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La tecnología que puede sustituir a los idiomas

Los sistemas de traducción instantánea se empiezan a popularizar en reuniones de negocios y ONG, pero aún están lejos de sustituir a los humanos

Una mujer con el auricular de traducción instantánea Pilot.

Cada día 42.500 personas se ven obligadas a huir de sus hogares. Pero la barrera del idioma entre quienes huyen de su país y las ONG podría estar cerca de desaparecer: las organizaciones Open Learning Exchange y Movement on the Ground acaban de recibir más de 200 Travis the translator, un aparato que traduce conversaciones en 80 idiomas en tiempo real. La proliferación de sistemas de traducción instantánea en el mercado puede ayudar en situaciones como la crisis de los refugiados. Pero también abre un debate: ¿será una alternativa al aprendizaje de idiomas? ¿obligarán estos aparatos a replantear algunas profesiones?

El vicedecano de Innovación, Tecnologías y Equipamiento de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid, Jorge Arús, defiende que la funcionalidad de estos dispositivos es proporcionar seguridad al hablante: “Sirven para quitar el miedo a poner en práctica un idioma en otro país”. El funcionamiento de los auriculares de traducción instantánea como Pilot o Google Pixel Buds es muy simple: dos personas que hablan en idiomas diferentes se ponen unos auriculares que traducen su diálogo casi al instante.

Algunas multinacionales ya han solicitado información sobre los dispositivos de traducción instantánea. "Compañías internacionales como Ikea han mostrado interés por nuestro producto ya que consideran que podrían ayudar a sus empleados en reuniones internacionales y viajes de negocios", señalan fuentes de la empresa creadora de Travis the translator. Google asegura que ya han vendido los Google Pixel Buds a empresas para reuniones de negocios, principalmente a clientes de Europa y del sudeste asiático.

El precio de estos dispositivos está en torno a los 200 euros por lo que hay quienes optan por aplicaciones del móvil más económicas que intentan desempeñar la misma labor. Por ejemplo, Speak & translate, iTranslate o Skype Translator.

Los fabricantes de estos sistemas defienden ante todo su utilidad en viajes puntuales. Por ejemplo, al poder preguntarle a la población local sobre lugares o comida. “Si vas a hacer un viaje corto, ¿pasarías meses aprendiendo un idioma que utilizarás una semana? La mayoría de la gente no tiene tiempo para hacerlo”, señalan los fabricantes del sistema de traducción ili Wearable Translator.

Para la jefa de estudio del servicio de lenguas de la Universidad Autónoma de Barcelona, Sonia Prats, “la lengua es mucho más que el traspaso de una idea concreta”. Aunque reconoce que estos dispositivos podrían ser de ayuda a personas que viajan de manera puntual, ve imposible que puedan sustituir “a la necesidad real de comunicación del ser humano”. Arús no cree, de hecho, que con los sistemas de traducción instantánea se vaya a dejar de aprender otras lenguas, sino todo lo contrario: “Puede que la gente aprenda más al tener una sobreexposición al idioma a través de este aparato”.

Los dispositivos de traducción instantánea aún presentan errores de falta de contexto o a la hora de traducir frases hechas

No obstante, los avances en nuevas tecnologías crecen a un ritmo vertiginoso. “Estamos en una era de explosión de inteligencia artificial”, señala el vocal del Consejo del Colegio de Ingenieros en Informática, Juan Salvador Castejón. Este especialista en sistemas de reconocimiento vocal asegura que “se ha evolucionado más rápido en el último año que en los cinco anteriores”. En la misma línea, el presidente de la sociedad española para el procesamiento del lenguaje natural, Alfonso Ureña, sostiene que solo "es cuestión de tiempo" que los sistemas de traducción alcancen la perfección. Para él, el reconocimiento de voz ya está muy avanzado, pero la tecnología del lenguaje aún no está a la altura de un humano. Los dispositivos aún presentan errores de falta de contexto o dificultad a la hora de traducir frases hechas. Por ejemplo, al introducir “feliz puente” en Google Translate, el programa muestra la traducción literal “happy bridge”.

Pero si las mejoras de los sistemas de traducción instantánea continúan a este ritmo, algunas profesiones van a experimentar grandes cambios. Salvador vaticina que, por ejemplo, los intérpretes en el Parlamento Europeo serán sustituidos por estos aparatos. Aunque la vicepresidenta de la asociación de traductores audiovisuales de España, Eugenia Arrés, le quita hierro. Esta especialista recuerda que los dispositivos dependen de la inteligencia artificial y afirma que esta, a día de hoy, aplicada al campo de la traducción, “está en pañales". "Google Translate tiene la capacidad de comprensión de un niño de seis años. No veo estos aparatos funcionando en interpretación en empresas por la misma razón por la que no enviamos un texto traducido por Google Translate sin edición”, explica.

A esta traductora e intérprete autónoma le preocupa la confidencialidad de las traducciones: se pregunta hasta qué punto a la empresa que fabrica los sistemas de traducción le pertenece cualquier grabación y tiene libertad para hacer con ella lo que quiera. “Nosotros firmamos acuerdos de confidencialidad y, hoy por hoy, no creo que los dispositivos choquen con nuestro trabajo”, sostiene. Aún así, Arrés reconoce que es probable que la faena de los intérpretes cambie, al igual que lo está haciendo la de los traductores, que cada vez desempeñan más una labor de revisores. El ingeniero informático Juan Salvador Castejón sostiene que la mejor salida para este tipo de profesionales es participar en la construcción de dispositivos de traducción instantánea.

“Solo sobrevivirán los empleos en los que una persona aporte un valor añadido porque tenga que tomar decisiones o interpretar algo que se aleje de un trabajo mecánico”, señala Salvador. La actriz de doblaje María Jesús Nieto está convencida de que el suyo es uno de estos casos: “En las películas no traduces la letra, sino las emociones”. Además, hace hincapié en la diferencia entre la traducción simultánea, que se conseguiría con estos dispositivos y va con unos segundos de retardo, y la sincrónica, en la que lo que se oye encaja con los labios del actor. Lo mismo ocurre en el caso de los guías. Almudena Cencerrado, la presidenta de la Confederación de Guías de España, señala que con los auriculares se perdería calidad en la visita: “Es imposible que traduzca la terminología o las experiencias personales sin perder la calidad humana”.

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