Sanidad descarta que la infección de la finca de Toledo sea un caso de cólera, aunque esté causada por la misma bacteria

Los análisis del Instituto de Salud Carlos III revelan que el patógeno con el que se infectó la menor madrileña no produce la toxina que puede ser letal

Una persona examina un cultivo de bacterias 'vibrio cholerae'.
Una persona examina un cultivo de bacterias 'vibrio cholerae'.getty

La Junta de Castilla-La Mancha ha precintado una finca en la provincia de Toledo después de que una menor residente en la Comunidad de Madrid se contagiara con la bacteria causante del cólera tras consumir agua del grifo de la propiedad, según confirmaron este miércoles fuentes del Gobierno castellanomanchego. Los análisis del Instituto de Salus Carlos III, sin embargo, han revelado horas después que el patógeno hallado no producía la toxina responsable de los fulminantes procesos diarreicos que pueden causar la muerte de los enfermos de cólera. “Tras los análisis correspondientes, se ha determinado que el agente patógeno de este caso es Vibrio cholerae 01 no toxigénico y, por tanto, no se considera un caso de cólera, sino de una gastroenteritis por vibrio”, explican fuentes del Ministerio de Sanidad.

El último caso autóctono de cólera en España se produjo en 1979, según los registros del Ministerio de Sanidad y la literatura científica consultada por este diario. La Junta de Castilla-La Mancha había informado esta mañana de una infección que hubiera supuesto el primer caso en 43 años. “No se trata de un caso grave, a pesar de lo cual se ha procedido al cierre de la finca hasta asegurar que no existen más riesgos para la población”, había explicado un portavoz de la Junta, antes de saber que el patógeno detectado carecía de la toxina causante del cólera.

El cólera es una enfermedad infecciosa provocada por la bacteria Vibrio cholerae, que causa diarreas, calambres y debilidad, y que en muchos casos cursa de forma leve e incluso asintomática, aunque es considerada muy peligrosa porque en algunos pacientes puede causar la muerte en pocas horas debido a la gran pérdida de líquidos y sales minerales. Esto se produce por la presencia de una toxina, que es la que causa los fulminantes cuadros diarreicos y que no ha sido encontrada en la bacteria Vibrio cholerae 01 identificada en Toledo. Sin esta toxina, la bacteria produce cuadros gastrointestinales que también pueden ser graves, pero que no se consideran casos de cólera. Este tipo de infecciones también son excepcionales en España.

La vía de transmisión más común es el contacto directo entre dos personas y, sobre todo, la contaminación de las redes de agua y los alimentos. Es por eso que el cólera es una enfermedad que afecta especialmente a los países menos desarrollados, donde es capaz de causar grandes brotes y miles de muertos. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año hay entre 1,3 y cuatro millones de casos de cólera en el mundo y se producen entre 21.000 y 143.000 fallecimientos por su causa.

Los dos últimos brotes de cólera registrados en España datan de 1971 y 1979, año a partir del cual solo se han ido detectando algunos casos importados. El primero, ocurrido en la ribera del Río Jalón (provincia de Zaragoza), obligó a vacunar a cerca de 600.000 personas tras la detección de siete afectados y medio centenar de casos sospechosos, aunque la censura del franquismo dificultó la información sobre el episodio, en cuyo control tuvo un papel clave el farmacéutico Ricardo García Gil.

El más reciente (en 1979) tuvo su origen en Melilla, según los estudios publicados. En la ciudad autónoma fueron detectados los primeros casos julio de ese año y posteriormente el brote se extendió a Málaga (141 afectados) y Barcelona (70), aunque también hubo algunos en Navarra, Granada, Sevilla, Jaén, Córdoba y Ceuta. En total, enfermaron 264 personas y la vía de transmisión fue el contacto directo y la contaminación de aguas y alimentos por las deficiencias de saneamiento existentes.

Sobre la firma

Oriol Güell

Redactor de temas sanitarios, área a la que ha dedicado la mitad de los más de 20 años que lleva en EL PAÍS. También ha formado parte del equipo de investigación del diario y escribió con Luís Montes el libro ‘El caso Leganés’. Es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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