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Osakidetza ‘blinda’ a los enfermos cardiacos y oncológicos

Las primeras consultas y pruebas diagnósticas se realizarán en un mes como máximo

El consejero vasco de Sanidad en funciones, Rafael Bengoa, presentó ayer el decreto con el que se garantizará que las primeras consultas de un paciente con un especialista en cardiología u oncología, así como las pruebas diagnósticas relacionadas con estas dos áreas, se realicen en Osakidetza en un mes como máximo.

El texto, aprobado ayer por el Consejo de Gobierno, aunque había sido anunciado para el pasado mes de mayo, se suma al decreto de garantías que se encuentra ya en vigor y que establece los tiempos máximos de espera en el caso de las intervenciones quirúrgicas: 30 días para pacientes oncológicos, 90 para cardíacos y 180 para el resto. Con esta nueva medida, Euskadi pasa a ser “la comunidad autónoma más autoexigente”, según valoró Bengoa.

En la práctica, ello no supone que las personas que sospechan tener un problema oncológico o cardíaco vean drásticamente reducida la espera. De hecho, son tiempos que se ha autoimpuesto el Servicio Vasco de Salud de antemano, explicó Bengoa.

El consejero en funciones añadió que, en la mayoría de los casos, excepto en el de las colonoscopias, los plazos previstos ya se están cumpliendo. Según los datos proporcionados en enero de este año por la propia Osakidetza, en 2011 un total de 653 personas esperaron más de un mes para visitar al cardiólogo por primera vez.

Derivar a la privada

Sea como fuere, la importancia del decreto radica en el blindaje que ofrece a estos pacientes, ya que prohíbe que Osakidetza supere esos tiempos de espera, unos márgenes que convierte en derechos de la ciudadanía. Si en algún momento se rebasasen debido a un notable incremento de las listas de espera, la sanidad pública estaría obligada a derivar al enfermo a la privada y a correr con todos los gastos derivados.

Bengoa puso en valor que estos tiempos se han logrado a base de esfuerzos, porque a una cada vez más envejecida Euskadi se le suma el hecho de que se va “proactivamente a buscar el cáncer”, con programas como el de la detección de cáncer de mama —que se ha ampliado a mujeres de entre 40 y 49 años con factores de riesgo— o el del cáncer de colon. Ambos han supuesto inversiones en tecnologías de diagnóstico y en formación de los profesionales.