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El Consorcio de Salud hipoteca su sede para conseguir liquidez

El organismo controla 20 hospitales públicos y gestiona 300 millones de la Generalitat

El CSC aumentó los gastos en salarios y dietas tras obtener el crédito

El ente posee un edificio tasado en 7,2 millones y cuenta con una flota de coches alta gama

Sede del CSC con dos de los tres coches de su flota.
Sede del CSC con dos de los tres coches de su flota.

El Consorcio de Salud y Social de Cataluña (CSC), uno de los principales actores de la sanidad catalana, ha tenido que hipotecar su sede, en la avenida del Tibidabo, para hacer frente a las necesidades de liquidez de su grupo de empresas. El crédito, firmado con el BBVA en abril de 2010, no había trascendido hasta ahora y ha permitido al organismo público obtener un millón de euros que devolver en 10 años a un interés del euríbor más 1,9 puntos.

El CSC controla más de 20 hospitales y centros sociosanitarios públicos gracias a los cuales gestiona unos 300 millones de los Departamentos de Salud y Bienestar Social. En los últimos meses, la entidad también se ha visto envuelta en varios de los casos de pagos y contratos irregulares que han sacudido a la sanidad catalana y que han beneficiado a sus directivos, como Ramon Bagó —exalcalde de Calella por CiU y dueño del grupo empresarial Serhs— y Carles Manté, exdirector del Servicio Catalán de la Salud.

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EL CONSORCIO DE SALUD Y SU ‘HOLDING’ 

Aunque relativamente desconocido entre los ciudadanos, el CSC ha sido un actor clave de la sanidad pública en los últimos 30 años y es el ente que más ha influido y más poder ha acumulado en el desarrollo del conocido como modelo sanitario catalán. Este se basa en el papel del Departamento de Salud como financiador de los hospitales de la red pública —la XHUP, en sus siglas en catalán— mediante unos acuerdos, los conciertos, que dan a los centros plena autonomía de gestión.

Fue la decisión de la Generalitat de no asumir la gestión del casi centenar de hospitales que funcionaban en Cataluña en la década de 1980, cuando el Estado transfirió las competencias sanitarias, lo que llevó a algunos centros a asociarse en 1983 en lo que fue bautizado como Consorcio Hospitalario de Cataluña (CHC), antecesor del CSC. Muchos de estos hospitales eran de titularidad municipal, lo que explica que el CSC sea una “entidad pública de carácter local y base asociativa”, según sus estatutos.

Unirse para ganar peso y compartir experiencias en la modernización y gestión de los hospitales fueron las razones del nacimiento de la entidad. Pero pronto, el CHC empezó a ser mucho más que una mera asociación de hospitales municipales. En él confluyeron alcaldes como Josep Abelló y Ramon Bagó. Abelló era del PSC. Bagó, de CiU. El primero venía de Reus, de las comarcas de Tarragona. El segundo de Calella, de las de Girona. Con el visto bueno de los consejeros de Salud que crearon el modelo sanitario catalán —Josep Laporte, entre 1980 y 1988, y el actual alcalde de Barcelona, Xavier Trias, hasta 1996— “Abelló y Bagó, entre otros, consolidaron el CSC como el indiscutido referente sanitario en el mundo local, con unas relaciones privilegiadas con la Generalitat y un punto de encuentro entre CiU y el PSC”, explica un antiguo gestor del CSC. Había nacido la sociovergència que durante tres décadas ha reinado en la sanidad catalana.

Consolidado su poder, el CSC mostró muy pronto una fuerte vocación empresarial. En los últimos 20 años, la entidad ha creado un holding de empresas que han extendido sus actividades a prácticamente todas las áreas sanitarias: gestión, consultoría, ingeniería, compras, laboratorios... El modelo fue el que Abelló había puesto en marcha en Reus con el grupo de empresas municipales que acabaría convirtiéndose en otro holding: Innova. Esto explica que la estructura de ambos grupos sea casi idéntica y que, además de Abelló, otros altos cargos en Reus, como el expresidente del ICS Josep Prat, hayan tenido un papel clave en la historia del CSC.

El holding del CSC está hoy formado por una cabecera —CSC SA— y siete empresas, además de una fundación, cuya influencia se extiende por buena parte del sistema sanitario catalán. En total, ingresan más de 50 millones de euros y, aunque existe facturación entre sociedades del grupo y el holding también trabaja en el resto de España y el extranjero, la mayor parte de sus ingresos proceden de la sanidad catalana.

En el CSC convive, así, una doble lógica. La de la entidad asociativa que presta servicios —asesoramiento, licitaciones, patronal...— a los 40 Ayuntamientos y 200 equipamientos sociosanitarios asociados, y la empresarial, que busca aumentar y consolidar sus ingresos. La propia sede del CSC ilustra la aparente contradicción que puede producirse entre ambas facetas. Es un lujoso edificio, tasado en 7,2 millones de euros (según notas del Registro de la Propiedad) frente a la que pueden verse aparcados los tres coches de alta gama que la entidad tiene en renting. Los gastos de la matriz del holding también son elevados: Ramon Cunillera, director general de CSC SA, cobra 115.000 euros anuales, coche y dietas aparte. La empresa, con solo cuatro empleados, gastó en 2010 un total de 49.923 euros en dietas de desplazamiento, otros 39.331 en dietas para su consejo de administración, 37.321 euros en alquileres (principalmente por los coches) y 63.102 euros en teléfono, según datos del Registro Mercantil.

Son unas cifras de multinacional en un organismo público cuyo fin es servir a municipios y hospitales asociados. La opulencia del CSC choca más aún en tiempos de crisis: con la sanidad pública sometida a severos recortes, el CSC aprobó unos presupuestos para 2011 (últimos disponibles) que no preveían reducir sino aumentar las partidas de salarios, dietas y gastos. Todo ello en el año que había hipotecado la sede.

La necesidad de recurrir a un crédito hipotecario en 2010 coincidió con el notable descenso de facturación registrado en 2009 y 2010 por la joya del grupo CSC, la filial Consultoria i Gestió. Mientras el resto de empresas del grupo trabajan con gastos muy fijos y estrecho margen, la consultoría es la que tradicionalmente ha engrasado el holding con sus ingresos. Entre 2004 y 2008, la facturación de Consultoria i Gestió se mantuvo estable entre los 7,7 y los 8 millones de euros antes de desplomarse a 5,7 en 2009 y a 5,1 millones en 2010. Esta caída podría explicar que el grupo —presidido en 2010 por Abelló, sustituido en 2011 por el alcalde de Amposta, Manel Ferré (CiU)— hipotecara el edificio.

La entidad asegura en un escrito enviado por correo electrónico que el crédito se destinó “íntegramente a cubrir la ampliación de capital” acometida por CSC SA para afrontar nuevos proyectos. La ampliación de capital, sin embargo, se había llevado a cabo en tres fases entre 2004 y 2006. Según un portavoz de la entidad, la diferencia en el tiempo se explica porque “las aportaciones se hicieron inicialmente con recursos propios de las empresas del grupo” que, posteriormente en 2010, “hubo que reponer con la liquidez obtenida gracias al crédito hipotecario”.