La crisis del coronavirus

Los viajes entre provincias se adelantan

Las comunidades que estén en la fase 3 podrán permitir la movilidad interna y hacia otras autonomías. Las regiones menos afectadas temen la importación de casos

Tráfico en la autovía S30 de Sevilla, el pasado 13 de mayo.JOSÉ MANUEL VIDAL / EFE / VÍDEO: ATLAS

Cada fase de la desescalada trae su corrección sorpresa. Y la movilidad —el derecho más restringido durante esta crisis— está en el centro de todas. En la fase 2 fue la posibilidad de ir a las segundas residencias. En la 3, que las comunidades van a poder decidir si se puede viajar entre las provincias o islas de una de ellas, o, incluso, a otras regiones que estén en el mismo estado en la desescalada. La noticia ha llegado de forma inesperada este lunes en unas declaraciones del ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Cuando haya regiones que estén en fase 3, ha dicho José Luis Ábalos en una entrevista en RTVE, “se puede establecer un nivel de movilidad bien dentro de una comunidad autónoma, o incluso entre comunidades que estén en una misma fase”.

El ministro ha afirmado que esta apertura, que ha generado preocupación en las regiones menos afectadas, se produciría “siempre en función de la consideración de las propias comunidades autónomas”, y de “los datos sobre la pandemia”. Lo que no cambia es la recomendación de las medidas de seguridad: distancia y mascarillas.

De momento, son pocos los territorios que se pueden beneficiar de ese nuevo criterio: solo las islas de La Gomera, El Hierro y La Graciosa en Canarias, y Formentera y Cabrera en Baleares. Pero el lunes que viene podría empezar a aplicarlo la mayoría del país, salvo Madrid, la zona metropolitana de Barcelona y la mayoría de Castilla y León, con la excepción de las zonas sanitarias de El Bierzo y Laciana. Todo ello se produciría en función de la evolución del coronavirus y bajo la batuta de los Gobiernos autónomos, que son los que a partir de esa fase recuperarán el control de las medidas en un paso más de la cogobernanza de la crisis, como anunció el domingo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

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La decisión tiene varios motivos. Por un lado, el claro retroceso de la epidemia. Por otro, los plazos de la política. Como ha repetido hasta la saciedad el Gobierno, las restricciones a la movilidad solo han sido posibles gracias a la vigencia del estado de alarma. Pero está previsto que este decaiga el 21 de junio. Justo el día en que, si todas las comunidades evolucionan a partir de ahora al ritmo de una fase cada dos semanas, llegarían a la etapa 3, la anterior a la normalidad, las regiones que ahora van rezagadas.

Fuentes del Ministerio de Movilidad explican que por lo menos hasta el fin de la alarma las comunidades que quieran permitir los viajes entre provincias o comunidades tendrán que solicitarlo al Gobierno. Igual que si quieren restringirlos.

La posibilidad de aumentar la movilidad fue presentada al presidente del Gobierno el viernes por representantes de varias comunidades. Por ejemplo, el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, se ha mostrado este lunes partidario de permitir los viajes dentro de la comunidad “y con Portugal y Asturias”, dos territorios con una situación epidemiológica “compatible” con la gallega, según sus palabras. La Xunta, sin embargo, ha mostrado mucha preocupación por las consecuencias que tendrá en Galicia la entrada de turistas de otras comunidades con una mayor circulación del virus como Madrid. “Deberíamos tener un mínimo de información sobre los que vienen de fuera”, ha reclamado Feijóo. También el vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín, ha anunciado este lunes que su intención era permitir los viajes entre las ocho provincias de la comunidad desde el próximo lunes.

Más reticente ha sido el presidente de Murcia, Fernando López Mira. La región ha tenido una tasa muy baja de casos de coronavirus, y sus responsables temen que la llegada de visitantes de otras comunidades como Madrid, muy afectada, causen nuevos brotes. La región ha sido especialmente prudente y ha pedido limitar en distintos momentos medidas como el aforo de los espectáculos más allá de lo correspondiente a la reglamentación. “Siempre he querido tener la capacidad de limitar la movilidad”, ha declarado este lunes el presidente.

Fuentes gubernamentales admiten una incertidumbre en la medida: qué pasará a partir del día 21 si una autonomía no ha llegado a la fase 3. Según las normas de la desescalada, entonces los viajes quedan limitados a la provincia o territorio que haya pasado a la 2. Entonces, serán las comunidades las que deban decidir qué hacen según su situación epidemiológica, ha dicho este lunes el coordinador del Centro de Control de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, con el apoyo del Gobierno.

El Ejecutivo de Murcia recuerda que antes de decretarse el estado de alarma ya confinó a la población de los municipios costeros utilizando para ello la ley regional de Salud Pública, por lo que insiste en que hay suficientes mecanismos en la legislación ordinaria para restringir la movilidad ciudadana si hiciera falta. También hubo una cuarentena impuesta en la zona de Igualada (Barcelona) y en Haro (La Rioja). Aquellas decisiones fueron muy cuestionadas, pero quedaron integradas en la declaración del estado de alarma.

Pero fuentes del Ministerio de Transporte y Movilidad señalan que una cosa es decretar el confinamiento de una localidad o una zona relativamente pequeña, y otra diferente sería hacerlo a toda una comunidad. “A lo mejor habría que promulgar un decreto específico para esa comunidad”, coinciden miembros de varios departamentos gubernamentales. El PP, por ejemplo, lleva semanas afirmando que se pueden imponer restricciones a la movilidad sin apelar al estado de alarma, aunque el Gobierno lo niega.

Las leyes sanitarias, sobre todo la General de Sanidad de 1986 y la de Salud Pública de 2011 prevén la posibilidad de tomar alguna de estas medidas, pero aplicándolas a los enfermos y sus contactos, no a personas sanas, como ha pasado esta vez.

“Riesgo asumible”

La Sociedad Española de Epidemiología afirma al respecto que “si se adelanta la posibilidad de moverse fuera de la provincia es porque la situación epidemiológica lo permite y por ello los expertos lo habrán valorado en función de la información y los datos que manejan. También es fundamental para no aumentar riesgos que en cada punto de la desescalada los ciudadanos actúen con la responsabilidad y compromiso que se indica por parte de las autoridades sanitarias. La transmisión se ha reducido de forma muy importante pero todavía existe el riesgo a nivel comunitario. Por ello es muy importante que los sistemas de vigilancia epidemiológica dispongan de los recursos y tecnología para la detección de casos, contactos y eventuales brotes en esta nueva fase”.

Toni Trilla, jefe de Medicina Preventiva del Clínic de Barcelona, admite que facilitar los viajes “supondrá un mayor riesgo de contagio, que debe ser asumible”. El epidemiólogo, que ha formado parte del comité asesor del Gobierno en la crisis, señala que “el sistema de vigilancia y detección de casos nuevos debe funcionar” y agrega que la evolución de la epidemia con estas medidas también “dependerá de cómo respete todo el mundo las medidas de prevención individuales”.

A propósito de los temores de los presidentes de Galicia o Murcia sobre la entrada de turistas de otras partes de España, Trilla es comprensivo: “Es lógica la preocupación de las comunidades que no han tenido apenas casos, pero si la situación epidemiológica está controlada en todas partes, es un riesgo asumible”, insiste.

Con información de S. Vizoso, V. Vadillo y J. Mouzo.

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