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CRÍTICA LITERARIA
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

‘Una modernidad autoritaria’, historia rigurosa contra el mito del desarrollismo franquista

Anna Catharina Hofmann evidencia las trampas del relato autobiográfico del ministro Laureano López Rodó y sitúa el proceso de transformación económica de la dictadura en el contexto europeo

Anna Catharina Hofmann Laureano López Rodó
Jura del Gobierno franquista conocido como los "tecnócratas del Opus Dei", el 30 de octubre de 1969. En el centro, Franco junto al vicepresidente Carrero Blanco (a su derecha).Manuel Sanz Bermejo (Album / Archivo ABC)

A finales de los años sesenta fijaron su residencia en Barcelona algunos grandes autores del boom literario latinoamericano, como Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. La capital catalana ofrecía el mejor escenario posible para el desarrollo del realismo mágico, dado el contraste que provocaba disfrutar de su vibrante e innovadora vida cultural y nocturna y de hacerlo, al mismo tiempo, bajo el yugo de una dictadura caracterizada por su absoluto inmovilismo político. Originario asimismo de Barcelona, era uno de los artífices de esta aparente paradoja: Laureano López Rodó. Este numerario del Opus Dei era el principal representante de aquellos que, a finales de los años cincuenta, entendieron que si querían que todo siguiera igual, el régimen franquista debía cambiar toda su política económica.

Tras contribuir a prolongar dos décadas la vida de la dictadura, López Rodó decidió además dedicarse también a la literatura de ficción, ya que perpetró toda una serie de volúmenes de memorias y recuerdos en los que se presentaba como un adelantado de la democracia, la restauración de la monarquía parlamentaria y el Estado de derecho. Puro realismo mágico.

De todo ello y mucho más trata este libro de Anna Catharina Hofmann, profesora en la Universidad de Halle-Wittenberg, que nos ofrece una disección perfecta de los años del desarrollismo franquista, en la que huye felizmente del manido relato de la excepcionalidad española, para ofrecer por el contrario un análisis que enmarca lo sucedido en las corrientes globales de la lógica tecnocrática y el contexto europeo de su tiempo. Y algo similar sucede con la propia trayectoria de López Rodó, que vehicula el conjunto de la obra. En lugar de reproducir acríticamente su citada versión de los acontecimientos, Hofmann reconstruye su formación, intereses y objetivos a partir de la consulta directa de su archivo privado. Además de revelar nuevas influencias en el diseño del proyecto desarrollista, como la del administrativista alemán Ernst Forsthoff, y de recordar el papel desempeñado por los organismos financieros multilaterales, la autora demuestra el grado de manipulación de las fuentes realizado con posterioridad por López Rodó, algo apuntado ya por Javier Tusell en su biografía de Luis Carrero Blanco.

Así, por citar únicamente un ejemplo significativo, en el tercer tomo de sus Memorias, López Rodó alteraba la transcripción de sus anotaciones para una audiencia con Franco en marzo de 1973. Donde el entonces ministro afirmaba haberle dicho: “Hay que evitar el vacío político. Un régimen no puede contar solo con el apoyo de las Fuerzas Armadas”, en sus notas manuscritas podía en realidad leerse: “Están claros los dos extremos de los que hay que huir: los partidos políticos, de un lado, y el vacío político, de otro” (páginas 376-380).

En el descrédito definitivo del sistema franquista, la autora destaca la labor crítica realizada por algunos procuradores familiares, únicos miembros de las Cortes franquistas elegidos por sufragio, siquiera que restringido

Con la misma precisión milimétrica, Hofmann recorre la totalidad de la experiencia de la modernización autoritaria, desde el Plan de Estabilización, pasando por los Planes de Desarrollo, hasta el agotamiento político de la fórmula, que fecha en la crisis económica de 1967. En el descrédito definitivo del sistema franquista, la autora destaca la labor crítica realizada por algunos procuradores familiares, únicos miembros de las Cortes franquistas elegidos por sufragio, siquiera que restringido. Se trata de otra de las aportaciones de la obra, pues esta circunstancia apenas había sido estudiada hasta ahora por la historiografía.

Las temáticas y debates de fondo abordados por el libro pueden llevar a pensar que nos encontramos, en plena coherencia con el gusto desarrollista por la especulación inmobiliaria, ante un tremendo ladrillo académico. Sin embargo, el pulso narrativo de la autora es excelente, en línea con la mejor tradición ensayística alemana, lo que hace la lectura fluida y agradable, gracias en buena medida al amplio repertorio de referencias culturales y el conocimiento de la vida cotidiana de la época de la que se hace gala.

No cabe, por tanto, sino felicitarse por la traducción de esta investigación, galardonada con el Premio Hedwig Hintze de la Asociación de Historiadoras e Historiadores Alemanes, que raramente se concede a una obra sobre España. Anna Catharina Hofmann es una nueva incorporación al magnífico catálogo que está construyendo Publicaciones de la Universitat de València (PUV). Toda una invitación a recuperar el rigor y el pensamiento crítico en un momento en el que las estanterías de novedades se encuentran copadas por libros de autoayuda histórica.

Portada de 'Una modernidad autoritaria. El desarrollismo en la España de Franco (1956-1973)', de Anna Catharina Hofmann

Una modernidad autoritaria

Anna Catharina Hofmann
Traducción de Carlos Fortea Gil
Publicacions de la Universitat de València (PUV), 2023
484 páginas. 29,50 euros

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