educación

Las universidades evitan el desplome de alumnos pese a la subida de tasas

El encarecimiento provoca que los estudiantes se matriculen de menos asignaturas

Alumnos en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada.
Alumnos en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada.marín zarza

El mismo número de alumnos, incluso un leve incremento, pero unas matrículas más cortas. A medida que avanza el proceso de matriculación en las universidades públicas andaluzas se confirma el pronóstico que hicieron los rectores cuando el Gobierno central decidió incrementar las tasas hace unos meses: el número de estudiantes se mantiene respecto al curso anterior, pero los alumnos se apuntan a menos asignaturas debido al encarecimiento de los precios públicos.

En la Universidad de Málaga (UMA), por ejemplo, la semana pasada estaban matriculados ya 34.522 alumnos en grados y primer y segundo ciclo, lo que supone 835 estudiantes menos que el curso anterior. Esta diferencia podría reducirse o quedarse en nada, ya que todavía está abierto un plazo extraordinario de matriculación. Lo que sí se puede comparar ya de forma fiable es el número de créditos. El año pasado los 35.357 estudiantes de la UMA de estos ciclos y grados se matricularon de 1.980.990 créditos, es decir, 56,02 de media por cada alumno. Este curso, la media es de 55,77 créditos por estudiante.

Posgrado y ayudas

El encarecimiento de las tasas es considerablemente mayor en las maestrías que no habilitan para actividades profesionales. Se pasa de los 28,6 euros por crédito del curso anterior a los 70,58 (primera matrícula) y 114,69 (segunda) de este año. Todavía es pronto para poder determinar el impacto de esta subida. La semana pasada en la Universidad de Granada había 2.923 alumnos matriculados en alguna maestría, casi la mitad que el curso pasado. Pero, según indica esta institución, los estudiantes “aumentarán mucho más, ya que la matrícula está abierta hasta bien entrado el curso”.

También queda por determinar el plan de compensación que anunció la Junta hace unos meses. Cuando el consejero de Economía Innovación, Ciencia y Empresa, Antonio Ávila, presentó a finales de junio las nuevas tasas universitarias, se comprometió a poner en marcha un plan de ayudas para los alumnos que resultaran más afectados por el incremento de los precios públicos. Sin embargo, Ávila vinculó ese programa a la forma en la que evolucionara la matriculación. Es decir, en el caso de que se consiguiera recaudar más con el nuevo sistema de tasas, parte de ese incremento se destinaría a ayudas para los estudiantes.

El incremento del precio de los créditos, sobre todo a partir de la tercera matrícula, ha provocado que los chicos puedan costearse menos asignaturas. En el caso de la Universidad de Sevilla, donde la pasada semana estaban inscritos 57.858 alumnos entre grados y primer y segundo ciclo (374 más que el curso anterior), la diferencia es todavía mayor que en la UMA. El año pasado a cada estudiante le correspondieron 63 créditos de media. Este año, ha bajado hasta los 59. La Universidad de Córdoba también ha detectado este mismo problema: han pasado de los 63 créditos por alumno del curso pasado a los 61 este año.

La subida de las tasas no ha sido igual en toda España. Debido a la indefinición del real decreto del Ministerio de Educación en el que se fijaba el aumento de los precios públicos, cada comunidad autónoma ha tenido un amplio margen para trasladar este incremento. Madrid, Castilla y León y Valencia han sido las regiones en las que se han encarecido más las matrículas. Andalucía, que sigue estando a la cola en el coste de una carrera universitaria, ha optado por aplicar solo la subida del IPC y no diferenciar entre carreras en la primera matrícula. Cada crédito cuesta este año 12,49 euros, 29 céntimos más que el anterior. Un curso completo de grado (60 créditos) vale 479,4 euros, 17,4 más que el año pasado.

Esta leve subida en la primera matrícula —sobre todo si se compara con comunidades como la madrileña donde, por ejemplo, un curso completo de Derecho cuesta este año 1.279,2 euros, 436,2 más que el anterior— ha permitido a las universidades andaluzas esquivar el temido desplome del número de alumnos. Según los datos del Distrito Único Andaluz, este curso hay 52.507 estudiantes de nuevo ingreso en toda la comunidad, lo que supone 1.485 más que el anterior.

"Se han amortiguado bastante los efectos del decreto ley", opina Modesto Luceño, vicerrector de Estudiantes de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. La UPO espera tener este año un número de matriculados muy similar al del anterior curso. Eso sí, también han detectado un descenso del 1% en los créditos. Luceño recuerda que la mayoría de los alumnos están en situación de primera y segunda matrícula, donde la subida de tasas se ha notado menos en Andalucía. Según la Junta, el 75% de los universitarios andaluces está en primera matrícula y el 15% en segunda.

Pero, según Luceño, las estadísticas ocultan casos verdaderamente extremos: "He recibido a una buena cantidad de padres y alumnos que nos piden un aplazamiento de los pagos para poder seguir estudiando". Los verdaderos problemas comienzan a partir de la tercera matrícula, es decir, cuando los alumnos no han logrado superar una asignatura en los cuatro primeros exámenes oficiales. En tercera y cuarta los alumnos deben asumir, respectivamente, el 65% y el 90% del coste real de su matrícula.

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