Una jueza entra en un debate médico en el País vasco: ¿salva vidas trasladar un servicio de cardiología a un hospital más grande?

Un juzgado de Vitoria ordena paralizar el traslado de un servicio de cirugía cardiaca del hospital de Basurto (Bilbao) al de Cruces (Barakaldo) ordenado por Osakidetza, el Servicio de Salud vasco

Entrada del hospital de Basurto, en Bilbao, en una imagen tomada en 2020.
Entrada del hospital de Basurto, en Bilbao, en una imagen tomada en 2020.FERNANDO DOMINGO-ALDAMA

Un juzgado de Vitoria ha ordenado paralizar con “urgencia” la decisión del Gobierno vasco de cerrar el servicio de cirugía cardiaca del Hospital de Basurto (Bilbao) y trasladar todos sus medios técnicos y humanos al de Cruces, ubicado en Barakaldo, a solo seis kilómetros del primero. Esta medida que iba a ejecutarse el 17 de noviembre ha quedado suspendida de forma cautelar, como solicitaban los cardiólogos en su demanda judicial. Los profesionales médicos contrarios a la unificación han ganado la primera batalla al Servicio vasco de Salud-Osakidetza. La jueza entiende que “si se cierra y se desmonta un servicio sanitario, [este] deja de existir”, y si finalmente recae una sentencia firme en contra del cierre de Basurto “será poco menos que imposible volver a montar el servicio desde cero”. José Miguel Ormaetxe, jefe de cardiología en Basurto, celebra esta resolución judicial, porque supone “ganar tiempo y ganar vidas”. “La literatura científica nos dice que cuando desaparece la cirugía cardiaca de un hospital aumenta la mortalidad por infartos agudos de miocardio, por ejemplo”, añade.

En la red pública de salud solo se practican cirugías cardiacas mayores en Basurto y Cruces. Entre ambos totalizan alrededor de 700 intervenciones al año (255 y 420, respectivamente, en 2021). El Departamento de Salud asegura que en 2006 se comenzó a fraguar la centralización del servicio en Cruces por razones de “eficiencia y calidad asistencial”. Tras varios años de análisis y contraste del proyecto, las autoridades sanitarias acordaron ejecutar el plan a partir de este mes de noviembre.

Roberto Sáez, jefe de la sección de hemodinámica de Basurto, opina que la reorganización de la cirugía cardiaca conlleva más perjuicios que ventajas: “La pérdida del servicio de cirugía cardiaca supondría una devaluación del hospital, cuya actividad asistencial y cartera de servicios se verían reducidas”. De producirse el traslado, añade, “muchos de los procedimientos médicos que realizamos y precisan de un soporte quirúrgico, como la implantación de válvulas con cateterismo sin cirugía, la atención a la patología de arco aórtico que no existe en Cruces, el programa de intervencionismo estructural, la actividad del laboratorio de electrofisiología… estarían abocados a la desaparición”. Sáez advierte de que llevar la cirugía cardiaca a Cruces “se inscribe en un proceso general de desmantelamiento del hospital de Basurto, que está perdiendo todos los procedimientos de alta complejidad. Basurto va a quedar como un ambulatorio grande para operar cosas sencillitas y poco más. Los servicios que le dan caché nos los están quitando”.

Osakidetza considera que centralizar la cirugía cardiaca en Cruces (este hospital es el único de la red sanitaria pública vasca que tiene la cartera completa de servicios quirúrgicos) permitiría “mejorar la eficiencia de los recursos y la calidad asistencial” y cuenta con “el apoyo de los cirujanos cardiacos de Basurto y Cruces”, ha insistido la consejera del ramo, Gotzone Sagardui, en sus intervenciones parlamentarias. “Es una decisión basada en recomendaciones de la sociedad científica”, ha señalado Sagardui. Los estudios realizados, según esta ha expuesto repetidamente, concluyen que los hospitales con mayor volumen de intervenciones quirúrgicas logran mejores resultados en supervivencia. Estiman que 600 operaciones complejas es el número óptimo de operaciones complejas por centro (70 por cirujano), “un patrón que ninguno de los servicios de Basurto y Cruces cumplen por sí solos”. En cambio, si se fusionan “lo cumplen perfectamente” y “se podría optar en el futuro a autorizaciones para realizar cirugías que actualmente no se pueden hacer”.

Sáez sostiene que hay “otros artículos de la Sociedad Española de Cardiología que no encuentran ninguna relación entre el volumen de actividad y los resultados. El número total de intervenciones no puede ser el criterio”. En Madrid, pone como ejemplo, “hay varias sedes con servicio de cirugía cardiaca y los cirujanos se desplazan a estos centros para operar. Hemos propuesto esta solución al departamento [de Salud], pero son absolutamente impermeables a nuestros planteamientos. Se nos ha dicho que dos centros separados por seis kilómetros es algo insostenible. Eso ocurre en Madrid y Barcelona con hospitales de enorme prestigio radicados a menos de 10 kilómetros de distancia entre sí y todo funciona perfectamente con volúmenes de 300 operaciones de media al año y unos resultados excelentes”. También subraya que los resultados avalan el trabajo que se realiza en Basurto, donde la tasa de mortalidad es del 2,94% de las intervenciones, frente al 4,41% en Cruces, según datos ofrecidos recientemente por Salud.

Concentrar toda la actividad quirúrgica cardiaca en Cruces conllevaría el trasvase a esta sede de los seis cirujanos de Basurto, además de otra veintena de profesionales, entre perfusionistas, anestesistas y de enfermería. Además del cierre del servicio, Sáez apunta que el Hospital Universitario de Basurto “perdería su capacidad docente y la formación de los 60 residentes que recibe cada año se vería menoscabada”. El cardiólogo Ormaetxe sentencia: “Nosotros vivimos día a día el ingreso de pacientes con infartos complicados que requieren intervención quirúrgica urgente y en esa situación cualquiera puede entender que subirlos en una ambulancia para trasladarlos a otro hospital, por muy cerca que esté, no es bueno para el futuro cercano de estos pacientes”.

La titular del juzgado de lo contencioso-administrativo número 1 de Vitoria ha atendido estos razonamientos de los médicos y argumenta que “el interés general conduce en este caso, de forma indiciaria, a mantener los medios existentes y no cerrarlos, ni trasladarlos, ni refundirlos. El servicio debe considerarse desde su necesidad, antes que desde su eficiencia”. En una resolución dictada este miércoles, la magistrada se ratifica en su negativa a permitir el traslado de Basurto a Cruces: “Es mejor conservar lo que ya funciona, y se demuestra eficaz, antes que cambiar a otro sistema de gestión que aún no se sabe con certeza si será más eficiente”. En el fallo, señala que “la obligación de Osakidetza consiste en no aumentar el riesgo de fallecimiento” y resuelve que “como los medios existen de modo actual en el Hospital de Basurto, el interés general conduce en este caso, de forma apriorística e indiciaria, a mantener los medios existentes y a no cerrarlos ni trasladarlos ni refundirlos”.

El Ejecutivo ha recibido de mala gana la resolución judicial. La consejera Sagardui ha manifestado este jueves que respeta y acata la decisión judicial, pero que será recurrida porque el traslado es una decisión “necesaria para la mejora” del servicio que ofrece Osakidetza. “Como Gobierno no podemos renunciar a plantear aquellas medidas organizativas que signifiquen la mejora de los servicios que tenemos que prestar a la ciudadanía de Euskadi”, ha remarcado.

Sobre la firma

Mikel Ormazabal

Corresponsal de EL PAÍS en el País Vasco, tarea que viene desempeñando durante los últimos 25 años. Se ocupa de la información sobre la actualidad política, económica y cultural vasca. Se licenció en Periodismo por la Universidad de Navarra en 1988. Comenzó su carrera profesional en Radiocadena Española y el diario Deia. Vive en San Sebastián.

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