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Empleados contentos, empresarios más ricos

En España se trabajan 1.689 horas anuales, muchas más que en los países del norte de Europa, pero con menor rendimiento

¿Sufre usted reuniones de trabajo cuando ha acabado su jornada laboral? ¿A punto de marcharse, tras cumplir su horario, escucha al jefe decir: “No te irás ya a casa”? Según la OCDE, en España se trabajan 1.689 horas anuales, muchas más que en los países del norte de Europa, pero con menor rendimiento. “Los grandes enemigos de la productividad son la falta de flexibilidad y confianza entre empresa y trabajador. Demasiada tarea para pocos trabajadores. Jornadas interminables. Largas pausas para comer, el desayuno a media mañana, los cigarrillos en la puerta. Constantes interrupciones: e-mail, redes sociales, teléfono y las eternas reuniones”. Lo dice Usue Madinaveitia, periodista creadora de #mamiconcilia, #papiconcilia y #miempresaconcilia, plataformas que piden adecuar la vida profesional a la personal. Los datos avalan su propósito: el estudio Bienestar y motivación de los empleados en Europa 2015, de IPSOS y Edenred, revela que la preocupación por el tiempo dedicado al trabajo ha crecido (un 12% en 2013, un 25% en 2015). Y un 41% de los trabajadores están insatisfechos con el equilibrio entre su faceta profesional y privada.

La racionalización de horarios, la flexibilidad de la jornada laboral y el teletrabajo ayudarían a los empleados a ser más productivos. “Pero España es un país de pymes y no es fácil introducir esos cambios con plantilla reducida. Trabajar, en algunos casos, a nivel global precisa horarios para dar servicios a países con diferentes horarios”, afirma Eva Levy, senior advisor de Atos y miembro de la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles. “Tenemos lo peor de cada huso horario: madrugamos, trasnochamos y no tenemos tiempo para disfrutar o para formarnos. El horario en una empresa debe estar acompañado de gran flexibilidad por parte de la compañía y del empleado, pues ambos tienen que hacerla sostenible en el tiempo”, añade.

Trabajar por objetivos ayudaría a elevar la satisfacción de la plantilla y las finanzas de la empresa. “Siempre que esos objetivos estuvieran bien definidos”, apunta Usue Madinaveitia, que para promover esta modalidad laboral ha creado #salantesdecurrar, inspirado en el Leave the Office Earlier Day celebrado en EE UU. Su objetivo, premiar a quienes concluyen su tarea saliendo de la oficina antes de la hora establecida: una manera de acabar con la cultura del presencialismo. Porque el día que nos vayamos del trabajo sin remordimientos, habremos ganado una batalla. Hay empresas que apuestan por ello; también por hacer que sus empleados “abandonen” un rato su puesto para cargar pilas. Como Kyocera Document Solutions –que ofrece soluciones para reducir el tiempo y los recursos que se emplean para gestionar información y documentos–. “Fomentamos que los empleados dispongan de momentos de relax para refrescar la mente y retomar el trabajo con energías renovadas”, explica Óscar Sánchez, su director general. “Disponemos de gimnasio, pádel, pimpón, futbolín, un huerto urbano y mascotas que nos ayudan a desconectar”. Crear un vínculo con la empresa aumenta la implicación en ella, dice Sánchez: “Las actividades extralaborales favorecen el esfuerzo y el trabajo en equipo”. Entre sus propuestas, meriendas solidarias en las que los empleados atienden a jóvenes en riesgo de exclusión o barbacoas en el jardín de la oficina. Sí, las compañías que miman a su plantilla obtienen mejores resultados. “Estamos hablando de sacar partido al talento y las ganas de comprometerse”, sostiene Eva Levy. “Porque todos comparten un mismo proyecto, sacar la empresa adelante”.

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