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La sanidad privada controla el 43% de la oferta hospitalaria

La valenciana es la cuarta autonomía española con mayor número de camas de pago

Fachada principal del hospital de Alzira que gestiona el grupo Ribera Salud.
Fachada principal del hospital de Alzira que gestiona el grupo Ribera Salud.

La sanidad privada se ha revelado como un negocio emergente en la Comunidad Valenciana. El mercado, controlado principalmente por tres grupos, concentra el 43% de la oferta hospitalaria en las tres provincias, según un informe del Instituto para el Desarrollo y la Integración de la Sanidad (IDIS), el lobby del sector. Los últimos datos oficiales, que corresponden al ejercicio de 2009, constatan que el sector facturó 420 millones de euros en 2009, según la Encuesta de establecimientos sanitarios en régimen de internado. Salvador Peiró, del Centre Superior d'Investigació en Salut Pública (CSISP), un organismo que depende de la Generalitat, cree que esa facturación crece anualmente a un ritmo del 5%.

La sanidad privada encarna la excepción. Es de las pocas actividades que en pleno tsunami de recortes, despidos y transformaciones, sale reforzada con la crisis. La Comunidad Valenciana es la cuarta con mayor número de camas de pago (2.800), el 20% del total autonómico, tras Cataluña, Madrid y Andalucía. Los 29 centros privados de la Comunidad han tejido en dos décadas un sólido entramado empresarial y han contado con el apoyo de los gobiernos del PP. La tijera que adelgaza prestaciones y mantiene a raya las cuentas públicas, alimenta las expectativas de un mercado maduro, del que forman parte aseguradoras, clínicas independientes, médicos y empresas sanitarias.

El Grupo Nisa encarna el buque insignia de la sanidad privada en la Comunidad. Nacido hace cuatro décadas al calor de la Clínica Virgen del Consuelo de Valencia, esta firma constituida por “pequeños accionistas médicos en su origen”, según un portavoz, extendió su red a inicios de los 90. Sus seis centros de la autonomía facturaron 130 millones el pasado año y controlan un tercio de la medicina de pago en las tres provincias, según la compañía. Le siguen Quirón (con dos centros en Valencia que facturaron el pasado año 39 millones, un 14% más que en 2010) y USP, con un hospital general y una unidad médica, ambos en Torrevieja. La fusión USP-Quirón, pendiente de los reguladores de la competencia, fraguará dentro de tres meses el primer gigante hospitalario nacional. El resultado apenas trastocará la tarta del negocio.

Nisa, Quirón y USP Hospitales controlan la oferta privada

El resto del mercado se completa con los hospitales de las aseguradoras (8%) Adeslas, y Asisa en Alicante, clínicas independientes (62%), y otros centros, como Casa de La Salud en Valencia, en manos de una orden religiosa. Los cinco hospitales —1.200 camas— que atiende la operadora privada con concesión administrativa Ribera Salud, paradigma del modelo acuñado por el PP de Eduardo Zaplana, figuran como públicos, integrados en la red de la Agencia Valenciana de Salud, según el catálogo del Ministerio de Sanidad. La firma también participa en la UTE adjudicataria Erescanner Salud, que gestiona desde 2008 los servicios de resonancias magnéticas en la Comunidad.

Justo cuando el Consell ultima cambios en el sistema, reforzar el peso de las empresas en la gestión de los hospitales públicos, la sanidad de pago valenciana, que emplea a 12.000 personas, se prepara para ganar terreno. El sector confía en que el deterioro del sistema público, atenazado por el fantasma de futuros recortes y copagos, aumente la contratación de seguros, que garantizan las dos terceras partes de sus cuentas de resultados. “No tenemos cifras pero la crisis puede aumentar el negocio de los seguros privados”, admitió en una entrevista en este periódico Ángel Gómez, consejero delegado de IMED Hospitales, una firma creada en 2004 por hoteleros alicantinos que promueve la futura clínica de Burjassot y que el pasado año facturó 28 millones de euros. Según este directivo, la actividad arroja un margen de beneficio de hasta el 17%.

Las aseguradoras aportan el grueso de la clientela (70%) de la medicina de pago, según IDIS. Los 770.000 valencianos con pólizas —el 13% del total nacional— contribuyen con sus seguros —600 millones en 2011— a sostener un sector que concibe la crisis como una oportunidad.

El razonamiento es sencillo. Si la sanidad pública adelgaza sus prestaciones, limita sus coberturas y aumenta las listas de espera, el paciente contratará un seguro para no jugársela con algo tan sensible como su salud. “Ante el deterioro de las prestaciones públicas podrían aumentar la demanda de servicios privados que ofrecen las empresas del sector”, apunta Guillem López Casasnovas, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Pompeu Fabra y consejero del Banco de España. El profesor sostiene que la evolución de los seguros, que han crecido de media un 5% desde que estalló la crisis, dependerá de que el miedo al deterioro de la sanidad gane al empobrecimiento por la crisis.

"El seguro [médico] privado es más barato que el de un coche", dice Mayero

Salvador Peiró, del CSISP, relaciona el crecimiento de las pólizas con un giro en la estrategia comercial de las compañías, que se han lanzado a captar colectivos deportivos jóvenes y saludables para compensar la caída de los envejecidos seguros individuales.

De forma más o menos abierta, las clínicas privadas y sus aseguradoras satélites aspiran a sacar tajada de los recortes y la crisis. El sector se prepara para captar clientes en medio de la incertidumbre por el futuro del sistema. Sus beneficiarios no lo ocultan. “El seguro privado es más barato que el de un coche”, proclamaba esta semana en Valencia el vicepresidente del lobby IDIS, Luis Mayero.

Los defensores de la sanidad pública advierten que las administraciones consolidarán el negocio de estas empresas incrementando las desgravaciones fiscales. Y sostienen que en la última década las empresas se han imbricado en el sistema de salud mediante la concertación. “La sanidad privada vive una época dorada y quiere reforzar su negocio con agresivas campañas de marketing”, resume Manuel Martín, presidente de la Federación de Asociaciones de Defensa de la Sanidad Pública. El número de derivaciones de centros públicos a hospitales privados de la Comunidad entre 2007 y 2009 se incrementó un 30%, según CSISP. Y el sector público supuso hasta el 17% de la cuenta de resultados de 2011 del Grupo Nisa, que mantiene un concierto con la Consejería para prestar servicios de diálisis.

Subías (PSPV) asegura que se va a un modelo sanitario de dos velocidades

Los sindicatos mayoritarios, CC OO y UGT, y la izquierda política han declarado la guerra al Consell por los recortes y las “incertidumbres” que arroja la remodelación de la gestión sanitaria que entrará en vigor en 2013. Sostienen que, con la excusa de reducir la factura hasta un 15%, el Ejecutivo de Alberto Fabra reforzará la presencia en el sistema público de un sector, en apariencia privado e independiente, cuyo desarrollo ha corrido en paralelo a las decisiones políticas. “Está claro que vamos a un modelo de dos velocidades: una sanidad para quien se la pueda pagar y otra para el resto de la población”, critica el diputado del PSPV, Ignacio Subías, que considera la Comunidad como el laboratorio de las políticas del PP.

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