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Sanidad prevé ahorrar 360 millones en cuatro años con su estrategia de crónicos

Bengoa reconoce que el cambio no está arraigado en la atención especializada

Bengoa (izquierda) y Andoni Arcelay, ayer en Bilbao.
Bengoa (izquierda) y Andoni Arcelay, ayer en Bilbao.

En plena tormenta de recortes en la sanidad pública, y tras haber anunciado que Euskadi paliará medidas como el copago farmacéutico, el consejero de Sanidad, Rafael Bengoa, quiso dejar claro que su estrategia para adaptar el sistema sanitario a la atención de pacientes crónicos —nada menos que un tercio de los habitantes de Euskadi— no es solo un plan que supondrá mejorías para quienes tienen enfermedades incurables, sino que también es económicamente una "solución mucho más interesante que ir de consejo interterritorial en consejo hablando de recortes", señaló Bengoa. La escalada de las cifras de crónicos prevista para los próximos años “sí que es una crisis”, dijo.

El consejero señaló que ya en 2011 se lograron 28 millones de euros de ahorro y previó nuevos ahorros en los próximos tres años, con 60 millones en 2012, 102 en 2013 y 169 en 2014. En total, 359 millones de euros de ahorro en cuatro años, cantidades que podrán ser destinadas a otras áreas de la sanidad. De los datos del pasado ejercicio, el 50% del ahorro proviene del centro de atención a distancia Osarean —el consejo sanitario permite resolver dudas a los pacientes y, por tanto, permite evitar visitas innecesarias a los servicios presenciales—. Según los cálculos de Sanidad, el ahorro provendrá sobre todo de los planes específicos sobre pacientes crónicos (que alcanzarán al 20% de la población en 2014), el propio Osarean y la implantación de la receta electrónica.

El Consejo Escolar, contra los recortes

  • El Consejo Escolar de Euskadi aprobó en su pleno del pasado martes un documento con el que sostiene que las medidas adoptadas por el Ministerio de Educación, y que el Gobierno vasco recurrirá, generan “un riesgo de merma de la calidad y de la equidad” de la enseñanza y “debilitan” la educación obligatoria.
  • Este órgano considera la no sustitución de profesores hasta el décimo día “muy perjudicial” por su “potencial distorsionador” en la organización de los centros y porque hará que en Primaria y Secundaria “el alumnado se va a encontrar en la situación de perder clases”.
  • El Consejo ve preocupante el incremento de las ratios (Euskadi no lo aplicará) pues “la complejidad de los sistemas educativos bilingües o plurilingües como el nuestro, desaconseja esta medida”.

Toda la estrategia está centrada en detectar el nivel de riesgo de los pacientes y formarlos, controlarlos a distancia para evitar procesos agudos de su enfermedad crónica que les lleven al sistema y, en caso de hospitalización, cuidarlos para evitar reingresos, algo que ocurre en casi uno de cada cuatro enfermos en el mes siguiente al alta. El objetivo, reducir las cifras actuales: el 84% de los ingresos de Osakidetza, el 75% de las recetas prescritas en los centros de salud y el 63% de las consultas especializadas tienen relación con crónicos.

Al margen de lo meramente económico, la estrategia de crónicos y sus 14 proyectos son a día de hoy, en la mayoría de los casos, iniciativas que no han sido extendidas al conjunto de Osakidetza y que están siendo probadas o en fase de extensión. Es el caso de la iniciativa del paciente activo, que ya ha formado a 500 enfermos y se espera que acoja a otros 1.500 en el próximo año, el nuevo rol de enfermera de enlace, o la receta electrónica, que empezará a ser probada en las farmacias en otoño —casi siete de cada diez pacientes ya tienen los datos de su medicación en el sistema, el paso previo a la implantación de esta novedad—.

Otras iniciativas, como el centro de atención a distancia Osarean, se han extendido en lo que a la cita previa y el consejo sanitario telefónico se refiere, pero faltan por materializarse ideas como la carpeta de salud —parte de la historia clínica a la que tendrá acceso el paciente a través de la página web de Osakidetza, una herramienta que se pondrá en marcha en breve—. La estratificación del riesgo —detectar en qué nivel de riesgo está cada persona— también está finalizada.

Preguntado sobre si tendrá tiempo de materializar este cambio estructural, Bengoa señaló que su objetivo es lograr enraizarlo entre los profesionales, algo que, a su juicio, se ha logrado en los centros de salud y en los servicios sociales pero no en la atención especializada de los hospitales.