Los cabos sueltos del ‘caso Marta del Castillo’

Tras reconocer El Cuco que mintió sobre el crimen de la joven sevillana, todavía quedan numerosas incógnitas por resolver sobre un asesinato que conmocionó al país

Javier García, el Cuco (derecha), y su madre, Rosalía García (izquierda) sentados en la sala del juzgado de lo penal 7 de Sevilla al comienzo del juicio por falso testimonio. Foto: JULIO MUÑOZ (EFE) | Vídeo: EFE

La admisión por parte de Javier García, El Cuco, de que no dijo la verdad en su declaración como testigo en el juicio por el crimen de Marta del Castillo celebrado en 2011, suma una más a la ristra de mentiras y continuos cambios de versiones en la que se cimienta la investigación de la muerte de la joven sevillana el 24 de enero de 2009. Que este jueves haya reconocido por primera vez en 13 años que estuvo en el piso de León XIII, donde ocurrieron los hechos, esa misma noche, no responde, sin embargo, a todas las cuestiones y cabos sueltos de un caso cerrado en falso pese a contar con dos sentencias, eso sí, contradictorias. No está claro ni lo que ocurrió, ni cuántos participaron ni, sobre todo, ¿dónde está Marta? Una pregunta que no deja de hacerse su familia, que ha mantenido su recuerdo vivo todo este tiempo y que, como señaló su padre ayer en un tuit, ansía que se repita el juicio para esclarecer una verdad esquiva y sepultada en falsedades y silencio. A continuación, los principales puntos oscuros del caso:

Miguel Carcaño, el presunto asesino de Marta, con otros dos detenidos: Javi, menor de edad (en el centro), y Samuel B., en Tuenti.
Miguel Carcaño, el presunto asesino de Marta, con otros dos detenidos: Javi, menor de edad (en el centro), y Samuel B., en Tuenti.

Dos verdades oficiales distintas

Sobre la muerte de Marta del Castillo hay dos sentencias y dos condenados, Miguel Carcaño y Javier García, El Cuco, pero los hechos en cuanto a quién trasladó el cuerpo y cuándo, difieren.

En el primer fallo, dictado por el tribunal de menores en octubre de 2010 —y ratificado por la Audiencia Provincial en octubre de 2011―, se condenó al Cuco, que tenía 15 años cuando sucedieron los hechos, a dos años y 11 meses de internamiento por encubrimiento y se le absolvió de dos delitos de agresión sexual, contra la integridad moral y de profanación de cadáveres por los que también había sido acusado.

La Audiencia Provincial de Sevilla condenó en enero de 2012 Miguel Carcaño a 20 años de prisión como autor del asesinato de Marta del Castillo —pena que amplió a 21 años el Tribunal Supremo por el daño moral causado a los padres de la víctima― y lo absolvió de los delitos de agresión sexual contra la integridad moral y profanación de cadáveres. En esa misma sentencia se absolvía también al hermanastro de Carcaño, Francisco Javier Delgado, a su novia, María Gracia, y al amigo de Carcaño, Samuel Benítez, de los delitos de encubrimiento, contra la integridad moral y profanación de cadáveres. A Delgado también se le absolvió de otro de amenazas.

La absolución de Delgado y Benítez contrasta con la exposición de hechos probados de la sentencia de menores, donde se señala a Benítez como la persona mayor de edad que ayudó a deshacerse del cuerpo de Marta y se sitúa a Delgado en el piso de León XIII. Los cuatro decidieron “actuando de mutuo acuerdo y con la finalidad de evitar que se descubriera la muerte de [la joven], hacer desaparecer el cuerpo de la misma”, indica el escrito.

En el fallo de la Audiencia Provincial se considera probado que el Cuco fue uno de los que ayudó a deshacerse del cadáver de Marta, junto con Carcaño y “la ayuda de al menos un tercer desconocido”, a quien no se identifica, y en ningún caso sitúa al hermano de Carcaño en la escena del crimen en ese momento.

Aunque ambas sentencias coinciden en que Carcaño y El Cuco participaron en el traslado del cuerpo sin vida de la joven, también discrepan no solo sobre cuándo se puso en marca la operación para deshacerse del cadáver, sino sobre la propia llegada del menor al piso de León XIII. El fallo del tribunal de menores considera probado que Carcaño llamó al Cuco por teléfono y que por eso acudió en el coche de su madre a la vivienda de su amigo y que el traslado del cadáver se realizó “a una hora indeterminada de la madrugada” del día siguiente en ese vehículo. La sentencia del juicio de mayores sitúa el asesinato de Marta entre las 20 y las 22.15 de la noche y fija en la franja horaria de entre las 21 y las 22.15 el momento en la que se sacó su cuerpo de la vivienda en silla de ruedas. Se asegura también que el Cuco se presentó allí por voluntad propia, porque había quedado previamente con Carcaño.

Miguel Carcaño, asesino confeso de Marta del Castillo, en marzo de 2014.
Miguel Carcaño, asesino confeso de Marta del Castillo, en marzo de 2014.efe

Las siete versiones de Carcaño

Miguel Carcaño fue el principal sospechoso de la Policía desde el mismo momento en que se inició la investigación de la desaparición de la joven, que entonces tenía 17 años. Él, que había sido novio de Marta, la fue a recoger el 24 de enero a las 17.30 a su casa y después de pasar la tarde con otros amigos, entre ellos el Cuco, sobre las ocho de la tarde entraron en el piso de León XIII.

La primera versión que dio Carcaño, dos días después de la desaparición de Marta, fue que la dejó cerca de su casa a las 21.35. Después, cambiaría su relato hasta en otras seis ocasiones

Segunda versión. El 13 de febrero, cuando fue detenido, reconoció que él había matado a Marta de un golpe en la cabeza con un cenicero. Dijo que habían discutido porque ella quería que dejara a su actual novia, con la que vivía en Camas en la casa de los padres de ella. Sostuvo que Benítez fue quien le ayudó a deshacerse del cuerpo y que lo tiraron al Guadalquivir. Al día siguiente, también implicó al Cuco en esa tarea.

Tercera versión. Un mes después, acusó al Cuco no solo de ser el verdadero autor de la muerte de Marta, sino de haberla violado y torturado antes de estrangularla con un cable. Él aseguró que se limitó a mirar y después se deshizo del cadáver junto con Benítez y el Cuco, tirándolo a un contenedor de basura. Luego se quedó limpiando la escena del crimen.

Cuarta versión. Un día después, él mismo se implicó de manera activa en la violación, pero siguió presentando al Cuco como el asesino. Dijo que la habían amenazado con una navaja, que apareció en la alcantarilla cercana al piso de León XIII.

Quinta versión. Carcaño se retracta y vuelve a la versión de que él mismo la mató con el cenicero. Afirma que se inventó la violación para no ser juzgado por un jurado popular.

Sexta versión. Durante el juicio, respaldó su confesión inicial, pero incluyó al tío de Benítez como otra de las personas que junto a su sobrino y el Cuco se deshizo del cuerpo. Él declaró no saber dónde lo habían arrojado. En la vista oral exculpó tanto a su hermano como a su novia.

Séptima versión. En 2013 por primera vez Carcaño implica a su hermano. Dice que después de una discusión por problemas relacionados con la falsificación de documentos para obtener una hipoteca sobre el piso de León XIII, ambos empiezan a discutir y cuando Marta trata de interponerse entre ellos, Delgado la mata asestándole un golpe con la culata de su pistola y la mata. El Cuco se habría presentado cuando Marta ya estaba muerta y al ver el cadáver se marchó de inmediato. El cuerpo habría sido enterrado entre unos escombros en La Rinconada.

La última versión de Carcaño es la que la familia cree que es la más convincente y obligó al juez a reabrir el caso, pero las pesquisas se cerraron sin éxito por falta de indicios que situaran a Delgado en la escena del crimen, más allá de la palabra de su hermano, cuya credibilidad, después de siete versiones distintas, estaba en entredicho. En abril de este año, el juez cerraba la vía a una nueva investigación sobre Delgado al entender que la falsificación de los documentos había prescrito.

Se sigue buscando el cuerpo de Marta

Los distintos testimonios ofrecidos por Carcaño y el resto de implicados en las investigaciones, entre ellos el de su novia, que recordó que él le había comentado que había enterrado el cuerpo junto a una zanja cercana a su piso de Camas, ha llevado a buscar el cuerpo de Marta en el Guadalquivir, en el vertedero de Alcalá de Guadaíra, en la finca Majaloba de la Rinconada y en una escombrera cercana al río en el municipio camero. No se ha hallado ni rastro de la joven. La Audiencia Provincial cifró en 616.319 euros el coste de todas las búsquedas llevadas a cabo por la Policía hasta que se dictó sentencia en enero de 2012, pero después se ha vuelto a sondear bajo el Guadalquivir o en el descampado de Camas que delgado usaba para hacer prácticas de tiro, sin suerte.

El hermano de Miguel Carcaño, Francisco Javier Delgado y su novia María García, en la Audiencia de Sevilla.
El hermano de Miguel Carcaño, Francisco Javier Delgado y su novia María García, en la Audiencia de Sevilla.ALEJANDRO RUESGA

Delgado, el principal responsable para la familia

Aunque la sentencia del tribunal de menores situó a Delgado en el piso de León XIII el 24 de enero en el juicio de menores, no hay otra evidencia, más allá de la última versión de Carcaño, que lo sitúe en el lugar de los hechos en el momento en que pudo perpetrarse el asesinato. En la sentencia de la Audiencia Provincial que lo exoneró se considera probado que salió de su domicilio a las 20.40 y que fue a casa de su exmujer para estar con la hija de ambos, hasta que a las 23.30 fue a recogerlo su novia, María García, que lo llevó al bar de su propiedad donde estuvo trabajando hasta las 3.10 de la mañana del día 25. Desde allí se fue a otro bar de copas y llegó a León XIII a las cuatro de la mañana.

La familia de Marta siempre ha sospechado que él es quien ha hilvanado todas las mentiras y silencios que han rodeado el caso. El documental de Netflix, ¿Dónde está Marta?, abona esa teoría y muestra imágenes de la cámara de seguridad de la vivienda de su exmujer donde se ve a una silueta que podría ser la suya saliendo en la franja horaria en la que él dijo que estaba con ella o un comprobante de la caja de su pub cuando la alarma estaba conectada. Lo más interesante es el testimonio de un perito informático que asegura que con los datos de los móviles clonados se podría conocer la geolocalización de todos los implicados.

Ese es el flotador de esperanza al que se han aferrados los padres de la joven sevillana, aunque se ha desinflado en los últimos meses. En abril un juez autorizó la clonación del móvil de Carcaño para reconstruir sus movimientos la noche del 24 de enero de 2009 y tratar de esclarecer dónde pueden estar los restos de Marta. No lo ha permitido en el caso de los otros sospechosos: Delgado, García y Benítez, al haber sido absueltos, si bien sí requirió a las compañías telefónicas para que informen sobre si conservan datos telefónicos crudos de los terminales de Carcaño, su hermano, su novia, Benítez, el Cuco y Marta.

Los padres de Marta no pierden la esperanza de que pueda volverse a celebrar el juicio por el crimen de su hija. El reconocimiento por parte del Cuco y de su madre de que mintieron en su declaración de 2011 es para ellos una pequeña victoria, queda ver de nuevo en el banquillo a Delgado, tal y como ha reconocido el padre de la joven, Antonio del Castillo, en un tuit esta mañana: “ahora haremos lo posible judicialmente por sentar en el banquillo al hermanastro. Siempre y cuando la justicia sea ciega e independiente”.

50% de descuento

Contenido exclusivo para suscriptores

Lee sin límites

Sobre la firma

Eva Saiz

Redactora jefa en Andalucía. Ha desarrollado su carrera profesional en el diario como responsable de la edición impresa y de contenidos y producción digital. Formó parte de la corresponsalía en Washington y ha estado en las secciones de España y Deportes. Licenciada en Derecho por Universidad Pontificia Comillas ICAI- ICADE y Máster de EL PAÍS.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS