La crisis del coronavirus

Navarra y Canarias preparan la vuelta completa a la escuela en septiembre

Las autonomías buscan espacios para que todos los alumnos de infantil y primaria vayan a clase a diario

Concentración de varios sindicatos frente al Parlamento de Navarra para rechazar el regreso a la aulas en la fase 2, el 15 de mayo.
Concentración de varios sindicatos frente al Parlamento de Navarra para rechazar el regreso a la aulas en la fase 2, el 15 de mayo.Jesús Diges / EFE

Varias comunidades planean que todos los alumnos de infantil y primaria vuelvan a la escuela a diario a partir de septiembre. Navarra y Canarias son las únicas que de momento lo anuncian abiertamente, e incluso barajan ampliarlo a cursos de etapas superiores, pero hay más autonomías trabajando en la misma dirección. Su razonamiento es parecido: el curso actual se está cerrando como se puede, pero el modelo de enseñanza online que ha habido que improvisar constituye un gran naufragio, sobre todo para los alumnos de las primeras etapas, y la desigualdad educativa se está disparando. Aunque no lo esgrimen como argumento, porque consideran que los dos anteriores son lo bastante concluyentes, algunos responsables autonómicos admiten, además, que sin la asistencia a clase de los niños que por edad no pueden quedarse solos en casa, sus padres difícilmente podrán ir a trabajar o buscar un empleo, lo que todavía complicará más la salida de la crisis económica.

Para conseguir que vuelvan todos respetando las medidas de distancia que con casi toda seguridad regirán el curso que viene por motivos sanitarios —lo que obligará a reducir drásticamente el número de alumnos por clase hasta un número máximo de unos 15 alumnos en un aula de tamaño estándar—, las autonomías se han lanzado a la búsqueda de espacios adecuados dentro y fuera de los colegios, a elaborar cálculos de cuántos profesores nuevos necesitarán contratar, y a estudiar cambios radicales en la organización de los horarios y la oferta académica.

Todo el alumnado todos los días

“La escuela es una estructura social de apoyo que realiza una compensación de las desigualdades sociales, y ese proceso se ha visto interrumpido impetuosamente. El hecho de que no se puedan recuperar los contenidos de un trimestre, que en el itinerario académico de un alumno o alumna se pierda un trimestre de docencia presencial puede ser un problema relativo, pero como se siga perdiendo más… La actividad docente presencial no tiene color con la no presencial. Y para el alumnado con dificultades, bien por su origen sociocultural o por presentar necesidades educativas de carácter especial, ese impacto se agranda. Por eso nosotros trabajamos con la idea de que el próximo curso comience con todo el alumnado en clase todos los días”, afirma a EL PAÍS Carlos Gimeno, consejero de Educación de Navarra.

El punto de partida de su departamento es que regresen todos, pero lo más urgente, indica, es que lo hagan los de infantil y primaria. “Vamos a priorizar fundamentalmente las etapas más tempranas. El desarrollo psicomotor y socioemocional del alumnado en esas edades conlleva una relación física, contactos sociales, y eso es lo que más inquietudes me genera. Hay que encontrar lugares y no es una idea descabellada, la están planteando agentes muy relevantes dentro del departamento de Educación, la de utilizar espacios de secundaria para primaria. En todo caso, los espacios tendrán que reunir las garantías que dicta la normativa actual”, añade Gimeno.

Infantil, primaria y ESO

Un planteamiento parecido hace María José Guerra, consejera de Educación de Canarias: “En principio el criterio es que el próximo curso las etapas educativas para las edades más tempranas, infantil y primaria, sean presenciales. El modelo mixto, que combine enseñanza presencial y virtual, sería operativo en todo caso con la enseñanza secundaria, y dentro de ellos quizás con tercero y cuarto de la ESO, además de con los alumnos de Bachillerato y los ciclos de Formación Profesional”.

Felipe Facci, consejero de Educación de Aragón, apunta en el mismo sentido, aunque sin tanta rotundidad, respecto a la vuelta en septiembre. “Lo ideal es que la escuela sea presencial, sobre todo en las etapas de infantil y primaria. Si se ha salido de la pandemia tenemos que plantear un escenario lo más normalizado posible, aunque se establezcan medidas sanitarias y preventivas para contribuir a que no se produzca ningún rebrote”, afirma Facci.

Escenario más probable

El Ministerio de Educación y las comunidades acordaron la semana pasada en la conferencia sectorial crear un comité para perfilar un plan de contingencia de referencia de cara al próximo curso, y que las autonomías presenten antes de finales de julio sus protocolos de actuación en función de la evolución del coronavirus. “Partimos de tres escenarios. El primero es que el curso sea normal, lo cual parece improbable mientras no haya una vacuna e inmunidad de la población. El segundo, que haya una situación sanitaria de las características que hubo en marzo y nos tengamos que ir a casa otra vez;, el sistema educativo presencial se verá interrumpido y en previsión hay que seguir invirtiendo en paliar la brecha digital del alumnado más desfavorecido y en formar al profesorado. El tercer escenario es equivalente al punto al que nos dirigimos ahora, una fase 2 o 3, y es en el que más estamos trabajando”, explica Carlos Gimeno.

Medidas excepcionales

Los consejeros no tienen decididas las medidas porque solo han empezado a analizarlas y quieren acabar de definirlas con la comunidad educativa, tratando de buscar consensos en una situación de emergencia. Pero sobre sus mesas hay acciones excepcionales. Entre las que mencionan figura extender temporalmente la jornada escolar continua. Dar prioridad a las enseñanzas troncales si el horario se reduce. Destinar a los profesores de ciertas especialidades a dar clases como maestros generalistas, a semejanza de lo que sucedió en los hospitales durante el pico de la covid, cuando médicos digestivos, oftalmólogos o traumatólogos fueron a reforzar los servicios de neumología. Replantear las dimensiones del servicio de comedor. Y reordenar los programas de apoyo teniendo en cuenta que, si se logra reducir la ratio a unos 15 alumnos con todos los alumnos yendo a diario al aula, ello puede constituir en sí mismo una fórmula de refuerzo.

Algunas consejerías de Educación ya han empezado, además, a preguntar a otros departamentos de sus Gobiernos y a los Ayuntamientos cuáles de sus instalaciones serían susceptibles de ser adaptadas temporalmente para transformarlas en escuelas de campaña.

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