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En colaboración conCAF
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El barrio en Medellín que construye su propio plan de acción ante el cambio climático

El Pacífico, en la Comuna 8, trabaja en un plan de gestión de riesgo. Además, hacen parte de un movimiento de barrio para comprender cómo los afecta la crisis climática y adaptarse

Dairo Urán, trabaja con los mapas desarrollados por la comunidad donde se caracteriza e identifican toda la población del sector comuna 8 Medellín
Dairo Urán trabaja con los mapas desarrollados por la comunidad, donde se caracteriza e identifica a toda la población del sector de la comuna 8 de Medellín.Andrés Felipe Restrepo

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En los estrechos caminos que cruzan el barrio Pacífico, en la Comuna 8 de Medellín, hay pintados pasos de color amarillo. En algunas paredes también están acompañados por flechas del mismo tono que apuntan hacia donde debe movilizarse la gente en caso de que ocurra alguna catástrofe. Por estar en zona de ladera, casi que en lo más alto de la montaña nororiental, a donde se puede llegar caminando después de tomar el Metrocable, el barrio está bajo tres riesgos: una avenida torrencial, un movimiento en masa y caída de roca. “Y para cada uno de estos escenarios, tenemos una propia ruta de evacuación”, cuenta James Rúa, líder de la comunidad y parte de la junta de acción comunal.

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Panorámica de la ciudad de Medellín desde la sede comunal El Pacífico.Andrés Felipe Restrepo

La historia de Pacífico, al igual que algunos de los barrios vecinos, está ligada a la violencia. Muchas personas migraron allí a principios de los 90 desde el Urabá. Otros, como Dairo Urán, presidente de la junta, llegaron empujados por los altos precios. “La misma ciudad me desplazó porque ya no tenía cómo pagar arriendo. Llegamos aquí, como dicen, con una mano atrás y otra delante. Y para ese entonces, el barrio eran solo tablas y plástico”.

Las cosas han cambiado. Ya tiene casas de concreto e incluso alcantarilla gracias a la presión que ejercieron junto al Movimiento de Laderas de Medellín. Igualmente, son de los pocos barrios de la zona que tienen un plan de gestión barrial ante el riesgo. No solo saben ante qué son vulnerables, sino que se han ido adaptando e interviniendo piezas estratégicas del barrio para disminuir el riesgo. En la sede de la junta, por ejemplo, tienen una serie de mapas que les indican el riesgo que hay por sector y ante qué se siente insegura la gente que vive allí. En estos mapas también tienen identificado quién vive en cada casa o si las habita gente vulnerable, como personas de la tercera edad. Todo para saber dónde está cada quien si algo llega a suceder. Todo para estar preparados.

Este plan de gestión de riesgo, además, se está haciendo cada vez más sofisticado. Gracias a una beca que se ganaron con el Ministerio de Ciencias y el apoyo de la Universidad Pascual Bravo, han podido hacer un monitoreo más riguroso de lo que los rodea, como la quebrada La Rafita, que en septiembre de 2020 se explayó como una avenida torrencial. “Venía el agua tan fuerte que pegaba acá al lado y creaba olas. Uno sentía que se podría hacer hasta surfing”, comenta Urán, mientras apunta a una casa cuya estructura se la llevó el agua.

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James Rúa, Pablo Segura, Dairo Urán y Isidoro Manco líderes de Movimiento Laderas.Andrés Felipe Restrepo

Debido a esa experiencia, el mes pasado la comunidad entera creó a punta de trabajo voluntario un muro de contención justo en esa zona que, esperan, sea provisional. “Lo ideal y lo lógico es que la administración de Medellín fuera quien hiciera estas cosas y nos pusiera un muro más seguro”, explica Urán. Aunque ninguno tiene mucha fe. Toda la preparación del barrio la han hecho ellos mismos. “Desde lo comunitario”, repiten una y otra vez.

Ahora que La Rafita ya está más baja, la monitorean de dos formas. A través del Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá (SIATA), que les da luz sobre cómo serán las lluvias, y por medio de lo que Urán llama un “monitoreo humano”. “Después de una lluvia, alguno de los líderes viene y revisa la quebrada, ve si se movieron grandes rocas y hace un reporte fotográfico que manda a un grupo de Whatsapp que tenemos”, explica. Si deciden que hay alguna alerta, la informan a la comunidad, de unas 1.600 personas. En ese caso, “se quedan dentro de sus casas, pero en la puerta. Y deben tener un kit con su documentación lista por si algo llega a pasar con la casa mientras evacuan; que nada importante quede dentro”.

Un panel de expertos de barrio

Parado en frente de los mapas de riesgo, Dairo Urán sentencia algo que ya se volvió paisaje. “Ahora viene la crisis del cambio climático”, cuenta. Pero también agrega algo que pocos dicen: “Y para eso también nos estamos preparando”. Junto al Movimiento de Laderas, varios procesos de la Comuna 8 se han sumado al IPCC: el Panel Interbarrial de Cambio Climático, una causa pedagógica que recuerda al otro IPCC, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, autoridad que reúne a más de 200 científicos, quienes revisan cuál es la última evidencia que existe sobre este fenómeno a nivel mundial.

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Casa afectada por torrentes de agua en noviembre del 2020. Andrés Felipe Restrepo

“Lo primero que hicimos con el IPCC [interbarrial] fue recoger los informes que hace el IPCC [intergubernamental], pero preguntándonos, ¿ese 1,5°C en mi barrio qué?”, señala Hendys Paola Guzmán Tenjo, integrante del Proyecto Colectivo Tejearaña y de la articulación Movimiento de Laderas de Medellín, refiriéndose al acuerdo que existe a nivel internacional para que el aumento de la temperatura del planeta no sea mayor a 1.5°C para finales de siglo. Desde allí tienen dos misiones. Una es hacer pedagogía sobre la ciencia del cambio climático para que la comunidad sepa de qué se trata. En alguno de los casos, por ejemplo, le empezaron a poner capas de ropa y cobijas a una persona para ejemplificar cómo los gases de efecto invernadero van aumentando la temperatura de la tierra. En otra ocasión, invitaron a la científica colombiana Paola Arias, una de las autoras del último reporte del IPCC, a dar una charla.

Lo segundo es aportar comprensión desde distintas experticias, como hace el IPCC intergubernamental. “Dentro de cada territorio, en la alta, media y baja ladera, cada uno tiene un conocimiento territorial distinto”, agrega Guzmán, por lo que convocados bajo el IPCC interbarrial pueden ir aportando nuevos datos no solo de cómo los impacta el cambio climático, sino de cómo adaptarse ante este. De hecho, fue el Movimiento de Ladera quien pidió a la administración de Medellín que declarara la emergencia climática, como terminó sucediendo en noviembre de 2022.

Y es que el IPCC hace parte de algo más grande: se desprende de una de las cuatro escuelas populares de autonomía que tiene el Movimiento. Dos, ubicadas en El Faro, también en la Comuna 8, son sobre alimentación y seguridad hídrica. Una más es sobre energía, en Pacífico, y la última –de la que sale el IPCC– es sobre acción climática, que es trasversal a las otras tres, que reúne a gente de toda la comuna.

Con la escuela de energía, además, en Pacífico están afinando un prototipo de rueda Pelton para darle luz a la sede de la Junta de Acción Comunal. Actualmente, es una rueda de moto, pero sin la llanta, a la que le pegaron cucharones de cocina alrededor. A esta llega agua recolectada de las lluvias y de La Rafita para hacerla girar. Ese movimiento lo convierten en energía que, a su vez, se convierte en luz. Pero Urán explica que están trabajando para hacerla de un material más ligero para que mejore el proceso.

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Vías de acceso y señalamiento de evacuación.Andrés Felipe Restrepo

Y es que como dice Guzmán, el punto de todo este trabajo es dejar de ver la naturaleza como enemiga y pasar a verla como aliada. El agua de La Rafita, que antes se llevó cinco casas, es también en este momento la que les dará luz. Es cuestión de adaptarse: de prevenir. “Nos enseñaron que la pelea es con la montaña o la quebrada”, dice Guzmán en un evento en Bogotá en el que están exponiendo de lo que se trata su IPCC. “Nos dicen que fuimos osados en irnos a vivir allá, en la ladera, como si uno escogiera dónde vivir. Por eso hoy hay que sacar ese discurso de que la naturaleza es la amenaza”.


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