Medio ambiente

“Es mejor usar las tasas que gravan males que las que gravan bienes”

El economista Xavier Labandeira, experto en fiscalidad ambiental, valora de forma positiva el impuesto a los envases y considera que hay que actuar también en el transporte

El economista Xavier Labandeira.
El economista Xavier Labandeira.

Xavier Labandeira (Vigo, 1967) es catedrático de Economía en la Universidad de Vigo y director del think tank Economics for Energy. Este investigador forma parte también del Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés) y es experto en fiscalidad ambiental.

Pregunta. ¿Qué le parece el impuesto a los envases?

Respuesta. Creo que es una buena idea. Queremos reducir los impactos ambientales y limitando el uso de recursos de esta manera, mediante impuestos, vamos a lograrlo, porque la gente reacciona. Esa es la lección que hemos aprendido de muchas experiencias con este tipo de figuras.

P. ¿Por qué es importante la fiscalidad verde?

R. Porque así ponemos los precios bien y se cambian comportamientos. Poner los precios bien significa que hay que incorporar el coste ambiental en el coste de los productos y los impuestos nos lo permiten. Esto lleva a incentivos sobre los consumidores, que ven cómo los precios se encarecen y pueden irse a alternativas mejores, y para los productores, que van a huir de los productos peores para el medio ambiente.

P. ¿Cómo está España en fiscalidad verde?

R. España es uno de los países más retrasados en este ámbito en Europa. Básicamente, porque la fiscalidad energética es muy baja y desde hace años este tipo de impuestos energéticos están considerados como impuestos ambientales porque son cruciales para combatir, por ejemplo, los problemas de contaminación local o de cambio climático. España está en el vagón de cola y nos llevan muchos años dando toques desde la Comisión Europea y desde otras instituciones internacionales para solventar este asunto.

P. ¿Por qué no se resuelve?

R. Son figuras que no son populares. Subir impuestos nunca es fácil y hay una parte de los políticos que cree que este tipo de figuras pueden afectar al desarrollo económico del país. Durante muchos años se ha tenido en un segundo plano por eso. Es cierto que también puede haber preocupaciones distributivas, que se afecte más a los que menos tienen, pero hay mecanismos para evitarlas y compensarlas.

P. ¿Puede afectar el modelo autonómico de España a este tipo de fiscalidad?

R. Depende de cómo se definan las competencias y la coordinación. Si vamos a un modelo de federalismo fiscal no tendría por qué haber problema cuando se compartan impuestos o cuando se marquen unas normas básicas. En el caso de la fiscalidad ambiental está bien dejar a las comunidades autónomas que actúen según sus preferencias y necesidades, pero dentro de un marco que evite la competencia fiscal o las chapuzas regulatorias como las que vivimos en España desde hace décadas.

P. ¿Le preocupa que el impuesto al plástico salga ahora y que se vea solo como afán recaudatorio?

R. Si tenemos que conseguir recursos para el sector público, que va a ser una necesidad, es mejor utilizar este tipo de impuestos que gravan males que impuestos que gravan bienes, como puede ser la actividad económica o el trabajo. Ahora hablamos de salir de la crisis de una manera mejor y ambientalmente más sostenible. Esto se está convirtiendo en un mantra para todo tipo de organizaciones empresariales, ecologistas, partidos, Gobiernos… Creo que esta es una manera de hacerlo, porque este tipo de impuestos contribuye a que el reinicio de la actividad económica no sea tan dañino. Un caso muy evidente es el de los carburantes. Su consumo puede incrementarse por el precio tan bajo que tiene ahora el petróleo, lo que puede dar al traste con la salida verde de la crisis.

P. ¿Qué otros impuestos verdes deben salir adelante?

R. Hay una prioridad en el transporte. Cualquier impuesto verde puede tener utilidad. Pero creo que hay que priorizar y si tenemos un problema importante hoy en España es el transporte, que es el principal sector emisor de gases de efecto invernadero y está creando graves problemas de contaminación. Ahí tenemos que concentrar la actuación, tanto en carburantes de automoción como en un posible impuesto sobre la aviación o un impuesto sobre los vehículos que discrimine positivamente a los verdes y penalice, por ejemplo, a los SUV.

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