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Mas llama a rebelarse contra el ajuste de Rajoy, pero mantiene el pacto con el PP

El presidente deja claro que habrá nuevos recortes en sanidad y educación

El presidente de ICV-EUIA, Joan Herrera, muestra un recorte del diario EL PAÍS con declaraciones del presidente de la Generalitat, Artur Mas.
El presidente de ICV-EUIA, Joan Herrera, muestra un recorte del diario EL PAÍS con declaraciones del presidente de la Generalitat, Artur Mas. EFE

En cinco horas, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, pasó ayer de llamar a una rebelión autonómica contra los recortes de Mariano Rajoy a alinearse nuevamente con el Partido Popular en el Parlament para evitar que prosperaran varias propuestas de la izquierda. Pese a la alta tensión que escenificaron CiU y el PP en la Cámara, ambos unieron sus votos para rechazar algo tan simbólico como que el Parlament recurra en el Tribunal Constitucional los tres decretos del Gobierno que forzaron el tercer plan de ajuste de la Generalitat y que amenazan con intervenir las cuentas catalanas.

El pleno celebrado ayer dejó serias dudas sobre la voluntad real de Convergència i Unió de marcar distancias con el partido de Rajoy. Por la mañana, durante la sesión de control, Mas y la líder popular Alicia Sánchez-Camacho se enfrentaron agriamente por los recortes, algo que no impidió sus posteriores votaciones conjuntas, lo que la oposición interpretó como un acto de debilidad del Gobierno catalán. Los nacionalistas evitan así aumentar la tensión con el Ejecutivo central en un momento en que las transferencias y los anticipos de este último hacia las autonomías son vitales para pagar facturas.

Mas, que aplicará todos los recortes que el Gobierno central ha impuesto a las autonomías, no renuncia a una dialéctica de confrontación, hasta el punto de que ayer llamó a todas las autonomías a plantarse. Lo hizo después de que Sánchez-Camacho le reprochara falta de colaboración con el Gobierno central para atajar la crisis. Mas replicó que las autonomías son responsables del 35% del gasto y el Gobierno les exige ajustes del 64%, mientras que el Estado hace el 52% de gasto y se aplica recortes por valor del 31%. “A las autonomías se nos pide el doble y el Gobierno hace la mitad. ¿Y lo tenemos que aplaudir? Decimos que no, nos plantamos y debería plantarse todo el sistema autonómico porque es un acto de deslealtad total”. Pero, en lo que al día a día de los ciudadanos se refiere, nada parece que vaya a salvarles de más recortes. La negativa de Rajoy a flexibilizar el límite de déficit de las autonomías este año forzará nuevos recortes en el Estado de bienestar, admitió Mas. “Este acto de deslealtad afectará al bienestar de la gente porque habrá que repercutirlo en salud y educación”. Hasta ahora siempre había asegurado que las dos áreas debían ser preservadas de más ajustes.

Las medidas que CiU y el PP rechazaron recurrir

Salud. El Decreto Ley 16/2012 introduce el copago farmacéutico, que entró en vigor el 1 de julio. Los activos con una renta igual o superior a 100.000 euros pagarán el 60% del precio de los medicamentos; si esta es de entre 18.000 y 100.000 euros, el 50%, y si es inferior a 18.000 euros, el 40%. Los pensionistas pagan el 10%. Quedan fuera de cobertura los mayores de 26 años que no hayan cotizado y los inmigrantes en situación irregular.

Educación. El decreto ley de educación eleva un 20% el número máximo de alumnos por clase. Los profesores trabajarán 37 horas a la semana y sus horas lectivas pasarán de 18 a 20 en secundaria. En la Universidad, los alumnos de primero pagarán más por matrícula, entre el 15% y el 25%.

Ley de Estabilidad. Introduce la deuda pública como criterio de sostenibilidad presupuestaria (no podrá superar el 60% del PIB) y obliga a las Administraciones a presentar equilibrio o superávit en 2020. Abre la puerta a la intervención de las comunidades autónomas y les ordena mitigar la deuda con su superávit.

Todo esto no impidió que por la tarde CiU y el PP se pusieran de acuerdo para frenar los tres recursos de inconstitucionalidad. El argumento de CiU es que antes de apelar quiere agotar la vía negociadora abierta después de que los dos Ejecutivos se amenazaran mutuamente con recurrir el euro por receta (el Gobierno del PP) y la tasa sobre los medicamentos (el de CiU). Y la alianza funcionó con la precisión de un reloj suizo. Los recursos contra los decretos de sanidad y educación fueron desestimados con este resultado: 78 votos en contra de apelar y 50 a favor. Peor suerte corrió el recurso contra la Ley de Estabilidad Presupuestaria defendido por el PSC: Ciutadans se sumó al bloque CiU-PP y se descartó por 80 votos en contra y 49 a favor.

La izquierda deploró especialmente que el decreto de sanidad, que calificó de contrarreforma, suponga una regresión y deje sin tarjeta sanitaria a los jóvenes de 27 años que no hayan cotizado y a los inmigrantes en situación irregular. Josep Vendrell, de Iniciativa, reprobó que CiU sea “dura con la gente y dócil con el PP”, y atribuyó el pacto a la “lamentable moneda de cambio” entre CiU y el PP. Eva García, diputada popular, achacó los recortes a la deuda sanitaria de 16.000 millones de euros y no tuvo el menor reparo en retratar sin piedad a sus socios nacionalistas: “Hablan siempre con la boca pequeña. Son unos llorones. A la hora de la verdad, siempre se arrugan. Lo que aquí es rojo en Madrid es azul”.

Después de que las tres propuestas cayeran en saco roto, Uriel Bertran, de Solidaritat, subió al atril y, mirando a la bancada de CiU, espetó: “Leo los diarios y veo que CiU rompe con el PP y que presentará recursos por la vulneración de competencias; abro la tele y lo mismo. Y en la primera ocasión que pueden, pactan con el PP y lo rechazan”, exclamó. “Esto no es el oasis catalán: es un espejismo. Estamos flipados. ¿Ustedes de qué van? ¿Pueden ser un poco honestos? Han sido los primeros en recortar y están atrapados”.