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Guardian vigila a los niños por 20 euros

No necesita contrato con operadoras, pero su alcance es limitado

La empresa taiwanesa Beluvv ha lanzado Guardian, un brazalete para niños (y en el futuro para mascotas), que sirve para controlar al niño en todo momento.

Gracias a la señal Bluetooh y a una aplicación instalada en los móviles de los padres, el niño está siempre bajo viigilancia en el radio de acción que se determine, pero con un alcance máximo de 70 metros. Si sale de perímetros marcado, suena la alarma en el móvil de los familiares. El aparato no solo funciona en espacios abiertos, también en lugares cerrados, como centros comerciales.

A diferencia de otros localizadores, como el reloj Filip, Guardian tiene la ventaja de que apenas gasta energía (su pila dura entre cuatro y doce meses, según el uso) y, sobre todo, es muy barato. Cuesta en preorden 25 dólares (unos 20 euros) y, una vez que se ponga a la venta en noviembre, cuatro dólares más.

Beluvv tienen sus propios servidores en la nube, lo que permite que en el caso de extravío del niño, se dispara una alarma en todos los móviles que hayan descargado la aplicación, sean o no sus familiares.

La preocupación por encontrar un sistema de control, tanto para niños como mayores, o mascotas, es una constante desde hace años -se calcula que anualmente se pierden ocho millones de niños-; pero los sistemas suelen ser caros o complicados. Es el caso del modelo Filip, una especie de reloj infantil, que cuesta 200 dólares y, además, necesita un contrato con una operadora telefónica pues la base de su funcionamiento es el control por GPS.

Tampoco es muy acertado el sistema de Alert.us, una aplicación que funciona entre móviles y que, por tanto, sirve para estar en contacto con hijos adolescentes, pero no con niños, pues no van a llevar encima un smartphone.

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