Estados Unidos, ¿daño colateral de Trump?
En ‘La resaca’, el periodista Jeff Sharlet recorre el país hablando con quienes creen, incluso desean, que está a punto de iniciarse una guerra civil


En La Resaca. Escenas de una guerra civil parsimoniosa (Capitán Swing, 2026), Jeff Sharlet narra una contienda cultural y espiritual entre estadounidenses. Al periodista, que ha dedicado su carrera a averiguar cómo la religión influye en la política, lo conocen los lectores de medios como The New York Times, The Washington Post o Vanity Fair.
La Resaca es la crónica de un viaje. “Estaba abriendo el país con un bisturí a ver si sangraba. (...) tanto hablar de guerra civil no es más que remover cenizas.” Sigue así: “¿Cómo se descompone un cuerpo?”, escribe y su frase recuerda, desde otra orilla, a la amenaza (aún) no cumplida que Donald Trump profirió contra Irán hace unos días: “Toda una civilización morirá esta noche”. Pero ¿y si fuera EE.UU. lo que estuviera muerto de otra manera? Es lo que viene a decir Sharlet: “Ya lo ha hecho. El país ya no está”.
Vale la pena leerlo después de Cómo empieza una guerra civil: y cómo evitar que ocurra (Península, 2025), un ensayo de Barbara F. Walter, experta en guerras civiles y terrorismo, que afirma que cuando se inicia una, hace años que hay dos bandos y que uno ya está armado. Trump, dice Walter, supuso un cambio pues los estudios indican que el terrorismo de extrema derecha sube cuando preside un demócrata y baja con un republicano. “Pero Trump pidió más y las milicias le prestaron atención y un montón de nuevos ejércitos se formaron en una respuesta aterrorizada ante la metástasis de Obama. Trump dijo: ‘Firmes’, y se reunieron”.
Shalter empieza su crónica donde Walter acabó su ensayo: en la toma del Capitolio el 6 de enero 2020. Y si ella dejó casos, análisis e incluso un ejercicio de política ficción en el que imaginaba una guerra civil en 2028 siendo Kamala Harris presidenta, él se ha metido en el charco. Y en ese barrizal encontró a personas que se pusieron firmes ante la orden de Trump, personas esperando (incluso deseando) una guerra que, para el autor, aunque no haya bombas, ya está en marcha.
“¿Qué sabe cualquiera de nosotros —estadounidenses de pura cepa— de guerra civil, más allá de lo que hemos leído o visto en películas o en noticiarios que hablan de otros países? (...) Describíamos un sentimiento que nos asustaba o nos excitaba: un cuerpo que se descompone”. “Descomposición”, “disolución” y “desmoronamiento” son palabras que repite para describir su país, dejando claro que matar no es un requisito indispensable para destruir algo o a alguien.
Narrativamente, Shalter es hábil detalles elocuentes que explican realidades complejas y defiende la cultura, sobre todo la música, a la que no trata como adorno sino como otra víctima de esa guerra de la que todos le hablan.
También es destacable cómo aborda las entrevistas porque habría sido fácil caricaturizar a algunos interlocutores, pero no lo hace. “He conocido a creyentes que dicen que Jesucristo era un vaquero y a soldados que graban versículos de la Biblia en sus fusiles y creyentes que creen que Don’t Worry, Be Happy, de Bobby McFerrin, es una revelación divina. Y lo que siempre me ha maravillado son las capas de relato bajo la superficie, incluso las de aspecto más banal o absurdo, a las que los seguidores se llevan su fe. A unas profundidades que sus líderes pueriles no pueden ni atisbar.” Se oye ahí al experto, que sabe que la fe es un refugio, pero también puede ser la herida. Y al periodista, porque dispara hacia arriba, algo que hizo de forma magistral en La familia, libro y serie documental sobre la organización cristiana más poderosa de EE.UU., en la que se infiltró y donde concluyó que solo las élites pueden ganar algo con el fanatismo.
Shalter hace esos equilibrios sin resultar tibio. Empezar el libro con un perfil de Harry Belafonte y su lucha por los derechos civiles como ejemplo de lo que su país podría ser de no haberse frenado el progreso de las minorías tantas veces, no es solo un acierto narrativo: es una toma de partido cuidadosamente escrita.

La resaca. Escenas de una guerra civil parsimoniosa
Traducción de Maria Armengol
Capitán Swing, 2026
367 páginas,


























































