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La sombra detrás de Haití

El cerebro de la trama llevó el peso de la construcción del hospital

Formalmente, el proyecto más ambicioso de la cooperación valenciana, que consistía en construir un hospital en el Haití asolado por un terremoto, se concedió a Esperanza Sin Fronteras (ESF). Su presidente, Fernando Darder, era el responsable del proyecto.

Pero en realidad, quien movía los hilos entre bastidores era Augusto César Tauroni, el cerebro de la trama de la cooperación —el único imputado que aún permanece encarcelado por apropiarse supuestamente de fondos destinados a la ayuda a países en desarrollo—, y persona próxima al ex consejero Rafael Blasco.

Si había que explicarle a Darder qué tenía que decir a la prensa respecto al coste del proyecto, ahí estaba Tauroni. “A Fernando se le explicó muchísimas veces, y está escrito, se le dijo cuatro es tal [en referencia a los millones de la subvención de la Generalitat al hospital] y uno es lo que tienes que... [la contribución de un millón de la contraparte, que asumió ESF y que teóricamente aportaba una fundación humanitaria estadounidense], le hice un dibujito”, explicaba en junio del año pasado a través de teléfono a un interlocutor en una conversación interceptada por la policía incluida en el sumario.

Si, pese a ello, Darder daba una caótica rueda de prensa y metía la pata explicando los detalles económicos de la construcción del hospital, ahí estaba Tauroni de nuevo para corregir el desaguisado y decirle al responsable de ESF cómo tenía que actuar. “Si tienes que dar una explicación, que sea muy escueta y solo de lo que a ti te interese (...) ya te he enviado un email con un tema económico muy clarito y muy explicadito, si te ciñes a eso no te van a pillar”

Si un periodista remitía unas preguntas a la constructora con sede en Panamá encargada de construir el centro, ahí estaba Tauroni para responderlas. “Me han mandado el mail que han preguntado esto a Acero Homes y ha insistido mucho y estoy contestándolo yo, sabes”. Y si Josep Maria Felip, el ex director general de Cooperación, entraba en cólera por las repuestas de Darder —“Es un gilipollas, porque ha hecho lo que yo no le dije”— ahí estaba Tauroni para tranquilizar a Darder. “Me ha llamado Felip y me ha puesto verde”, se lamentaba. “Yo ya he hablado con él y le he tranquilizado. Oye, no confundamos dónde está el enemigo”, recogen las grabaciones.

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