Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Carcaño, condenado a 20 años por el asesinato de Marta del Castillo

Los otros tres implicados han quedado absueltos

La Audiencia de Sevilla considera probado que el asesino confeso mató a la joven con un cenicero y luego se deshizo del cuerpo

En un juicio previo, la justicia absolvió a El Cuco, menor en el momento de los hechos

Antonio del Castillo, padre de Marta, esta mañana
Antonio del Castillo, padre de Marta, esta mañana

La Audiencia de Sevilla ha condenado a 20 años de cárcel a Miguel Carcaño por la muerte de la menor Marta del Castillo hace tres años en Sevilla. El tribunal impone al asesino confeso a la pena de prisión por el crimen de la joven, cuyo cuerpo nunca ha aparecido. Los otros tres implicados han quedado absueltos. Otro tribunal de la misma Audiencia absolvió la pasada primavera  a Javier García, ‘El Cuco’, que era menor cuando se cometió el crimen, del delito de asesinato y violación. Solo fue condenado por encubrimiento.

La sentencia, siguiendo parcialmente la tesis de la fiscalía, considera probado que Carcaño mató a Marta con un cenicero y  tras comprobar con un tensiómetro que había fallecido, se deshizo del cuerpo con la ayuda de El Cuco y de otra persona "desconocida". El juez Francisco de Asís Molina considera que no existen pruebas que permitan afirmar que esta tercera persona que colaboró a ocultar el cuerpo sea Samuel Benítez. Tras analizar las llamadas envidas y recibidas en su móvil, las declaraciones de los testigos y los otros imputados y las pruebas periciales "no se puede indicar que D. Samuel estuviera en la calle León XIII en la tarde-noche del día 24 ni en las primeras horas del día 25", concluye el juez.

El magistrado considera que tampoco hay pruebas sobre la implicación del hermano de Carcaño y su novia. Sabedor del impacto mediático del caso y de la impopularidad de la absolución de tres de los cuatro imputados, el magistrado recuerda la necesidad de proteger el derecho constitucional a la presunción de inocencia. "La destrucción de la presunción de inocencia del acusado solamente podrá ser declarada a través de un juicio lógico e intelectual, que no emocional; a través de un análisis racional de las pruebas contrastándolas en su conjunto, sin una opinión preconcebida que pueda llevar a análisis sesgados o parciales de las practicadas en un intento de hacer encajar el conjunto en aquélla, esto es, en un prejuicio. Esto último podría comprenderse, que no justificarse, en una parte del proceso, pero nunca en un tribunal, so pena de poder incurrir en el delito más odioso que un juez puede cometer, la prevaricación", advierte el juez.

La fiscalía había pedido para Carcaño 52 años de cárcel por asesinato, dos delitos de violación y uno contra la integridad moral de la familia de Marta. Para Javier Delgado, hermano del principal acusado, el ministerio público pidió ocho años de prisión por amenazas, encubrimiento, y un delito contra la integridad moral. Por estos dos últimos delitos el fiscal solicitó cinco años de cárcel para Samuel Benítez y María García, la novia de Delgado. Durante el juicio, los acusados pidieron perdón a la familia, pero ninguno desveló el paradero del cadáver. Ayer mismo se pidió a la policía que indagara sobre un lugar que el abuelo de la víctima identificó como propicio para ocultar el cadáver.

El juicio estuvo marcado por la aparición de un testigo sorpresa, un taxista que aseguró haber trasladado al hermano de Carcaño la medianoche del crimen desde su bar de copas hasta el piso donde murió Marta. Este testimonio repleto de sorprendentes y minuciosos detalles sobre el traslado, comprometió seriamente la defensa de Delgado porque desacreditaba su supuesta coartada, pero también la de su novia, María García, que declaró que estuvo estudiando entre la medianoche y las 2.00 en el salón de la casa, y que Delgado llegó más tarde. García aseguró que se mantuvo ajena al crimen cometido esa noche supuestamente en dicho salón.

Mientras, la acusación contra Benítez no era tan sólida: uno de los policías declaró que no hay evidencias científicas que le sitúen en la escena del crimen, al margen de su declaración policial en la que se autoinculpó. En su último turno de palabra, Carcaño dijo al tribunal: “Pido perdón a la familia de Marta. No fue mi intención causarle tanto daño. Si supiera dónde está el cuerpo, lo diría”.

El ministerio público había pedido que los acusados paguen solidariamente al Ministerio del Interior los 616.319 euros que costó la búsqueda infructuosa del cadáver en el río Guadalquivir, un vertedero y una zanja. El fiscal también pidió una indemnización a favor de la familia de Marta: 160.000 euros para los padres y 30.000 para cada una de las dos hermanas por el daño moral derivado de la muerte de la joven. El juez, finalmente, ha impuesto a Carcaño el pago de una indemnización de 340.000 euros a favor de los padres y hermanas de Marta.

Más información