El turismo volcánico desborda La Palma en el puente: autobuses llenos y atasco en la carretera

El Cabildo habilita transportes para ir de la capital al mirador más concurrido. Van tan llenos que la cola para cogerlos dura más de una hora. Otros turistas aparcan donde pueden y llegan andando por una carretera sinuosa y llena de ceniza

Turistas observan el volcán de Cumbre Vieja, en La Palma, desde el mirador de Tajuya.Foto: CARLOS ROSILLO | Vídeo: REUTERS-QUALITY

El sábado no era un día propicio para observar el volcán de La Palma. Llovía ceniza como si fuera agua, lo que ennegrece el cielo y empeora la visión. Sin embargo, el mirador en la iglesia de Tajuya (El Paso) estaba repleto de personas observando la erupción. Es el punto desde el que mejor se vislumbra el volcán, donde acuden casi todos los turistas que este fin de semana, puente de Todos los Santos, llenan la isla. Hay tal nivel de ocupación hotelera que el Cabildo de La Palma ha habilitado ocho autobuses que parten cada media hora desde el aeropuerto viejo de Buenavista, cerca de Santa Cruz, la capital —alejada de la nube de ceniza—, y que dejan a los turistas junto a la iglesia.

“Esto es impresionante, ¿cómo no iba a venir a verlo?”, dice Ricardo Gutiérrez, un sevillano de 38 años protegido con un paraguas. Está en primera línea del mirador. Dos amigas, justo detrás de él, intentan abrirse hueco entre la multitud para ver la montaña de fuego. Son María Pérez y Adelaida Ramos, ambas de 29 años y valencianas: “La verdad es que no se ve tan bien como esperaba y me agobia un poco que haya tanta gente, pero no sé cuándo podré volver a presenciar un volcán”, dice Pérez. Después de un rato observando la montaña de fuego, a las 22.00, abandonan el mirador para coger el autobús de vuelta a Santa Cruz. Pero la cola es larga, muy larga. Hay una niña que mata el aburrimiento jugando con la arena volcánica, un adolescente que graba cómo cae la ceniza en su mano y una pareja que ve una serie en su móvil, al que le retiran las partículas negras cada poco.

El volcán de Cumbre Vieja ha vuelto a reactivar su fase efusiva este domingo, después de haber estado expulsando densas columnas de cenizas. Foto: MIGUEL CALERO | Vídeo: REUTERS-QUALITY

“Llevamos aquí una hora”, dice el primero de la fila, Juan Antonio Herrera. “Las guaguas tardan una media hora en llegar al otro lado. Hace tiempo que pensamos en venir, pero estábamos un poco reticentes porque la gente lo está pasando mal. Pero cuando ves que el resto de la isla invita a que la gente venga a ver el volcán, pues nos decidimos. Es una forma también de apoyar”, dice este tinerfeño de 47 años, que ha acudido a la isla con su familia. Imobach García, tinerfeño de 25 años, redunda: “Teníamos muchas dudas y por eso no vinimos desde el principio. Dimos un margen porque es un drama para mucha gente. Pero es que al final es algo que no sabes cuándo podremos volver a ver, siendo lo más respetuosos posible. Al final esto casi se está normalizando, llevamos más de 40 días de volcán”.

El mirador de Tajuya, este sábado por la tarde.
El mirador de Tajuya, este sábado por la tarde.Carlos Rosillo

Ese debate interno acongoja a muchos de los visitantes. Por un lado quieren disfrutar de un fenómeno natural extraordinario, pero a la vez entienden que a algunas de las personas que han perdido sus casas les pueda parecer frívolo. Como decía Herrera, las propias instituciones de la isla animan a practicar el turismo volcánico. “Agradecemos que vengan tantos turistas. Hemos pedido apoyo, y esto lo es, para solventar parte de los problemas que tenemos en la isla. Esto confirma lo que hemos dicho todos los días, que la isla es segura”, dijo en su rueda de prensa del sábado Miguel Ángel Morcuende, director técnico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca). Cifró la llegada de turistas en 10.000 personas. “He venido más veces y nunca he visto el mirador de la iglesia tan lleno. Se nota que estamos en puente”, comenta Lorena Pérez, vecina de Santa Cruz, de 38 años.

Aumentan los precios de los alquileres

Carmen Justiniana, boliviana de 50 años residente en Los Llanos de Aridane, no está de acuerdo con el planteamiento de Morcuende. La lava se ha tragado las fincas de su hermano y las viviendas de varios amigos. “Lo pueden llamar espectáculo, pero para nosotros no lo es. ¿Cuánto dinero gastan, y dónde, todas estas personas? Yo vengo de Los Llanos y el centro está vacío, no se ve a nadie”, dice. “Las personas que han perdido sus casas están intentando alquilar y les resulta más difícil por todos los turistas que vienen [los precios han subido desde la erupción]”, añade enfadada Justiniana en la zona aportalada de la iglesia de Tajuya. Dentro del templo hay personas que se sacuden la ceniza. El cepillo está en la entrada, mirando a los visitantes, lleno de monedas y algunos billetes.

Aunque la mayor parte de los visitantes llegan hasta la iglesia en autobús, otros muchos optan por taxis o coches particulares. La carretera que sube desde Los Llanos hasta el mirador está salpicada por coches mal aparcados, pese a las señales de que no se puede estacionar. Hay incluso atascos. Muchos visitantes caminan por los arcenes de esta vía sinuosa, cuyas líneas están borradas por la ceniza, que echa al vuelo por el paso de los coches. Los más prudentes avanzan con chalecos reflectantes y con la linterna del móvil encendida. “Hemos desviado el tráfico y habilitado la lanzadera para mejorar la seguridad de las personas. Estamos tratando de evitar que haya víctimas ante un evento como el que nos ocupa y preocupa”, añadió el sábado Morcuende.

Varias personas hacen cola este sábado para subir a un autobús para turistas que se dirige a la iglesia de Tajuya desde el aeropuerto viejo de Buenavista.
Varias personas hacen cola este sábado para subir a un autobús para turistas que se dirige a la iglesia de Tajuya desde el aeropuerto viejo de Buenavista.Europa Press (Europa Press)

En una zona segura de la carretera, lejos del gentío, observan el volcán cuatro amigos. Dos de ellos son de Murcia. “Para llegar hemos tenido que hacer el recorrido de Murcia a Alicante, desde ahí al aeropuerto de Tenerife norte, dos horas de guagua hasta Los Cristianos (en el sur de la isla) y allí tomamos un ferri hasta La Palma”, explica Paco Díaz, de 54 años. Salieron a las ocho de la mañana y llegaron a las diez de la noche. Encarna Vera, de 54 años, comenta: “Estamos haciendo fotos impresionantes. Hemos ido a otros puntos de la isla para verlo, como el mirador del Time. Desde ahí parecía Mordor [tierra volcánica de El señor de los anillos de Tolkien]”. “Es un viaje de contrastes. Ves a la gente muy triste, desesperanzada con este tremor constante. Cuando estábamos comiendo alucinábamos con el ruido del volcán y un vecino nos decía que eso no era nada”, añade Díaz.

Almorzaron en el puerto de Tazacorte, la zona más turística cerca del volcán. “Había muy poca gente”, recuerda José Luis del Saz (55), llegado de Madrid. Junto a él, Cristina Cezón (54) se pregunta “qué estaría pasando en la isla si encima no vinieran turistas”. “Y en el mirador todo el mundo está muy callado, creo que la gente es consciente de que esto es un drama y hay que ser respetuosa. No veo un ja ja, je je”, añade esta madrileña.

Hoteles llenos, si pueden abrir

Un vistazo en plataformas de reserva de hoteles como Booking confirma que alojarse en la isla es casi imposible. Los apartamentos Villa María, en El Paso, son uno de los alojamientos hoteleros que están más cerca del mirador de Tajuya, el centro neurálgico de turistas. Pero están cerrados. “Ya quisiera estar abierto, pero me resulta imposible. La lluvia de ceniza es constante, se acumulan centímetros y centímetros. Barres y está igual enseguida. No puedo abrir de ninguna forma”, explica el responsable de los apartamentos, José González. Está seguro de que tendría lleno el alojamiento si abriese, pero tiene a su plantilla en ERTE.

Los hoteles que sí pueden abrir en la zona más cercana al volcán está repletos, confirma Alejandro Herrera, trabajador del hotel Valle de Aridane: “El 85% de nuestras habitaciones se destina a las personas evacuadas por el volcán. El otro 15% está completo por turistas que vienen a ver la erupción”. Sergio Pérez, coordinador de apartamentos turísticos en la zona, asegura que no para de recibir solicitudes y que ha tenido que rechazarlas: “Hay que reservar con mucha antelación”. Varios hoteles de Santa Cruz, al otro lado de la isla y de donde parten los autobuses, confirman que están llenos. Es la zona más turística de La Palma junto a Puerto Naos, dentro de la zona de exclusión por el volcán.

Sobre la firma

Emilio Sánchez Hidalgo

Redactor de la sección de Sociedad. Empezó su trayectoria en EL PAÍS en 2016 en Verne. Antes trabajó en la Cadena SER, en el diario AS y en medios locales. Vive en Alcalá de Henares (Madrid) y es graduado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

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