La lava del volcán de La Palma engulle el campo de fútbol de La Laguna, pero se aleja del centro urbano

La lluvia de cenizas y la entrada de calima paralizan por completo el aeropuerto de la isla

El  volcán de La Palma, fotografiado en la noche del 15 de octubre.
El volcán de La Palma, fotografiado en la noche del 15 de octubre.MIGUEL CALERO (EFE)

Las cenizas se han convertido en el protagonista de la jornada de sábado, 27 días después de que el volcán de La Palma cobrase vida. La nueva boca abierta en la noche del viernes en el sureste del cono del volcán de Cumbre Vieja no ha supuesto un mayor caudal de lava, ha calmado en las últimas horas la expulsión de gases y piroclastos (todos los materiales que salen del cono) y no ha interferido en las labores de retirada de enseres por parte de la población evacuada.

La boca, en cambio, sí ha hecho que aumente la cantidad de ceniza en el aire, que ha dificultado la visión en buena parte de la isla y la ha llenado de un fuerte olor a azufre. Con el paso de las horas, los vientos la han concentrado en el este, donde están la capital, Santa Cruz de La Palma y el aeropuerto.

Esta circunstancia, prevista por el Pevolca (Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias), unida a la inversión térmica ―fenómeno que impide que el aire circule debido a que se crea un tapón por las altas temperaturas― y a otro episodio de calima ―vientos procedentes del este que transportan polvo del Sáhara― han obligado a las distintas compañías a la cancelación de todos sus vuelos con La Palma hoy, según han informado fuentes de Aena. Solo para este sábado había previstas 34 salidas y llegadas en el aeródromo. Se prevé que estas malas condiciones se mantengan al menos durante las próximas 24 o 36 horas.

Los habitantes del barrio de La Laguna de barrio de Los Llanos de Aridane, que fue desalojado esta semana, han podido respirar con relativamente tranquilidad. Al menos durante las próximas horas. El director provisional del Comité Técnico del Pevolca, Rubén Fernández, ha explicado este sábado que el pequeño apéndice que se desgajó entre el jueves y el viernes de la colada que discurre más al norte “mantiene su trayectoria hacia el oeste”, al sur del centro urbano.

La lava del volcán Cumbre Vieja fluyendo colina abajo, en una imagen tomada desde Tajuya durante la madrugada de este sábado.
La lava del volcán Cumbre Vieja fluyendo colina abajo, en una imagen tomada desde Tajuya durante la madrugada de este sábado.SERGIO PEREZ (Reuters)

Explicar la trayectoria de las coladas, en todo caso, se hace más difícil a medida que pasan los días y prosigue el aporte de material desde el cono. Existe una primera colada, que el Pevolca califica de primigenia ―la primera que surgió del volcán― y que arrasó barrios como El Paraíso o Todoque durante la primera semana. Hasta el jueves se había detenido, pero el mayor aporte de las últimas horas la ha reactivado, según confirman las cámaras térmicas. Esta es la lengua que ha acabado en el mar y ha formado un delta lávico que ahora mide unas 34 hectáreas.

Por encima de esta colada primigenia discurre ahora otra que también se mueve en paralelo, es decir, en dirección oeste-noroeste y que también podría acabar en el mar tras rodear por el sur la Montaña de La Laguna.

Esta lengua atravesó esta semana el polígono del Callejón de la Gata en Los Llanos y, además, de ella se ha desgajado una nueva lengua, más pequeña, que los expertos han llamado un “dedo de lava” y que, según ha explicado Rubén Fernández, ha tomado dirección La Laguna. “Continua su avance. Ha sobrepasado el campo de fútbol de La Laguna y continúa su avance a un ritmo lento”, de unos 400 metros por hora.

Mientras tanto, la superficie afectada hasta ahora por la lava asciende a 742 hectáreas, con una anchura máxima de 2.350 metros. Según los datos de Copernicus, hay 1.923 edificaciones afectadas, de las que 1.826 han quedado destruidas. Según el Catastro, 854 de estos inmuebles tienen uso residencial.

Seguirán los terremotos

Tanto el comité científico como la dirección del Pevolca han confirmado que continuarán los terremotos sentidos por la población en la isla de la Palma, si bien estos se mantendrán a una profundidad de unos 37 kilómetros, según indicó la directora del IGN, María José Blanco. Este dato rebaja tanto su peligrosidad como la posibilidad de que puedan crearse nuevas bocas alejadas del centro emisor. “No hay datos que permitan pensar que esta profundidad vaya a cambiar”, ha explicado Blanco.

Las últimas horas han dado buena cuenta de esta mayor sismicidad. La red de vigilancia volcánica de seguimiento 24 horas del IGN ha localizado durante la madrugada del sábado un total de 37 seísmos asociados a la erupción del volcán de Cumbre Vieja, dos de ellos de magnitudes superiores a 4.

Sobre la firma

Guillermo Vega

Jefe de sección de Tecnología y corresponsal en Canarias. Escribe sobre el impacto de la tecnología y sobre lo que pasa en las islas. Trabajó en la Cadena Ser, Cinco Días y fue jefe de EL PAÍS Retina. Licenciado en Ciencias de la Información, diplomado en Traducción e Interpretación y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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