Mate, el ‘phablet’ sí tiene hueco

El híbrido de la marca china permite prescindir del 'smartphone' y de la minitableta

Ascend Mate.ARTURO BRACERO / RAMÓN MUÑOZundefined

Les llaman phablet, phonepad o tablephone. Huawei ha elegido su modelo Ascend Mate para introducirse en este segmento de mercado, híbrido entre smartphone y minitableta. Sus 6.1 pulgadas le garantizan esa posición, por encima de las 5 pulgadas de un móvil de pantalla generosa o de las 7 en delante de las minitabletas. Apareció en verano, y ya entonces hicimos una prueba rápida y la reseña técnica. Ahora hemos querido usarlo de forma intensiva durante varias semanas para comprobar hasta qué punto es útil este segmento de aparatos y si su implantación puede hacer peligrar a las tabletas, al menos las más pequeñas, como ya está sucediendo en Asia.

Nos pasamos el día mirando la pantalla del móvil. En una reunión de amigos, una comida de empresa o incluso una salida de copas la conversación se ha convertido en accesoria porque todos tienen fija su mirada en el cristal. Tantas horas con la vista en la pantalla pequeña cansan. Y aparatos como el Mate son ideales para hacernos más cómoda nuestra relación con el celular. Con el añadido de que tiene el tamaño justo para que quepa en el bolsillo del pantalón o de la chaqueta y, por supuesto, en el bolso, requisito que no cumple la minitableta.

En la prueba, el Ascend cumple con nota para las funciones esenciales que se nos hacen cansinas en el caso del smartphone, como navegar por Internet o consultar el correo, pero sustituye también eficientemente otros aparatos como el libro electrónico, el navegador del coche o como reproductor de películas.

Como la pantalla es su fuerte, Huawei ha procurado cuidarla en extremo: alta resolución, sonido impecable, tecnología antirotura, magic touch (permite manejarla con guantes) y, todo ello, complementado con una batería (li-ion 4050mAH), que dobla al menos en duración a la de la mayor parte de los smartphone de alta gama. Si encima le incorporan una radio fm, de la que los fabricantes cada vez se olvidan cada vez más con la excusa de que se puede oír por Internet, mejor que mejor.

En su contra, el peso (198 gramos), casi el doble que un smartphone, y el tacto, un poco tosco, de los iconos. El precio también es otro de sus atractivos: salió en verano a 450 euros, pero ya se puede encontrar libre por 350 euros. Los phablet están aquí para quedarse

Sobre la firma

Ramón Muñoz

Es periodista de la sección de Economía, especializado en Telecomunicaciones y Transporte. Ha desarrollado su carrera en varios medios como Europa Press, El Mundo y ahora EL PAÍS. Es también autor del libro 'España, destino Tercer Mundo'.

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