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57 recomendaciones para que la covid deje de ser un problema de salud pública

Un grupo internacional de 386 expertos publica en la revista ‘Nature’ un consenso para acabar con la amenaza del coronavirus

Vacunación Gripe Cataluña
Josefa Pérez, residente del geriátrico Feixa Llarga, de L'Hospitalet de Llobregat, recibe la cuarta dosis de la vacuna contra la covid.Andreu Dalmau (EFE)

Todavía son necesarios “esfuerzos” para que la covid deje de ser una amenaza para la salud pública global. Así lo considera un grupo de 386 expertos de un centenar de países, que publican este jueves en la revista Nature un documento con 41 declaraciones de consenso y 57 recomendaciones a los gobiernos, los sistemas de salud, la industria y otros actores clave en materia sanitaria.

“Se necesitará mucho más que la declaración de un líder político para poner fin a la amenaza del virus sobre nuestros sistemas de salud, economías, comunidades y vidas”, asegura Jeffrey V. Lazarus, investigador del instituto de salud ISGlobal, impulsado por la Fundación La Caixa, y autor principal de la publicación. “Para avanzar, nuestro panel global recomienda acciones de gran alcance para toda la sociedad y los gobiernos, así como otras acciones basadas en la evidencia para detener la inquietante tendencia de aumento de los costos de atención médica, desigualdades socioeconómicas y frustración que continúa desencadenando la covid”, añade.

Para elaborar el documento han empleado una metodología de investigación, denominada Delphi, que extrae consensos sobre temáticas complejas. Las propuestas se engloban en seis bloques temáticos: comunicación, sistemas sanitarios, vacunación, prevención, tratamientos e inequidades. Estas son las 10 que tuvieron mayor valoración entre los participantes:

1. La preparación y respuesta a la pandemia debería adoptar un enfoque integral en el que participe toda la sociedad, con variedad de sectores y disciplinas: la sociedad civil, el sector privado, la ingeniería, la religión, la modelación matemática, el ejército, los medios de comunicación y la psicología, entre otros.

2. Los líderes de opinión, los científicos y las autoridades sanitarias deberían colaborar en la creación de mensajes de salud pública que aporten confianza a la comunidad y los individuos, usando los medios de comunicación más adecuados para cada población.

3. Todos los países deberían adoptar una estrategia vacunal que incluya la inmunización de la covid, medidas de prevención, tratamiento e incentivos financieros

4. La respuesta a la pandemia debe tener en cuenta y ayudar a paliar las inequidades sociales preexistentes.

5. Las autoridades sanitarias deben ir de la mano de personas y organizaciones respetadas en las comunidades para proporcionar información precisa y accesible sobre la pandemia y los comportamientos adecuados en cada momento.

6. La financiación de gobiernos, ONG y la industria debería enfocarse en el desarrollo de vacunas que aporten protección duradera frente a las múltiples variantes del SARS-CoV-2

7. Los profesionales de la salud pública y las autoridades deberían combatir de forma proactiva la información falsa con mensajes claros, directos, adecuados a cada cultura, que estén despojados de jerga científica.

8. Los sistemas de preparación y respuesta deben adoptar enfoques coordinados de los gobiernos para identificar, revisar y mejorar la resiliencia de los sistemas sanitarios.

9. El comercio global y las organizaciones sanitarias deberían coordinarse con los países para negociar la transferencia de tecnología, permitiendo a las fábricas de los países de ingresos medios y bajos desarrollar vacunas, test y tratamientos asequibles y de calidad.

10. Promover una colaboración multisectorial para acelerar el desarrollo de nuevas terapias para todas las fases de la covid: desde los síntomas, a la hospitalización o la covid persistente.

Lazarus pide a los Gobiernos y la sociedad que sigan trabajando de la mano para implementar estas y otras recomendaciones, en lugar de restar importancia a la covid, ahora que la vida en los países occidentales han vuelto prácticamente a la normalidad después de dos años de restricciones. “Con los duros meses de invierno a la vuelta de la esquina, el virus en constante mutación bien puede tener otros planes para la sociedad tal como la conocemos. Las variantes extremadamente transmisibles continúan propagándose, mientras que la vigilancia sigue siendo en general inadecuada. La acumulación de mutaciones puede conducir a una mejor evasión de cualquier inmunidad previa. Este problema se ve agravado por los graves efectos en la salud que han sufrido muchas personas que han sobrevivido a la covid”, advierte.

El investigador recalca que la covid persistente se está convirtiendo en un motivo de preocupación y que todavía no conocemos los riesgos de la reinfección a largo plazo. “Tasas bajas de vacunación, especialmente de los refuerzos, pueden exacerbar esta situación cuando la inmunidad comunitaria baje otra vez. Pero esto no tiene por qué suceder”, apunta Lazarus, apelando a seguir el consenso publicado en Nature: “No más retrasos. No más excusas. No más ambigüedad”.

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Sobre la firma

Pablo Linde
Escribe en EL PAÍS desde 2007 y está especializado en temas sanitarios y de salud. Ha cubierto la pandemia del coronavirus, escrito dos libros y ganado algunos premios en su área. Antes se dedicó varios años al periodismo local en Andalucía.

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