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Los recortes retrasan la apertura de las nuevas facultades de Medicina

Jaén, Huelva y Almería descartan empezar a impartir el grado el año que viene

Médicos en prácticas en el Hospital Reina Sofía de Córdoba.
Médicos en prácticas en el Hospital Reina Sofía de Córdoba.

El Consejo Andaluz de Universidades (CAU) aprobó en abril de 2010 la creación de las facultades de Medicina de Almería, Huelva y Jaén. La decisión estaba llamada a paliar el déficit de médicos que, según los estudios realizados por la Consejería de Salud, se va a producir en los próximos años, cuando empiecen a jubilarse muchos de los profesionales que ahora están en activo. Dado que los médicos tardan en formarse 10 años (seis cursos de Universidad más la especialización MIR), el acuerdo entre las tres universidades y la Junta fue que las facultades estuvieran listas en 2012. Pero ninguna va a cumplir con el calendario.

Los problemas económicos han retrasado los tres proyectos y los recortes anunciados por el Gobierno y la Junta los pueden demorar más. Fuentes de la Consejería de Innovación, de la que cuelgan las Universidades, señalan que al departamento que dirige Antonio Ávila no ha llegado la memoria de los proyectos de creación de grado, un documento preceptivo con los principales datos económicos y académicos que debe analizar el CAU.

Las tres universidades, no obstante, aseguran que están trabajando en el proyecto y esperan tenerlo listo en los próximos meses. Un portavoz de la Universidad de Almería (UAL) aseguró esta semana que los trámites académicos están “prácticamente finalizados”, con lo que confían en que el año que viene “se podrían evaluar las posibilidades” para la puesta en marcha de la facultad. Teniendo en cuenta que la Universidad cree necesario un plazo mínimo de año y medio para contratar al profesorado, los estudios difícilmente se iniciarán antes de 2015.

Ninguna de las tres Universidades tiene listo el proyecto para los edificios

En Huelva, la puesta en marcha del grado de Medicina se espera “como muy pronto” para 2013, según afirma el vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado, Juan José García del Hoyo. En este caso, la Universidad culpa directamente al decreto aprobado en diciembre por el Gobierno central, que obliga a la contención del gasto del capítulo 1 de los presupuestos universitarios, lo que impide contratar nuevo personal.

La Universidad de Huelva carece de profesionales expertos en medicina y habría que contratarlo. Dispone de profesores para determinadas asignaturas básicas o complementarias como Química, Bioquímica o Física, pero no hay personal suficiente para poner en marcha una nueva facultad de estas características”, explicó García del Hoyo. Con los últimos cambios legales se ha creado la figura del profesor con plaza vinculada que imparte clases en la universidad a la vez que trabaja en el sector sanitario, una fórmula, que admite el vicerrector, “abarataría de forma considerable los costes de la puesta en funcionamiento del grado”. “Pero no hemos podido ejecutarlo por problemas evidentes de limitación de gasto y la imposibilidad de crear plazas nuevas”, apuntó.

La Universidad de Jaén, por su parte, espera presentar a finales de este año la memoria de creación del grado y la intención, según aseguró esta semana el rector, Manuel Parras, es que los estudios puedan cursarse en “2013 o 2014”.

Pero si la crisis está retrasando los trámites académicos para la creación de las facultades, los problemas económicos aún se están dejando notar más en la construcción de las instalaciones que, en su momento, las tres universidades se comprometieron a habilitar para unos estudios que requieren infraestructuras muy específicas. El Ayuntamiento de Almería cedió a la Universidad unos terrenos para la facultad de Medicina, pero la institución académica ya ha descartado esta opción porque requería una inversión mínima de 30 millones de euros. Ahora se plantea que los dos primeros cursos se impartan en la facultad de Ciencias de la Salud, que según la Universidad ya se dejó preparada para poder albergar laboratorios y despachos de profesores de Medicina. Aunque la Universidad advierte de que para ello necesita “una nueva inyección de dinero” de la Junta.

En Huelva, el gobierno municipal cedió también suelo para la facultad pero aún no hay un proyecto de edificio. Es más que probable que se empiece a impartir el grado sin que exista sede definitiva. “Disponemos de aulas y laboratorios suficientes en el campus y contamos con la colaboración del sector sanitario, que pone a nuestra disposición los hospitales”, afirma el vicerrector de Ordenación Académica, que admite que lo lógico es que el grado empiece a impartirse cuando haya una inversión aprobada para construir el edificio.

En Jaén, el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) va a contemplar la ampliación de suelo para la Universidad y reserva espacio para la Facultad de Medicina y la futura Ciudad Sanitaria. Pero a la vista de que estas instalaciones van a tardar en construirse, la institución académica planeó que los primeros cursos se impartieran en el futuro edificio de I+D+i, TIC y emprendimiento. Pero este inmueble tampoco va a estar listo para el año que viene, por lo que la Universidad tiene ya asumido que los primeros estudiantes de Medicina darán clase en aulas del actual campus.

A la Consejería de Salud no le preocupa por ahora el retraso de las tres facultades, aunque advierte de que sus previsiones se mantienen, por lo que confía en que en los próximos años las facultades de Medicina andaluzas oferten cada curso 1.300 plazas (el año pasado fueron 1.128). Que sea en nuevas facultades o aumentando las plazas de las cinco actuales, a la Consejería, en principio, le da igual, explican fuentes de este departamento.

Con todo, las alarmas que se encendieron en 2006 con el primer estudio de necesidades de profesionales sanitarios elaborado por Salud se han atenuado. Los datos más recientes revelan que, aunque siguen haciendo falta médicos, las medidas tomadas en los últimos años, como el incremento de plazas en las facultades existentes (se ha pasado de 880 en 2006 a 1.128), el retraso voluntario de la jubilación y la revisión a la baja de las previsiones demográficas para las próximas décadas, garantiza la asistencia sanitaria.