

Tres hospitales catalanes mantienen un encierro indefinido en protesta por los recortes de la Generalitat, la política de privatización de la sanidad y por la gestión de las respectivas direcciones de los centros. Vecinos y trabajadores del Clínic de Barcelona, que se enfrenta a un inminente proceso de privatización, decidieron ayer plantar tiendas de campaña en el vestíbulo del recinto, imitando así al Sant Pau, que hoy cumple dos semanas de encierro, y al Parc de Taulí de Sabadell, que lo inició el lunes.

No tan drásticos, pero con las mismas reivindicaciones, los empleados de una decena de hospitales organizaron un día de actos reivindicativos como la cadena humana que rodeó Can Ruti o la lectura de manifiestos en los que se recordó la “lucha de los compañeros de Madrid”, como dijo una portavoz de CGT del Vall d'Hebron. Los trabajadores de este centro, tras pasar la noche acampados, deciden hoy si continúan la protesta.

“Mandamos todo nuestro apoyo a los compañeros que en estos momentos están rodeando el Can Ruti de Badalona con una cadena humana”. Las palabras de agradecimiento de la portavoz de la CGT del Vall d'Hebron al término de la lectura de un manifiesto en contra de los recortes se repitieron en la decena de hospitales que ayer hicieron piña para defender en bloque la maltrecha sanidad pública catalana. A lo largo de todo el día, los trabajadores de centros de referencia como el Juan XXIII de Tarragona, el Josep Trueta de Girona o el General de Granollers organizaron concentraciones, tareas informativas e incluso alguna que otra chocolatada para alzar la voz contra la privatización de la sanidad catalana.

En el Clínic los movilizados tuvieron más trabajo. La asociación vecinal de la Esquerra de l'Eixample centró sus esfuerzos en la organización de comisiones de trabajo y a última hora de la tarde se decidió en asamblea el inicio de una acampada indefinida en la entrada del centro. Antes, recibieron la visita de las decenas de yayoflautas —colectivo afín al 15-M— que anteriormente habían ocupado el vestíbulo del Departamento de Salud en una acción simbólica contra la gestión económica del Ejecutivo de Artur Mas, que hace dos semanas anticipó un recorte de 4.000 millones de euros en los presupuestos de 2013.

Para los trabajadores del Sant Pau la jornada no fue muy diferente de la de otros días. Con 14 días de encierro a sus espaldas, siguen reclamando que los gestores del centro —concertado por el Instituto Catalán de la Salud— den marcha atrás a medidas como “el cierre de dos unidades” o el “recorte del 5% en el sueldo” que ayer denunció Rosa Gallego, del comité de empresa. Gallego criticó que no se les haya ofrecido ninguna solución cuando en hospitales como el Vall d'Hebron “se les va a adelantar la paga de verano”, aseguró. Los trabajadores del Sant Pau denuncian con sus tiendas de campaña y sus merendolas en pleno vestíbulo que la institución, dividida en tres fundaciones, forma parte de un mismo grupo empresarial. “Los recortes en la fundación de gestión asistencial se podrían superar mediante la venta del legado inmobiliario”, aseguran.

Los sindicatos del Joan XXIII de Tarragona denunciaron el despido de 150 trabajadores, el 10% de la plantilla de este centro, desde el inicio de los recortes en Cataluña hace dos años. Ferran Aiximeno, secretario de la junta de personal, afirmó que en los últimos meses ante la llegada de las elecciones se reabrieron camas y quirófanos para “maquillar” las listas de espera.

El exfiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo dio un espaldarazo a los acampados del Sant Pau para explicar la querella —el juez aun no la ha admitido a trámite— que varias plataformas ciudadanas presentaron en noviembre contra el consejero de Salud, Boi Ruiz. Jiménez Villarejo calificó de “indecentes” a los gobernantes catalanes y españoles, culpándolos de haber causado una situación “en la que se está sustituyendo el estado de bienestar por un estado de opresión”.

Con información de Carlos Faneca, Jessica Mouzo y Mercè Pérez Pons.