Premios Emmy

Recibir dos Emmy desde Madrid y en pijama

Almudena Carracedo y Robert Bahar celebran el premio número 42 de ‘El silencio de otros’, un documental sobre las víctimas del franquismo rodado en seis años y producido por Almodóvar

Madrugada del martes al miércoles. Almudena Carracedo y Robert Bahar siguen despiertos porque es la gala de los premios Emmy, los Oscar de la televisión, y están nominados en dos categorías por su película, El silencio de Otros. Ella lleva un vestido de noche y pantalón de pijama. Él, vaqueros y chaqueta de cocktail. El coronavirus ha impedido una ceremonia presencial y los nominados están conectados desde sus casas a través de un canal especial de Skype. A las dos de la mañana cae el primer premio: mejor documental político. A las 03.05, el segundo, mejor documental. Es el tercer Emmy de la pareja después de Made in LA -que cuenta la peripecia de un grupo de inmigrantes latinas que tratan de hacer valer sus derechos frente a la industria textil americana- y el premio número 42 de la película, galardonada, entre otros con un Goya. “¡No hemos dormido nada, pero estamos felices!".

El documental, que relata el recorrido durante seis años de las víctimas del franquismo en su lucha para conseguir justicia, verdad y reparación, nació en Nueva York, como la hija de Almudena, madrileña, y Robert, de Filadelfia (EEUU). “Yo había empezado a leer artículos sobre el robo de bebés y otros crímenes del franquismo. Un día, con mi niña en brazos, después de leer uno de ellos, me puse a llorar. Cuando mi marido llegó y me preguntó qué me pasaba, le dije: 'Esta va a ser nuestra próxima película”. Era 2010.

Cruzaron el Atlántico para investigar y finalmente, se mudaron España. “No queríamos hacer un documental de datos, sino acompañar a las víctimas en su proceso, narrar su experiencia. La presentación de la querella en Argentina -tras la suspensión del juez Baltasar Garzón, que intentó juzgar esos mismos crímenes en la Audiencia Nacional- nos permitió contar la historia que queríamos contar en presente y demostrar por qué no es un asunto del pasado, de la guerra de los abuelos, sino el dolor actual, vivo, de personas de carne y hueso. Queríamos que el espectador se pusiera en su piel, que se diera cuenta de que esto también les concernía”, explica Carracedo. Les llevó 14 meses dejar en 96 minutos 450 horas de grabación. Durante la fase de montaje, Agustín y Pedro Almodóvar vieron algunos clips. “Entendimos inmediatamente lo especial que era. La humanidad de la película nos conmovió profundamente”, explica Agustín Almodóvar. “Es un cine de no ficción hermoso, esencial y abrumador. Lo presento con orgullo y espero que sea visto en cada esquina del mundo”, afirmó su hermano Pedro. Son los productores ejecutivos de El silencio de otros.

Tras ganar los dos Emmy, el presidente Pedro Sánchez y el vicepresidente Pablo Iglesias escribieron sendas felicitaciones en su cuenta de Twitter y TVE cambió su programación para emitir el documental en La 2. “Cada premio ayuda a llegar a más gente, a aumentar su incidencia en la sociedad.”, cuenta Carracedo. "Los reconocimientos no son solo a la película, sino a lo que cuenta. Mucha gente ha llegado a ella por la curiosidad de ver por qué recibía tantos premios. Lo más bonito que nos ha pasado con El silencio de otros es escuchar a personas que después de verla nos decían: ‘Ahora lo entiendo’. O ver a jóvenes que hasta ese momento desconocían esa parte de la historia conmovidos con el relato de las víctimas”, añade. El silencio de otros está en el catálogo de Netflix, se proyectó en cines, en la sede de Naciones Unidas y en colegios. “Íbamos con algunas de las víctimas a proyectar la película en aulas de chavales de 14 años. La reacción de la gente joven ha sido el mejor premio”.

En su discurso durante la ceremonia, desde el salón de su casa, Carracedo y Bahar dedicaron el premio a “todas las personas que luchan por la verdad, la justicia y la reparación. En España y en otras partes del mundo”. El documental se estrenó en 2018 y algunos de sus protagonistas ya no están. En 2014 murió María Martín, la anciana que un día relató ante las togas del Supremo por qué seguía esperando a que las ranas criaran pelo, que fue lo que le contestaron a su padre cuando pidió que le dejaran recoger los restos de su mujer, fusilada en 1936 y arrojada a una cuneta. En 2017 falleció Carlos Slepoy, abogado que fue llorado en dos continentes, pues asistió a las víctimas de la dictadura argentina que en los noventa pidieron auxilio a la española, y a las víctimas del franquismo que muchos años después hicieron el recorrido inverso hasta Buenos Aires. En 2019 se fue Ascensión Mendieta, que cumplió los 88 años en un avión a Buenos Aires para pedir a la juez argentina María Servini de Cubría ayuda para recuperar los restos de su padre - hoy están enterrados juntos- . Y el pasado marzo el coronavirus se llevó también a Chato Galante, que hace unos años se armó de valor para contar en público y después ante la misma juez argentina su encuentro con Billy el Niño, “el policía franquista que disfrutaba torturando”.

Desde el estreno han pasado muchas cosas. “Nos alegra que El silencio de otros empiece a tener otros finales. Los restos de Franco han sido exhumados del Valle de los Caídos, Martín Villa ha declarado ante la juez argentina y hay un proyecto de nueva ley de memoria", celebra Carracedo. "Hemos sido un altavoz para los resistentes. Y la percepción está cambiando. Cada vez hay más gente que entiende que cuando hablamos de esto, hablamos de derechos humanos”.

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