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ANÁLISIS

Inmersión y cohesión social

Parece que el ministro Wert quiere proponer una involución fortísima, volver a situaciones que ponían en peligro la estabilidad social de Cataluña

La lengua vuelve a ser una obsesión para el Ministerio de Educación, que ha lanzado una ofensiva frontal contra la enseñanza en catalán. La protagoniza el ministro José Ignacio Wert, un personaje singular, capaz de afirmar desde la tribuna del Congreso que se debería españolizar a los alumnos de Cataluña, porque el sistema educativo catalán ha contribuido a hacer crecer el independentismo.

El sistema educativo de Cataluña ha sido uno de los más respetuosos con los aspectos de pertenencia de los alumnos que se escolarizan en nuestras escuelas. Se ha asentado mucho más en la civilidad y el respeto al otro que en la posición excluyente hacia otras culturas y otras maneras de vivir. La sociedad catalana como colectivo ha sido durante mucho tiempo un modelo al que ha valido la pena integrarse, con unos valores culturales, cívicos y ciudadanos que permiten a los jóvenes de aquí y a los venidos de fuera reflejarse. La escuela se convierte así más en un instrumento de colaboración social que en una herramienta que, de manera artificial, adoctrina a los jóvenes en unos supuestos valores contrarios a la España oficial.

La inmersión en nuestras escuelas ha supuesto más una cuestión de cohesión social que de voluntad de ruptura. No olvidemos que el principio de no separar los alumnos en escuelas en función de su lengua fue una iniciativa de la izquierda en Cataluña, muy preocupada por la unidad de la sociedad catalana. La socialista Marta Mata, ponente de la Ley de Normalización Lingüística, y los dirigentes de la izquierda en Cataluña, fervientes defensores de la no segregación de los alumnos por su lengua, tenían muy claro que la escuela es uno de los elementos de cohesión social más importantes. Así fue con las familias venidas de toda España y así ha sido con las que después vinieron de todo el mundo.

El sistema educativo de Cataluña ha sido uno de los más respetuosos con los aspectos de pertenencia de los alumnos que se escolarizan en nuestras escuelas.

Ahora parece que el ministro Wert quiere proponer una involución fortísima, quiere volver a situaciones que ponían en peligro la estabilidad social de Cataluña. Porque no lo debemos olvidar: hemos conseguido que la lengua se haya erigido en un instrumento de cohesión social, pero se ha debido trabajar mucho en este terreno. No estaríamos donde estamos sin los esfuerzos hechos en los primeros años de la democracia y sin la fuerte apuesta final del Gobierno socialista que aprobó la LOGSE. Hubo momentos en los que se tuvo que jugar fuerte para detener la ofensiva contra el catalán en la escuela. A mediados de los noventa, el envite del PP y sus organizaciones satélites fue brutal. Ahora vuelven. Es un error que si avanza nos hará daño. Estamos a tiempo de evitarlo.

Francesc Colomer, exsecretario de Políticas Educativas de la Generalitat y exresponsable de Alta Inspección del Ministerio de Educación en Cataluña.