La crisis del coronavirus

Discotecas, mataderos, barracones e iglesias: dónde rebrotan los contagios en otros países

China, Francia y Alemania intentan frenar los focos en la desescalada

Viajeros en el aeropuerto de la ciudad china de Harbin el 11 de abril.
Viajeros en el aeropuerto de la ciudad china de Harbin el 11 de abril.HUIZHONG WU / Reuters

A mediados de abril, China contuvo el aliento ante la aparición de un nuevo foco en Harbin, una ciudad septentrional de 10 millones de habitantes. Allí, un supercontagiador —un anciano que estaba siendo tratado en un hospital local—, transmitió la covid-19 a 78 personas al menos, cuyos contactos a su vez la extendieron a varias provincias vecinas. Las autoridades reaccionaron con fuertes medidas de seguridad, blindando las zonas residenciales, impidiendo el acceso a vehículos con matrículas de otros lugares e imponiendo cuarentenas obligatorias de hasta cuatro semanas a los procedentes del exterior.

No es la única ciudad china que ha echado el cierre. En Mudanjiang, al borde de la frontera con Rusia, el Gobierno impuso un bloqueo total equiparable al de Wuhan, origen de la infección, cuando se registró un repunte de positivos entre individuos procedentes del país vecino. Ambos episodios han provocado que en el último mes los focos más candentes se hayan desplazado al norte del país.

No es el único caso en la región. La evolución de Corea del Sur demuestra la importancia de no bajar la guardia. A pesar de su efectiva gestión de la pandemia, esta misma semana ha registrado 79 nuevos contagios, el dato más alto desde principios de abril. Otros 59 se localizan en una nave comercial a las afueras de Seúl. Estos nuevos casos están vinculados con un foco descubierto a mediados de mes en varias discotecas, cuando la noche de fiesta de un contagiado se saldó, tras un exhaustivo rastreo y miles de test, con al menos 247 positivos. Ante el repunte, las autoridades surcoreanas han anunciado la reinstauración de medidas preventivas en el área metropolitana de la capital, hogar de 25 millones de personas. Museos y parques han vuelto a detener su actividad durante al menos las próximas dos semanas; y el Gobierno ha pedido a las empresas que recurran al teletrabajo.

Otro país asiático que ha experimentado un rebrote ha sido Singapur. Su experiencia subraya la importancia de trazar un plan que proteja a las clases más desfavorecidas. La ciudad-Estado repelió la primera oleada de contagios con un mínimo de infectados, pero las medidas para evitar la segunda dejaron fuera a los trabajadores migrantes, en su mayoría obreros de la construcción que viven hacinados en grandes barracones en los que se ha localizado la mayoría de nuevos casos.

Contagios en iglesias, centros de asilo y restaurantes

En Alemania, también se han dado rebrotes con el alivio de las restricciones, buena parte de ellos en mataderos y plantas de envasado de carne repartidas por todo el país. El Gobierno alemán ha dictado medidas para mejorar las condiciones de los trabajadores en ese sector, que a menudo proceden de países del este de Europa y conviven juntos en dormitorios próximos al lugar de trabajo. Los expertos consideran además que el frío en las plantas de procesado podría favorecer la propagación del virus. Algunas se han cerrado.

El instituto Robert Koch alemán indicaba este viernes que esta semana los nuevos brotes se han repartido por varios Estados federados; incluyen un centro de demandantes de asilo en Ratisbona, al sur del país. En Leer, en Baja Sajonia, se registró también un brote en un evento privado celebrado en un restaurante y en el que las causas del contagio se investigan todavía. Ha habido también un contagio masivo en una congregación baptista cerca de Frankfurt.

Alemania ha puesto en marcha un sistema de alarma que se activa cuando se registran más de 50 casos positivos por cada 100.000 habitantes, pero a la vez contempla excepciones para brotes limitados a un lugar físico y que se pueda controlar de manera independiente como el caso de los mataderos o las residencias de ancianos.

En Francia, se han registrado desde poco antes del inicio de la desescalada, 109 focos de transmisión, según los últimos datos oficiales de este viernes. La cifra excluye las residencias de la tercera edad y los focos familiares reducidos. De esos 109, 104 son en la Francia metropolitana y cinco en departamentos y regiones de ultramar.

Un 64% de los focos presentan más de cinco casos. Afectan, primero, a lugares donde conviven personas “en situación de precariedad y de vulnerabilidad”: el 19% corresponden a establecimientos de albergue social y reinserción, y el 6% a comunidades vulnerables. El 22% se ubican en centros de salud y el 20% en empresas.

Un 80% de los casos se encuentra en curso de investigación: siguen activos y se están poniendo en práctica medidas de control: test para las personas infectadas y localización de los contactos para someterlos a test y aislarlos en cuarentenas de 14 días. El resto están controlados o cerrados.

Ninguno de estos focos ha provocado una difusión comunitaria no controlada, según el informe. Es decir, no han dado pie a nuevos casos fuera de ese núcleo de contagio. La Agencia de Sanidad Pública de Francia define un foco como “la aparición de tres casos confirmados o probables, en un periodo de 7 días, y que pertenecen a una misma comunidad o han participado en una misma congregación de personas, se conozcan o no”.

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