La dosis de refuerzo evitaron casi 450.000 contagios en la sexta ola de covid en España

Las probabilidades de infección para las personas que recibieron el recuerdo bajó un 51%, según un estudio del Instituto de Salud Carlos III

Aplicación de dosis de recuerdo frente a la covid en la Comunidad Valenciana, el pasado enero.
Aplicación de dosis de recuerdo frente a la covid en la Comunidad Valenciana, el pasado enero.Mònica Torres

Las vacunas salvaron a España de lo que podrían haber sido unas consecuencias desastrosas por la sexta ola de covid. Se conocía que gracias a su protección las hospitalizaciones y muertes se redujeron drásticamente, pese a registrarse muchos más contagios que antes de la inmunización. Ahora, un estudio del Instituto de Salud Carlos III, publicado este viernes en la revista The Lancet Infectious Diseases, muestra que la vacuna también frenó la transmisión: las personas que habían recibido una dosis de refuerzo tuvieron un 51% menos de probabilidades de infectarse que las que solo completaron la primera pauta. Según este cálculo, se evitaron 1.860 infecciones por cada 100.000 personas que la habían recibido, lo que suponen casi 450.000 contagios, la mayoría entre la población más vulnerable, que es la que más cobertura de dosis de recuerdo recibió.

El estudio ha analizado datos de más de cuatro millones de mayores de 40 años entre el 1 de enero y el 6 de febrero de 2022. Se realizó un seguimiento a personas con primovacunación completa, y se comparó el riesgo de infección entre aquellas que recibían una dosis de recuerdo y quienes no la recibían, gracias a los registros de vacunación y de infecciones del Sistema Nacional de Salud.

Como recoge un editorial que la revista The Lancet Infectious Diseases publica acompañando al artículo, pese a que el estudio tiene algunas debilidades como algunos factores de confusión y que muchas infecciones durante esa ola no se reportaron, “es importante” porque recoge una amplia muestra poblacional durante la ola más contagiosa de covid en España, impulsada por la variante ómicron.

El estudio viene a ratificar parte del conocimiento que ya se sabía, y añade nuevos matices. Otras investigaciones habían mostrado cómo, a medida que pasa el tiempo de la inyección y el virus va mutando, la vacuna va perdiendo efectividad: aunque mantiene muy buenos niveles de protección frente a la enfermedad grave y la muerte, es cada vez menos útil para evitar infecciones. Esta nueva publicación muestra cómo la dosis de refuerzo, sin tener los mismos niveles que mostraron las vacunas en los ensayos (en población controlada y sin mutaciones del virus), siguen protegiendo hasta un mes después de su administración (el estudio analiza hasta 34 días después). Cuanto más tiempo pasa entre la primovacunación y el recuerdo, mejor es la efectividad.

Marcos López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología, cree que un estudio en una población tan amplia da muy buen conocimiento de cómo actúan las vacunas. “Ratifica que la producción de anticuerpos se dispara los primeros meses, para algunas personas más que para otras, y luego decaen. Y sabemos que la protección frente a la enfermedad grave dura más”, señala.

Pese a esta protección, López Hoyos no cree que los resultados apoyen nuevas vacunaciones como estrategia para evitar contagios con las formulaciones que están ahora en el mercado: “Para eso tenemos las mascarillas. Un 50% no es suficiente y habría que estar vacunando cada ola, lo que no tiene sentido”. El médico considera que para administrar nuevas dosis a la población que ya tiene el refuerzo habrá que esperar a que haya vacunas diseñadas para las nuevas variantes o que sean pancoronavíricas.

Pedro Gullón, de la Sociedad Española de Epidemiología, considera que los resultados del estudio son los esperados: “Un 51% de protección es lo previsible, es más baja que la que había con variantes antiguas, tiene lógica. Pero nos da una visión: a veces podemos pensar que las nuevas variantes son nuevos virus, y no, son el mismo, aunque pueda haber más dificultades inmunitarias”.

Sobre la firma

Pablo Linde

Escribe en EL PAÍS desde 2007 y está especializado en temas sanitarios y de salud. Ha cubierto la pandemia del coronavirus, escrito dos libros y ganado algunos premios en su área. Antes se dedicó varios años al periodismo local en Andalucía.

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