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Digione, el último fenómeno chino

Su presidente Xu Guoxiang, que vende 'smartphones' a 49 euros, predice que la gente gastará menos en móviles y más en servicios

Xu Guoxiang, presidente de Digione.
Xu Guoxiang, presidente de Digione.

“Xiaomi se ha creado muchos enemigos en China. Todos ellos son ahora nuestros amigos”. Xu Guoxiang no puede hablar más claro. La familia 100 de teléfonos móviles de la empresa que preside, Digione, es el frente común que han hecho operadoras de telefonía, compañías de Internet y puntos de venta para frenar el meteórico ascenso de la gran revelación tecnológica del año en China.

“El éxito de Xiaomi, por la naturaleza cerrada de su modelo empresarial, en el que rara vez colabora con terceros, es una amenaza para muchas empresas chinas, cuya supervivencia está en peligro. Nosotros somos todo lo contrario”. Ambas empresas protagonizan la guerra por el segmento económico del mercado más jugoso del planeta, en el que se venden 400 millones de ‘smartphones’ al año.

Y, sin duda, Digione está bien pertrechada para la batalla. El gigante de las búsquedas en China, Baidu, acaba de invertir 300 millones de dólares (230 millones de euros) en la empresa de Xu, cuyas armas son tres aparatos que cuestan menos de 100 euros y utilizan el sistema operativo de la propia Baidu -basado en Android-.

El modelo más barato es el 100A, que corre con un procesador a 1 Ghz. y dispone de una pantalla de 4,5 pulgadas (960x540). Su precio de 399 yuanes (49 euros) es imbatible. 200 yuanes (24 euros) más cuesta el 100AS, que incluye un cerebro más rápido (Qualcomm a 1,2 Ghz.), 4 GB de memoria ROM, y cámara HD.

En cuestión de tecnología creo que ya estamos a la altura de Samsung, e incluso empresas chinas como Huawei cuentan con un software mejor, pero Apple sigue marcando tendencia y seguirá siendo así en los próximos años

Pero la estrella de Digione, que Xu no tiene inconveniente en denominar como el primer ‘Baidu Phone’ del mercado, es el 100+. Se trata de un terminal con doble SIM, una pantalla HD IPS de cinco pulgadas, y un procesador Qualcomm de cuatro núcleos a 1,2 Ghz. La cámara posterior de 8 MPX está equipada con una óptica muy luminosa (f 2.2) y la frontal cuenta con 2 MPX. Todo ello por sólo 798 yuanes (99 euros), un yuan (12 céntimos de euro) menos que su competencia directa, el ‘Hongmi’ -Arroz Rojo- de Xiaomi. “Y nuestro teléfono es mejor”, sentencia Xu.

Pregunta. Parece que están obsesionados con Xiaomi. ¿Tanto está afectando su éxito al mercado chino?


Respuesta. Hay que reconocer que Xiaomi ha sabido sacar buen partido del gran cambio que ha provocado la irrupción del 3G. Ha creado un nuevo modelo de negocio que suma hardware y software, ha modificado la cadena industrial tradicional, y ha expuesto las grandes deficiencias de muchas empresas chinas que dependen de las grandes teleoperadoras para vender sus terminales. Pero su modelo, al ser cerrado como el de Apple, niega la colaboración con otras empresas. Y ahí es donde nosotros queremos marcar la diferencia. Somos como Google, estamos abiertos a cooperar con el resto para que todos nos beneficiemos. Por eso, hemos firmado acuerdos con las tres principales compañías de telecomunicaciones chinas y con 100.000 puntos de venta en todo el país. Aspiramos a crear un nuevo modelo que no sea ni el tradicional ni el online puro. Lo llamamos ‘Internet móvil 2.0’.

Xiaomi ha creado un nuevo modelo de negocio que suma hardware y software, ha modificado la cadena industrial y ha expuesto las deficiencias de muchas empresas chinas que dependen de las  teleoperadoras para vender sus terminales

P. Parece difícil que haya beneficios para todos con los precios de sus productos. ¿Realmente hacen dinero?


R. El mercado chino es gigantesco y es posible ganar dinero incluso con productos tan baratos. Reconozco que el terminal no reporta beneficio porque dejamos que la ganancia vaya a la operadora de telefonía que lo comercializa -Xiaomi sólo vende directamente a través de su página web- a cambio de que nos dé acceso a millones de usuarios. Porque no podemos olvidar que en las ciudades de tercera o cuarta categoría, que generan en torno al 70% de las ventas globales de móviles en China, el público todavía está acostumbrado a comprar en un establecimiento físico, y no en Internet. Así, en poco más de un mes hemos vendido medio millón de teléfonos, y en los próximos tres años confiamos en superar a Xiaomi en número de usuarios y alcanzar los cien millones. El verdadero beneficio está en el software que utilizarán. De hecho, creemos que los usuarios cada vez gastarán menos en móviles y más en servicios online, como juegos o vídeos. Ese es el mercado del futuro.

P. ¿Piensan abrirse camino fuera de China?


R. Cuando trabajé para Huawei tuve contacto con muchas operadoras de telefonía, incluida Telefónica. Estoy seguro de que, en el futuro, estarán interesadas en trabajar con nosotros como lo hacen sus homólogas chinas. Pero, de momento, nuestro interés está en el mercado local. Porque China es un buen territorio para experimentar. Cuando tengamos éxito, pensaremos en la expansión a otros países, en los que también hay mucho potencial. De hecho, los usuarios occidentales están mucho más habituados a pagar por productos que los chinos, que son muchos millones pero dejan muy poco beneficio unitario.

P. ¿En este escenario que dibuja para China, dónde quedan las marcas extranjeras?
R. Apple o Samsung, por ejemplo, compiten en el segmento más alto, tienen su público fiel -según una encuesta reciente, sólo el 13% de los usuarios chinos está dispuesto a pagar más de 230 euros por un teléfono- y van todavía por delante. En cuestión de tecnología creo que ya estamos a la altura de Samsung, e incluso empresas chinas como Huawei cuentan con un software mejor, pero Apple sigue marcando tendencia y seguirá siendo así en los próximos años.