Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

La fiscalía de medio ambiente investiga desbroces en Red Natura para la Vuelta Ciclista 2018

El ministerio público pone el foco en la accidentada etapa de Estaca de Bares y advierte de que desde 1931 es un espacio protegido "de los más emblemáticos de Galicia"

Imagen tomada en 2019 de los desbroces y de un drenaje del humedal situado junto a la base americana y el observatorio de aves (al fondo).
Imagen tomada en 2019 de los desbroces y de un drenaje del humedal situado junto a la base americana y el observatorio de aves (al fondo).
Santiago de Compostela

La imagen de aquel accidentado final de etapa en Estaca de Bares (Mañón, A Coruña) sigue grabada en la retina de muchos aficionados al ciclismo. La caída del francés Alexandre Geniez, primer corredor en llegar a aquella meta atestada de fotógrafos, y del holandés Dylan Van Baarle fue la noticia del día. Los ciclistas se toparon en su trayectoria con un empleado de la Vuelta 2018 que estaba donde no debía, y el suceso causó estrépito general, y sacó de sus casillas al presidente de la Asociación de Ciclistas Profesionales, el italiano Gianni Bugno, que exigió responsabilidades "sin circunstancias atenuantes". Pero más allá de la competición, aquel final de la 12ª. etapa en la que se vistió el maillot rojo de líder el conquense Jesús Herrada causó espanto entre los ecologistas por razones muy distintas. Un colectivo acabó denunciando ante la fiscalía de Medio Ambiente de Galicia los supuestos desbroces y el volumen de la megafonía. La Vuelta había llegado a un rincón que el fiscal, Álvaro García Ortiz, define como "uno de los espacios protegidos más emblemáticos" de la comunidad.

Así describe Estaca de Bares el responsable de investigar los delitos ambientales en el escrito en el que admite a trámite varios hechos denunciados por la Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN), un grupo integrado por científicos que lleva tiempo recopilando pruebas gráficas de los supuestos daños causados por las Administraciones en esta punta del mapa, el extremo más septentrional de la península Ibérica. Estaca de Bares, ese territorio afilado y rocoso que se clava en el mar y marca como una flecha el lugar donde se confunden el Atlántico y el Cantábrico, es Sitio de Interés Nacional desde que en 1931 fue distinguido por el Gobierno de la Segunda República. Además, hoy es paisaje protegido dentro de la Red Natura 2000, ZEC (Zona de Especial Conservación), ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) y también Zona de Especial Protección de los Valores Naturales para la Xunta de Galicia.

Jesús Herrada celebra su liderazgo en la Vuelta tras la etapa Mondoñedo-Estaca de Bares en septiembre de 2018. ampliar foto
Jesús Herrada celebra su liderazgo en la Vuelta tras la etapa Mondoñedo-Estaca de Bares en septiembre de 2018.

Hay cinco normativas diferentes (europeas, estatal, autonómicas) que blindan este enclave natural que acoge un faro de 170 años, un observatorio ornitológico y las ruinas de una base militar americana de los años 60 del siglo pasado. Y sin embargo, según la denuncia ecologista que ha desembocado en la investigación de la fiscalía, el paraje ha sido castigado repetidas veces "en los últimos años".

Entre otras cosas, el ministerio público pone el foco en el posible "desbroce indiscriminado de distintas superficies de hábitats de interés comunitario para albergar las instalaciones correspondientes" a la Vuelta y "para servir de aparcamiento". Todo ello amenizado con una "potente megafonía" a pesar de que "constituye una actividad estrictamente prohibida" por el Decreto 37/2014 en los espacios protegidos de la Red Natura 2000 de Galicia. La prueba del estruendo (al que se sometió a la fauna autóctona) que aportaron los denunciantes fueron las propias emisiones televisivas del fin de la etapa ciclista de 181 kilómetros entre Mondoñedo (Lugo) y Estaca de Bares.

Pero el fiscal, en un documento en el que desestima y archiva otros hechos denunciados por los ecologistas, asegura que no se limitará a aclarar quiénes fueron los responsables de los preparativos llevados a cabo para la competición en este municipio que busca la promoción turística. Además, también ha acordado abrir diligencias de investigación penal por un "desbroce mecanizado" anterior, del año 2017, sobre una superficie que la Sociedade de Historia Natural cifra en 30.000 metros cuadrados de hábitats litorales de interés comunitario. Se trataba de acantilados con vegetación de las costas atlánticas y bálticas; brezales secos europeos; zonas subestépicas de gramíneas y otras plantas que fueron "eliminadas", según ya alertó en aquel momento a la Xunta el grupo de defensa medioambiental.

En su escrito, la fiscalía anuncia que igualmente, aunque en actuaciones separadas, investigará las "alteraciones" llevadas a cabo en la base militar, ahora en manos del Ayuntamiento de Mañón, y la construcción de un mirador y un aparcamiento en un acantilado que es Zona de Especial Conservación. Estas obras, explica la SGHN, alteraron el "funcionamiento ecológico" en el humedal, causaron la "pérdida de hábitats y poblaciones de especies silvestres de flora y fauna" y son "focos de expansión de especies invasoras".

Imagen del desbroce mecanizado de 2017 denunciado por la Sociedade de Historia Natural a la Xunta y a la fiscalía.
Imagen del desbroce mecanizado de 2017 denunciado por la Sociedade de Historia Natural a la Xunta y a la fiscalía.

El alcalde de Mañón, Alfonso Balseiro (PP), que gobierna el municipio de forma ininterrumpida desde 1988, se declara "sorprendido" de que la fiscalía haya decidido abrir diligencias penales tras la denuncia ecologista. Según declara a este diario, para la Vuelta a España "no se limpió nada. Ya estaba todo limpio. No había maleza y no se desbrozó". "La zona que se usó durante la prueba eran labradíos, terrenos particulares cedidos por los vecinos, gratuitamente, para las necesidades de la organización", detalla a continuación. Además, según él, "el Ayuntamiento no limpia: lo normal en Galicia es que cada uno limpie lo suyo. Y allí mucho trabajo lo hacen las vacas, porque la gente lleva el ganado a sus parcelas privadas".

Sobre los 30.000 metros desbrozados mecánicamente en 2017 de los que aportó imágenes a la fiscalía la SGHN, Balseiro asegura que no sabe "a qué se refieren", porque según él "lo único que se limpió una vez fue un camino de un metro [de ancho] que va pegado a la orilla del mar a petición de los pescadores, para poder ellos trabajar". El alcalde defiende el cumplimiento de las normas y el control absoluto de la Administración encargada de velar por el patrimonio natural en Galicia: "Todos los trabajos que se hicieron fueron siempre con los técnicos de la Xunta a pie de obra. Todos los días allí controlando". "Así que si nos llama a declarar el fiscal", zanja el longevo regidor popular, "diremos esto mismo. La denuncia no tiene sentido. No estoy preocupado porque no hicimos nada malo".

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >