'In Memoriam'
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Carme Alemany, 50 años de feminismo intelectual y militante

Participó en algunas de las investigaciones más punteras sobre mujeres y educación, empleo y tecnología

Carme Alemany.
Carme Alemany.

Cuando empezó el feminismo de los setenta, Carme Alemany (1939-2021) estaba allí. Nos ha dejado el viernes 23 de septiembre, pero hace unos pocos meses, en la Huelga de Todas y en las actividades de Feministas Indignadas, Carme Alemany estaba allí. En la organización del último 8 de marzo, estaba allí. En el último congreso de Economía Feminista, estaba allí. En los últimos 50 años de feminismo en este país, Carme Alemany ha estado allí. Estoy convencida de que, durante años, la seguiremos buscando allí donde haya una demanda de igualdad de derechos para las mujeres. La seguiremos recordando allí donde se den las actividades del feminismo más irreverente y rupturista, porque allí estaremos decenas de feministas que hemos aprendido de ella, que la hemos visto pensar rompiendo las costuras del pensamiento caduco —aún del feminista—, la hemos seguido en las manifestaciones, en las caceroladas, en la crítica, en la rebeldía.

Carme combinó este activismo feminista con su feminismo profesional, académico —desde fuera de la academia—. Carme Alemany tuvo la fortuna histórica de estudiar Sociología en la Sorbona en torno al mayo del 68, y cuando regresó a España acabó creando, con su marido Jean-Pierre Malé, su propio centro de estudios, CEDIS, donde investigaron de forma comprometida e innovadora.

Desde CEDIS, Carme Alemany participó en algunas de las investigaciones más punteras sobre mujeres y educación, empleo y tecnología. En resultado se ha concretado en libros y artículos que siguen siendo 20 y 30 años después fuente de enseñanza. Entre ellas, su libro Yo no he jugado nunca con Electro-L, de 1992. Un análisis de la situación de las primeras mujeres estudiantes de Ingeniería de Telecomunicaciones. Hay mucho que aprender en ese libro si va en serio eso de incorporar más mujeres a las ingenierías. Su aportación al estudio de las mujeres y el empleo en Las mujeres y el trabajo: rupturas conceptuales nos acercó en 1994 a los estudios feministas de la sociología y economía del trabajo de fuera de nuestro país. También en 1994 alumbró, con otras colaboradoras europeas Bringing Technology Home, que revela el androcentrismo intrínseco en la producción de los electrodomésticos.

Carme Alemany creó ella misma un software para el análisis de datos cualitativos antes de que otros se hicieran populares.

Tener 80 años no la envejeció en absoluto. No deberíamos haberla perdido tan pronto. Aún nos habría enseñado mucho y nos habría seguido queriendo.

Capitolina Díaz es catedrática de Sociología en la Universidad de Valencia

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