Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un escáner para aeropuertos políticamente incorrecto

Protestas en EE UU contra un nuevo aparato que permite ver desnudos a los pasajeros, por lo que se modificará para que de "una imagen genérica"

Los escáneres de rayos X que preparan las autoridades estadounidenses son los más avanzados tecnológicamente, pero permiten a los encargados de los controles de seguridad ver una imagen muy clara del cuerpo desnudo de los pasajeros, así como de su ropa interior. Por eso, los nuevos aparatos han sido denunciados por la Unión de Libertades Civiles estadounidense (ACLU), que afirma que "esta tecnología ofrece un extraordinario potencial para el abuso".

Barry Steinhardt, uno de los responsables de la principal organización de derechos civiles estadounidense afirma que los nuevos escáneres que están probando las autoridades estadounidenses no son más que máquinas de "registro al desnudo virtual". El escáner corporal, según un comunicado de ACLU, puede revelar detalles muy privados del viajero como, por ejemplo, si se ha hecho una mastectomía o un implante de pene, así como el tamaño de los pechos o de los genitales.

A raíz de estas críticas, suscitadas por las pruebas con la máquina en el aeropuerto de Orlando (Florida), se están haciendo nuevos ensayos con aparatos que ofrezcan "una imagen genérica" de la persona, con menos detalles, según una portavoz de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) de EEUU.

ACLU afirma que el nuevo escáner de rayos X viola la intimidad de los pasajeros porque permite ver sus cuerpos desnudos. "Comprendemos las críticas" y por ello "estamos trabajando en la mejora" afirman desde la TSA, organización que opina que la polémica que se ha generado en torno a este asunto es "prematura", porque el Gobierno simplemente está probando los nuevos escáner, que EEUU tiene previsto usar con miles de pasajeros y no hay ninguna fecha o plazo límite para su puesta en marcha.

La controversia sobre los escáneres se produce después de que cientos de mujeres, incluidas azafatas, se quejaran de que los actuales controles pueden dar pie a abusos sexuales bajo el pretexto de la realización de registros exhaustivos.