Borja Cobeaga: “Tardé más en sacarme el carné que en hacer esta serie”

El cineasta es el creador de ‘No me gusta conducir’, protagonizada por Juan Diego Botto y que se basa en sus experiencias en la autoescuela pasados los 40

Borja Cobeaga, creador de 'No me gusta conducir', entre coches de autoescuela, la semana pasada en Madrid. Foto: Inma Flores

Como si de una broma pesada se tratara, la cita con Borja Cobeaga (San Sebastián, 45 años) para esta entrevista es en una autoescuela. No es el lugar más corriente para estos menesteres, pero hay un motivo: sus primeros pasos al volante, pasados los 40, son la base de su nueva serie, No me gusta conducir (en TNT ya están disponibles dos episodios; los cuatro restantes los estrenará los próximos viernes, a razón de dos por semana). ¿Tan traumático fue el proceso? “Tardé más en sacarme el carné que en hacer la serie completa, desde que empecé a teclear hasta que se emite”, repasa sentado en un aula que un minuto antes ha abandonado uno de los profesores reales que hacen de extras en la serie y que explicaba a sus alumnos, en una clase virtual, los diferentes tipos de carnés de conducir. El director de Pagafantas y Fe de etarras nunca asistió a las clases teóricas, pero el drama (o la tragicomedia) llegó con las prácticas.

Algo parecido le ocurre a Pablo Lopetegui, el profesor universitario, bastante gruñón y de vuelta de todo, que interpreta Juan Diego Botto, quien, como si no fuera suficiente humillación compartir objetivo con veinteañeros, acude a la misma autoescuela que una de sus alumnas. Ahora ha optado, sin mucho entusiasmo, por sacarse el carné empujado por una motivación sentimental.

La motivación de Cobeaga para aprender a conducir fue otra mucho más práctica: su mudanza a las afueras de Madrid y tener la posibilidad de turnarse al volante con su esposa en los viajes largos. “Me matriculé, pero se me daba mal, soy una persona bastante torpe. Incluso llegué a dejarlo, pero volví meses después con otra actitud”. Estaba a punto de empezar a rodar Vamos Juan (secuela de la serie Vota Juan, también de TNT) y tenía que aprobar si no quería que le caducara el teórico. Detalles que aparecen en la serie, como esa primera clase práctica en la muy transitada rotonda de Atocha, las dificultades con el embrague o (sin destripar nada) lo que ocurre la primera vez que se presenta al examen, están basados en su propia experiencia. Pero ha cambiado otras cosas.

Pregunta. ¿No se vino un poco arriba eligiendo a Juan Diego Botto como su alter ego en la serie?

Respuesta. Mi hijo le dijo a mi mujer, “¿por qué no estás con Juan Diego Botto y estás con papá, que es gordo y calvo?”. Con ese tema ya vengo humillado de casa. En realidad, fue idea de Nahikari Ipiña, mi socia y productora ejecutiva de la serie. Le gustaba mucho de las comedias de Víctor García León, Vete de mí, Los europeos... Cuando había hecho comedia nos parecía muy gracioso. Yo quería que fuera una serie más optimista, no quería que el protagonista fuera gris, que diese bajón, y lo bueno de Juan Diego Botto es que puede tener esa altivez de mirar por encima del hombro a los demás y, por otro lado, es un tío cuyo carisma hace que no puedas pensar que es un tipo gris. Por eso nos parecía perfecto. Y por ser lo más inesperado. Si tenía que ser un alter ego, habría sido Carlos Areces o Ignatius Farray.

Borja Cobeaga, en la autoescuela Lara en Madrid el pasado 23 de noviembre.
Borja Cobeaga, en la autoescuela Lara en Madrid el pasado 23 de noviembre. INMA FLORES (EL PAIS)

Botto, por cierto, también se sacó el carné rozando la cuarentena. Lo hizo en la autoescuela de Cuenca conocida por la cantidad de famosos que la frecuentan, y que también forma parte de la trama de la serie. Leonor Watling, que interpreta a su ex en la serie, no tiene carné porque, aunque aprobó el teórico, le caducó sin haber aprobado el práctico. Pero la estrella de No me gusta conducir es Lorenzo, ese profesor (él se considera “un educador”) de autoescuela cargado de chascarrillos y profesionalidad que brilla encarnado por David Lorente. “Verborrea tierna”, describe Cobeaga a su personaje. Para crearlo, el director y guionista se inspiró en otros profesores, en tutoriales de YouTube con clases de conducir y en foros de autoescuelas. “También había mucho de escritura automática. Me ponía a escribir el personaje de Lorenzo y me salían tres páginas de monólogo. Es un personaje estrambótico, pero tenía que ser creíble. Y en el mundo autoescuelas, que es muy peculiar, pero muy, muy peculiar, llega a ser creíble”.

El profesor que tuvo Cobeaga en la realidad era “mucho más normal”, pero también tenía sus frases hechas, como “dale Cola Cao” por “acelera”. “Pero era tan característico suyo que no quise meterlo porque me parecía una invasión de su intimidad”. Para preparar su personaje, Lorente asistió a clases reales de conducción en el asiento de atrás. “En el rodaje fue supersencillo, la pareja que formaban Juan Diego y él era perfecta. En esta serie he dado menos indicaciones a actores que nunca, solo gozaba con verlos”, dice el director.

Pregunta. La serie combina comedia y emociones. ¿Le ha resultado más complicado trabajar en este tono que con la comedia pura?

Respuesta. Es otra cosa. He practicado muchos tipos de comedia, la más comercial de chiste tras chiste, la más tristona o bajonera, incluso más agridulce que sentimental, como [la película] Negociador. Lo bueno de la comedia es que no es posible encasillarte porque tiene tonos tan diferentes… Pero tienes que dejar de lado cierto pudor que tenía yo. TNT hace series de comedia muy características y había un empuje desde la cadena para llevarlo hacia ese lado emocional. Yo habría hecho algo mucho más cínico. Si nos basábamos en mi motivación real, mudarme a las afueras, habría sido una serie de autoescuela cruzada con Los Serrano. El aspecto más sentimental era algo con lo que yo conectaba, pero tienes que quitarte los miedos a parecer ñoño, o esa palabra que odio, entrañable. Alguien dijo el otro día que era una serie muy entrañable y me comía por dentro.

Basándose en su experiencia, el director cree que hacer hoy en día una “comedia personal” es más sencillo en la televisión que en el cine. “Es más fácil levantar una película si haces un remake de una comedia de éxito extranjera. A mí me han ofrecido un montón, pero no quiero, yo quiero contar mis propias mierdas. Y viendo el panorama de series, Berto Romero, Leticia Dolera, Diego San José, Bob Pop, Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero…, son comedias más autorales que las que se estrenan en cine”, explica.

Juan Diego Botto y David Lorente, durante el rodaje de 'No me gusta conducir'.
Juan Diego Botto y David Lorente, durante el rodaje de 'No me gusta conducir'.TAMARA ARRANZ

Hablando sobre referentes para su serie, en la que ha contado con la ayuda de otros guionistas como Mar Coll, Valentina Viso, Juan Cavestany, Borja González Santaolalla y Diana Rojo, Cobeaga menciona el cine de Alexander Payne, “comedia sentimental, tristona”, y títulos como Nebraska, Election y Entre copas. También la serie Ted Lasso, por la que No me gusta conducir estuvo a punto de llamarse Ted Lasai (lasai significa tranquilo en euskera). “Y aunque no se parece en nada, pensaba en Frasier por la cosa snob, y porque me parece la serie mejor dialogada de la historia. No aspiro a dialogar como Frasier, pero sí pensaba en que es un pedante abrazable, y en Niles hay un Lorenzo. Nacho Vigalondo me dijo cuando vio la serie que tenía la menor premisa de la historia, y eso me recuerda a cuando vendían la serie Seinfeld como que no iba de nada”.

Pregunta. Ha hecho humor con la política, con el terrorismo, con los estereotipos autonómicos, con clases de autoescuela… ¿Hay algo de lo que no se pueda hacer comedia?

Respuesta. Hay temas más fastidiosos, pero todo depende del punto de vista. Pienso en que no tiene ninguna gracia la cantidad de gente que ha muerto por la pandemia, pero si haces una sátira sobre cómo estaban los bares abiertos y había que salvar la hostelería, igual ahí hay humor. Tiene que ver con cómo lo afrontas y hacia dónde está apuntada la sátira.

P. ¿Incluso sobre la Iglesia y la monarquía?

R. Antes de que hiciéramos Vaya semanita ya parecía que lo del humor cañero contra la monarquía, la Guardia Civil, el ejército o la religión no tenía nada de sorpresivo ni iconoclasta porque estaba normalizado y eran viejas glorias. Pero el tiempo ha hecho que tengan tal fuerza que pueden llevar a alguien a juicio. Algo que yo consideraba muy poco rompedor por obvio, como una sátira de la religión, ahora está complicado de hacer porque acabas con una denuncia. Esos sí que son los límites del humor.

P. ¿España es buen país para la comedia?

R. Aquí siempre ha habido mucho público para la comedia. Si piensas en vocación de gran público y en los hermanos [Alberto y Laura] Caballero [creadores de Aquí no hay quien viva y La que se avecina], hacen muy buena comedia. O si piensas en todo lo contrario, Juan Carlos Ortega hace la mejor comedia ahora mismo en España.

Después de abordar el conflicto vasco desde casi todas las vertientes cómicas posibles, ahora Borja Cobeaga cambia de tercio y se pasa a la paternidad. Sus dos próximos proyectos tienen ese tema aunque tonos diferentes. Con Víctor García León como director prepara una película sobre padres buscando colegio para su hijo que tendrá un enfoque ácido. Un tono más sentimental estará presente en Los aitas, que dirigirá él mismo, y que se acerca a la generación de su padre y los cambios en los modelos de paternidad. Y mientras, ya tiene ideas para continuar con una segunda temporada de No me gusta conducir, si la hay. Como diría Lorenzo, “fácil y para toda la familia”.

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Sobre la firma

Natalia Marcos

Redactora de la sección de Televisión. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS, donde trabajó en Participación y Redes Sociales. Desde su fundación, escribe en el blog de series Quinta Temporada. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y en Filología Hispánica por la UNED.

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