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“Una lengua nos dice quiénes somos en una sociedad determinada”

El lingüista Jon Landaburu recibe el homenaje de la cátedra Unesco por su dedicación al estudio de los idiomas indígenas de Colombia

Jon Landaburu, ayer, sostiene el diploma de miembro de honor de la cátedra Unesco entre la consejera Blanca Urgell y la coordinadora de la cátedra, Itziar Idiazabal. Ampliar foto
Jon Landaburu, ayer, sostiene el diploma de miembro de honor de la cátedra Unesco entre la consejera Blanca Urgell y la coordinadora de la cátedra, Itziar Idiazabal.

La cátedra Unesco de Patrimonio Lingüístico Mundial de la Universidad del País Vasco cuenta desde ayer con su primer miembro de honor. El lingüista Jon Landaburu (París, 1943), vasco de nacionalidad francesa y colombiana, recibió ayer la distinción en un homenaje que quiso reconocer su dedicación a lo largo de más de 40 años al estudio y la protección de las lenguas indígenas de Colombia. “Me ha confortado la riqueza de los mundos que he conocido”, reconoce con satisfacción. “La riqueza de las experiencias de la humanidad y el goce de entrar en lenguas y formas de pensar distintas, tejidas en miles de años”.

¿Por qué esforzarse tanto en defender idiomas con pocos hablantes? Cuantas veces le han hecho la pregunta Landaburu ha respondido que siempre merece la pena. “Una lengua nos dice quiénes somos en una sociedad determinada”, defiende. La consejera de Cultura, Blanca Urgell, destacó la “sabiduría y simpatía” de un hombre “polifacético y generoso”, “trabajador y activista incansable”. Landaburu es autor, entre otros estudios de referencia, de la Clasificación de las lenguas de Colombia, en la que refutó el origen común de las lenguas indígenas colombianas. Actualmente, asesora al Gobierno de Colombia en materia de pluralidad lingüística.

Recién finalizados sus estudios de Filosofía y Lingüística, Landaburu llegó a Colombia en 1967 para impartir clases en un liceo de Bogotá. Entonces descubrió que ni las licenciaturas de La Sorbona ni el castellano le servían para comunicarse con las comunidades indígenas y comenzó su pasión por investigar sus lenguas propias, creando un método de estudio a partir de la lingüística teórica y combinando posteriormente la enseñanza y la investigación en Francia y Colombia. “Lo fundamental no es crear un conservatorio para las lenguas, sino la circulación de experiencias”, dice.

El lingüísta ha dedicado 40 años al estudio de los idiomas colombianos

Landaburu también ha recibido este año el premio Linguapax, con el que la cátedra Unesco de la UPV reconoce el trabajo a favor de la preservación de la diversidad lingüística, de la revitalización y reactivación de comunidades lingüísticas y de la promoción del multilingüismo. El homenaje que ayer le dedicaron sirvió de clausura al curso de verano Los retos de la diversidad lingüística, en el que se han analizado los modelos de México y Colombia.