RUTAS | LA HUERTA DE VALENCIA

Paisaje en trance de desaparición

Modestas iniciativas ponen en valor el paisaje valenciano que admiraba Machado desde Rocafort

Paisaje de la huerta en el término de Alboraia.
Paisaje de la huerta en el término de Alboraia.JESÚS CÍSCAR

Valencia no tiene Hyde Park, pero tiene huerta. Una huerta metropolitana de futuro incierto. Por eso lo mejor es apreciarla aquí y ahora. Como la apreciaba Antonio Machado cuando residía en Villa Amparo, un palacete de Rocafort ahora dedicado a banquetes, flanqueado por un largo muro de grafittis que lo separa de la acequia de Montcada, donde está inscrita parte del comentario que Machado hizo al poeta alicantino Pascual Pla y Beltrán. “Esto es como un poco de paraíso. Sobre las huertas flamean todos los verdes, todos los amarillos, todos los rojos, el agua roja de esas venas surca graciosamente y abastece el cuerpo de esta tierra”. Luego exclamó: “¡Cuánto ha debido laborar el hombre para conseguir esto!”. Al lado se ve un dibujo de Ramon Gaya para la revista Hora de España, donde supuestamente pasa el poeta por un pontón sobre la acequia.

Pistas

Para mirar. Bar Terraza la Parra. Plaza de Santa Magdalena Sofía, 3, Godella. Una terraza desde donde mirar la huerta. Se puede llegar por el Camino Viejo de Godella desde la Ronda Nord. También línea 1 del Metro, Burjassot-Godella.

Para saber. Museu de L'Horta de Almàssera. Camí de la Mar 961853750 / 610284131, previa cita. En Valencia, vale la pena visitar la exposición permanente sobre las huertas y marjales valencianos que ofrece el Museu Valencià d'Etnologia (Corona, 36). La Alquería del Machistre en Alboraia ( tlf 655570761, cita previa) está cerrada hasta el primer fin de semana de septiembre.

Para orientarse. Contactando con L'Horta Viva para hacer diferenets rutas (www.hortaviva.net, tlf. 691093721), o La Barraca de Toni Montoliu (Partida de l'Ermita, tlf. 629689805, Meliana, abierto solo el primer y el último fin de semana de agosto).

Para degustar. En plena huerta de Alboraia, Orxateria Sequer Lo Blanch (Camino Alboraia-Patacona, 630 200 667, abierta desde las 16.00). En Almàssera, Les Tendes (Camino del Mar, 59, 961851802). En Meliana, Ca Pepico (Mediterráneo, 1, 961491346).

Para alojarse. Convent de Moncada (Salvador Giner, 1, Moncada, 961394859), ubicado en un convento del siglo XIX. Hotel La Mozaira. (Camino El Magistre, 50, Alboraya, 961850924). Ca'ls Mestres edificio de finales del XIX de Albuixec, con casas rurales, una oferta escasa en la zona. (C/Sant Antoni, 13-15, 676380657).

Machado tenía ante sí una fuente de riqueza y de conflictos primordial de esta tierra: agua, regadíos, infraestructuras hidráulicas. Un paisaje en cambio constante desde el diseño y construcción inicial del periodo musulmán o las reparticiones de tierras de Jaume I, hasta las grandes transformaciones del siglo pasado y el oscuro horizonte que se divisa en el presente. Desde la villa podía ver naranjos, pero no tantos como hay ahora en la zona alta de la acequia de Montcada, porque la generalización citrícola arranca en los años cincuenta y sesenta. Como escribía el geógrafo Enric Guinot, hoy son las zonas de Benimaclet a Alboraia, Meliana y hasta Albuixec, con el entorno de los caminos de Montcada en Borbotó y Carpesa y el Camí Vell de Godella unos de “los pocos ámbitos donde se mantiene esa imagen de campos abiertos”.

Estamos en L’Horta Nord, la mejor conservada. Juanjo Hernández, arquitecto residente en una alquería de Benifaraig, recorre casi a diario un buen trecho que va desde el enclave machadiano hasta, a veces, la zona limítrofe con la playa. “Con ese recorrido tienes una visión de conjunto de L’Horta Nord”, explica. Siguiendo el Arco de Moncada y el camino del Barranc del Carraixet, “ves cómo el paisaje de naranjos se despeja para dar paso a las hortalizas y después a los campos de chufa, al mismo tiempo que”, resume, “visualizas al otro lado las poblaciones que marcan los límites del regadío”. Es decir, Godella, Rocafort, Massarojos, Montcada, Alfara y Vinalesa, donde confluyen los barrancos del Palmaret y El Carraixet. Después el paisaje se allana en Bonrepòs i Mirambell, Almàssera, Alboraia y es más fácil orientarse. El itinerario más sencillo discurre entre museos. Va desde El Machistre, alquería del siglo XI que aloja el Museu de l’Orxata, en Alboraia, hasta el Museu de L’Horta en Almàssera, donde, entre alquerías y barracas, reina la chufa. También puede uno dejarse guiar por expertos, como el veterano Toni Montolíu, que desde 2004 ofrece la posibilidad de conocer mejor una comarca en cuyo seno surgen nuevas iniciativas, aunque la oferta turística es incipiente.

Miquel Minguet, hijo de labradores y pedagogo de formación, que impulsó hace tres años el proyecto L’Horta Viva, cree que “dar a conocer el territorio y la cultura viva de la huerta contribuye a darle un futuro” y para ello ofrece rutas organizadas, catas de productos autóctonos, talleres y visitas a centros agroalimentarios. Reconoce que lo que más éxito tiene es lo relativo a la chufa y la horchata; un mundo que se revela dinámico, como demuestra Món Orxata con sus iniciativas y carritos de venta directa; las nuevas firmas que hacen cervezas, aceites o harinas de chufa; o el único hotel instalado en el mismo corazón de L’Horta Nord, en una alquería, por los propietarios de Fartons Polo, marca de bollería ligada a la horchata, en el que llegó a hacer noche Bernie Ecclestone.

Muro con un texto de Machado.
Muro con un texto de Machado.JESÚS CÍSCAR

La huerta vive y es parte de la identidad valenciana, ya en 1999 el geógrafo Joan Romero y el historiador Thomas Glick alertaban sobre su desaparición. El Tribunal de las Aguas, declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en 2009, no es nada sin el patrimonio material que le da sentido: los verdes, rojos y amarillos con que gozaba Machado en Villa Amparo, la huerta y sus acequias tradicionales.

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