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Tres años y medio de libertad condicional por un vídeo jugando a Pokémon Go en una catedral rusa

Ruslán Sokolovski, estudiante de Derecho de 22 años, tendrá restringidos también sus derechos civiles

Ruslán Sokolovski juega a Pokémon Go en la catedral en un vídeo difundido en Youtube.
Ruslán Sokolovski juega a Pokémon Go en la catedral en un vídeo difundido en Youtube.
Pilar Bonet

Difícilmente podía imaginarse Ruslán Sokolovski, un estudiante ruso de Derecho de 22 años, que la ocurrencia de difundir un vídeo en el que se le veía jugando a Pokémon Go en la catedral de la Sangre de Yekaterinburg acabaría costándole una condena de tres años y medio de libertad provisional y serías limitaciones a sus derechos civiles.

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Un tribunal de esa ciudad industrial situada en los Urales le ha impuesto este jueves esta pena tras declararlo culpable de transgredir varios artículos del Código Penal, incluida la ofensa a los sentimientos religiosos de los fieles, la incitación al odio y la hostilidad y la humillación de la dignidad humana.

El proceso, seguido con gran interés en las redes sociales, ha dividido a la Iglesia Ortodoxa rusa, considerada la confesión mayoritaria del país, entre quienes consideran que la juez, Yekaterina Shoponiak, se mostró misericordiosa y quienes creen que el juicio fue un espectáculo que solo ha servido para alejar a los jóvenes de los representantes eclesiásticos.

La sentencia ha alegrado a Sokolovski, su familia y sus amigos, porque la fiscalía era mucho más severa que la juez y pedía para el joven nada menos que tres años y medio de prisión. No obstante, todos los artículos del Código Penal por los que ha sido condenado el estudiante podrían haberse aplicado también con penas mucho más leves que la impuesta.

Todo empezó cuando Sokolovski colocó en Youtube el vídeo en el que se le veía cazando pokémons en la catedral de la Sangre, que es el templo construido en el lugar donde en 1918 fueron fusilados el zar Nicolás II y la familia imperial rusa. Los órganos de orden público se interesaron por el vídeo y descubrieron que Sokolovski había colgado un total de nueve cortos en los que, entre otras cosas, argumentaba a favor del ateísmo.

Los representantes de la autoridad consideraron que los vídeos eran ofensivos para los creyentes y registraron el domicilio del estudiante, donde incautaron un bolígrafo-cámara que denominaron un “bolígrafo espía”, sin licencia por parte del Servicio Federal de Seguridad (FBS), algo por lo que también ha sido condenado.

La juez, a la que el político liberal Dmitri Gudkov ha calificado de “Neandertal”, decidió que los vídeos sospechosos “contienen la negación de la existencia de Dios” y “actitudes socio-psicológicas dirigidas a escandalizar y producir protestas en la sociedad” y que, en ellos, los fieles “son representados como enfermos e idiotas”. También dijo que los vídeos de Sokolovski “valoran de forma humillante al patriarca Kiril, al que juzgan no solo en calidad de persona física, sino como dignatario dela Iglesia Ortodoxa”.

Sokolovski tendrá que eliminar los vídeos difundidos y no podrá asistir a actos masivos, además de tener que presentarse regularmente en comisaría. En el proceso, el alcalde de Yekaterinburg, Yevgueni Roizman, intervino a favor del estudiante, al que posteriormente ha ofrecido la posibilidad de trabajar en proyectos sociales en la alcaldía.

El archidiácono, Andréi Kuráiev, un representante de los sectores más tolerantes de la Iglesia Ortodoxa, ha lamentado el proceso, del que acusa al episcopado de Yekaterinburg. Según Kuráiev, el juicio ha contribuido a crear una actitud negativa hacia la Iglesia Ortodoxa, a la que le resultará muy difícil restablecer las relaciones entre los jóvenes que se solidarizan con Sokolovski. Para hacerlo, el archidiácono recomienda al clero renunciar al lujo y ayudar a los que lo necesitan. En cambio, el presidente de la sección misionera de la Patriarquía de Moscú, el abad Serapión, ha dicho que los cristianos siempre exhortan a la misericordia y que el tribunal juzgó a Sokolovski “guiándose por consideraciones humanitarias”, según la agencia Ría Novosti.

“Esperamos que esta persona interpretará esta benévola sentencia como señal de que en este mundo hay misericordia y que la fuente de esta misericordia es Dios”, ha afirmado.

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Sobre la firma

Pilar Bonet
Es periodista y analista. Durante 34 años fue corresponsal de EL PAÍS en la URSS, Rusia y espacio postsoviético.

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